Hay manifestaciones de la comunidad judía en reclamo por medidas de seguridad. Estados Unidos alertó a los ciudadanos de su país que viven en Londres por potenciales «ataques extremistas».

Un ataque iraní a una base compartida con Estados Unidos, en conjunto con la agresión de un hombre a dos personas de la comunidad judía en Londres, provocaron una serie de reclamos por mayor seguridad al primer ministro británico, Keir Starmer, y el agravamiento de la alerta en todo el país ante un posible nuevo atentado.
En las últimas horas, se multiplicaron las manifestaciones por medidas que garanticen la seguridad de la comunidad judía británica, especialmente en Golders Green, el lugar del ataque. La organización dedicada a la protección de la comunidad judía británica Community Security Trust (CST) estimó unas 3.700 agresiones en el 2025.
La ministra del Interior, Shabana Mahmood, anunció que se elevó a “severo” el nivel de amenaza terrorista y prometió abordar la “emergencia” del antisemitismo, un día después de que la cancillería de Israel declarara que “el gobierno de Gran Bretaña ya no puede afirmar que esto está bajo control». La comunidad judía de Gran Bretaña asciende a unos 290.000 personas.
En ese marco, la Embajada de Estados Unidos en Londres emitió un comunicado a sus ciudadanos para que permanezcan alerta en lugares públicos, mantengan un perfil bajo y revisen sus planes de seguridad personal. «El reciente aumento de las amenazas terroristas se debe a un incremento de las amenazas terroristas islamistas y de extrema derecha en el Reino Unido», consideraron.
Atentado en Londres: inició el juicio al único detenido
El principal sospechoso de haber realizado un ataque antisemita en Golders Green, al norte de Londres, compareció este viernes ante un tribunal. El detenido, un hombre de 45 años, es sospechado de haber realizado un doble homicidio en el marco de un incidente de terrorismo.
El hecho ocurrió el miércoles cuando dos personas fueron abordadas en la vía pública y asesinadas por un hombre que los atacó con un arma blanca, hasta que personal de seguridad privada lo redujo con una pistola Taser.
El hecho provocó que el Reino Unido elevara su nivel de alerta terrorista nacional de «sustancial» a «severa», lo que pretende evitar que se reitere un ataque extremista en los próximos seis meses.

