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GP de Singapur: la insólita preparación física de un piloto para resistir el infernal circuito
El piloto del Gran Circo eligió un camino particular para llegar a una de las carreras más exigentes del calendario.

El Gran Premio de Singapur es una de las pruebas más duras del calendario de la Fórmula 1. El calor, la humedad y las características del circuito ponen a prueba hasta a los pilotos mejor preparados. Por eso, llegar en buenas condiciones físicas resulta tan importante como tener un auto competitivo.
Sin embargo, uno de los protagonistas del campeonato decidió encarar la previa de una manera bastante particular. Su elección sorprendió a los fanáticos, se volvió viral en las redes sociales y terminó convirtiéndose en una de las historias más curiosas antes de la carrera.
Sin auto y a pedal: la imagen de Bottas que se volvió viral en la F1
Mientras la mayoría de los pilotos viajaba hacia Singapur, Valtteri Bottas decidió hacer buena parte del recorrido en bicicleta. El finlandés de Cadillac partió desde Malasia después de su última competencia y emprendió un viaje de varios días hasta Marina Bay.
El desafío comenzó el domingo por la noche y se extendió durante cuatro jornadas. Su objetivo era llegar antes de los compromisos oficiales con la prensa, programados para el jueves. Para conseguirlo, organizó distintas etapas por rutas, caminos de tierra y senderos que atravesaban varias zonas del país.
La primera fue relativamente tranquila, con 56,6 kilómetros hasta Port Dickson. Al día siguiente completó casi 162 kilómetros durante seis horas de pedaleo y el martes volvió a cubrir una distancia similar. Finalmente, el miércoles llegó a destino después de acumular 419,67 kilómetros sobre dos ruedas.
Durante la travesía compartió imágenes y registros de sus entrenamientos en las redes sociales. También tuvo algunos encuentros inesperados con animales, entre ellos serpientes, mientras atravesaba zonas selváticas de Malasia.
La repercusión fue inmediata. Muchos seguidores quedaron sorprendidos de que un corredor profesional eligiera semejante desafío entre dos grandes premios, especialmente con una de las competencias más exigentes de la temporada por delante.
Las impactantes condiciones climáticas del circuito de Marina Bay
El circuito callejero de Marina Bay tiene una particularidad que lo diferencia de buena parte del calendario. Aunque la carrera se disputa de noche, las temperaturas suelen rondar los 30 grados y la humedad puede alcanzar el 90%.
La situación es todavía más complicada dentro del vehículo. La temperatura en el habitáculo puede superar los 60 grados, mientras los corredores soportan ese ambiente con casco, guantes y ropa de seguridad durante casi dos horas.
El desgaste es enorme. En una sola prueba, un piloto puede perder hasta tres kilos de peso corporal, principalmente por la transpiración. La hidratación y la capacidad de tolerar el calor resultan fundamentales para evitar problemas físicos y mantener la concentración.
A eso se suma la dificultad del trazado. Marina Bay tiene 4,927 kilómetros de extensión, 19 curvas y numerosos sectores donde los muros quedan muy cerca de los autos. Hay que frenar y acelerar constantemente, con pocas oportunidades para relajar el cuerpo.
Incluso los más experimentados conocen su dureza. El propio Bottas sufrió las consecuencias en 2017, cuando una falla en el sistema de hidratación de su Mercedes le impidió beber agua durante la carrera y terminó afectando su visión en las últimas vueltas.
Cómo se prepara Bottas para una de las carreras más exigentes de la Fórmula 1
El ciclismo ocupa un lugar importante en la rutina del finlandés desde hace años. Lejos de ser una actividad ocasional, participa en competencias de larga distancia y utiliza esta disciplina para trabajar su resistencia física fuera de los circuitos.
Su pareja, Tiffany Cromwell, es una ciclista profesional australiana con quien comparte habitualmente entrenamientos y recorridos. Incluso consiguió clasificarse para el Mundial de gravel de 2026 después de terminar quinto en su categoría durante una prueba disputada en República Checa.
Esta vez, sin embargo, tuvo que renunciar a esa competencia porque coincidía con el Gran Premio de Singapur. Su experiencia sobre la bicicleta ayuda a explicar por qué se animó a afrontar más de 400 kilómetros en plena temporada.
Bottas aseguró que había distribuido las distancias para llegar descansado al fin de semana. La última etapa fue mucho más corta y el jueves quedó reservado para recuperarse. Además, explicó que el viaje le permitió adaptarse progresivamente a las elevadas temperaturas de la región.
Esa preparación tiene puntos en común con algunas prácticas habituales antes de Marina Bay. Muchos corredores realizan sesiones de resistencia en ambientes calurosos, entrenan con varias capas de ropa e incluso recurren a saunas para acostumbrar el cuerpo.
El piloto de Cadillac también destacó el costado más personal de la experiencia. Durante el trayecto pudo conocer distintos paisajes de Malasia, pedalear de noche por la selva y enfrentarse a uno de sus temores: las serpientes.








