Ursula von der Leyen advirtió sobre el fuerte impacto del conflicto en los precios del gas y el petróleo, con riesgos de escasez y un llamado a evitar errores de la crisis energética de 2022.

La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán le está costando a la Unión Europea casi 500 millones de euros diarios, en medio de un fuerte impacto en los precios energéticos y crecientes temores por el abastecimiento, según advirtió la presidenta de la Comisión Europea ante el Parlamento del bloque.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, alertó que el conflicto ya tiene consecuencias directas sobre los precios del petróleo y el gas, lo que se traduce en aumentos en las gasolineras y posibles problemas de suministro, incluso con riesgo de escasez de combustible para aviones en cuestión de semanas.
En su exposición ante eurodiputados en Estrasburgo, sostuvo que los países del bloque deben orientar su asistencia energética de manera selectiva, priorizando a hogares e industrias vulnerables, para evitar un uso ineficiente de los recursos en medio del impacto económico que genera la guerra.
“Se gastaron más de 350.000 millones de euros en medidas indiscriminadas, lo que tuvo un enorme impacto en las finanzas de los Estados miembros”, recordó sobre la crisis energética de 2022. Y remarcó: “Así pues, no cometamos el mismo error y centremos nuestro apoyo donde más se necesita”.
La Unión Europea comparó el actual conflicto con el de Rusia
Von der Leyen también subrayó la necesidad de aprender de la experiencia reciente, en referencia al momento en que Rusia utilizó su poder energético como herramienta de presión sobre Europa en el contexto de la guerra en Ucrania.
Ante la posibilidad de que el conflicto actual se prolongue durante meses o incluso años, la funcionaria planteó que el camino a seguir es reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y avanzar hacia una mayor producción propia de energía asequible y limpia, incluyendo tanto fuentes renovables como energía nuclear.
El escenario ya muestra efectos concretos: mayor inflación, presión sobre las cuentas públicas por los esquemas de compensación y riesgos operativos para sectores clave como el transporte aéreo. En ese contexto, la Comisión Europea insiste en que las políticas deben ser focalizadas, con el objetivo de evitar repetir el elevado costo fiscal del pasado y fortalecer la resiliencia energética del bloque.

