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Política

Alberto Fernández: “Argentina no tiene ninguna posibilidad de caer en default si yo soy presidente”

En el foco de las miradas públicas, desde que las elecciones primarias lo ungieron como el candidato presidencial más votado, Alberto Fernández pidió este jueves “quitarle dramatismo” a la posibilidad de un traspaso de Gobierno, rechazó la posibilidad de restaurar un cepo al dólar y aseguró: “Argentina no tiene ninguna posibilidad de caer en default si yo soy presidente”.

“Hay que sacar del escenario la idea de que nosotros venimos a incumplir las obligaciones asumidas porque es falso y daña el presente. Ese fantasma alentado por el Gobierno es un error”, planteó el candidato del Frente de Todos, aunque agregó: “El país tiene que ver cómo genera condiciones para pagar esta deuda porque si debiera hacerlo ahora difícilmente podría. Tenemos que buscar el modo de cumplir las obligaciones y no pedirle (una quita) a los acreedores que acaban de tomar un bono porque son recientes. En 2003 discutíamos una deuda que empezó en la dictadura, no tiene nada que ver. Es una cuestión de sentarse a negociar”.

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Ese tema era uno de los que más le interesaba a los presentes en el auditorio del Malba, donde se llevó adelante la tercera edición del ciclo Democracia & Desarrollo organizado por Clarín. El candidato fue entrevistado por los periodistas de Clarín Fernando González, Ignacio Miri y Silvia Naishtat.

“Dijo lo que queríamos escuchar”, le comentó un empresario a otro. “Es hábil declarando. La cosa es si creerle o no”, señaló otro. En el entorno de Fernández comentaron que “gran parte” de los sectores ahí presentes -supermercados, energéticas, bancos- están pidiendo “reuniones reservadas” con el candidato presidencial.

Consultado sobre la posibilidad de reinstalar un cepo al dólar si llega a la Casa Rosada, Fernández respondió con un dejo de fastidio: “Por enésima vez les cuento que fui muy crítico del cepo y lo sigo siendo. El cepo es como poner una piedra en una puerta giratoria: nadie sale pero nadie entra. Eso fue lo que nos pasó”.

La fórmula -“por enésima vez”- la repitió casi como un latiguillo humorístico cada vez que contestó preguntas ligadas a las políticas aplicadas en los gobiernos de Cristina Kirchner, de las cuales se quiso diferenciar, como el control de la inflación y el manejo del INDEC.

Alberto Fernández durante la entrevista que le hicieron los periodistas Fernando González, Ignacio Miri y Silvia Naishtat.

Alberto Fernández durante la entrevista que le hicieron los periodistas Fernando González, Ignacio Miri y Silvia Naishtat.

Por enésima vez digo que no voy a manipular el INDEC, ¿por qué voy a hacer lo contrario a lo que vengo diciendo? Nunca hay que enojarse con el termómetro, hay que ver por qué se tiene fiebre”, planteó respecto a al organismo de estadística.

Al hablar de inflación marcó distancia de los viejos dichos del presidente Mauricio Macri al asegurar que el problema “no es una zoncera” y que si lograra dejarla en un dígito se sentiría “feliz”. “Por enésima vez voy a decir que no voy copiar lo que hizo Guillermo Moreno, que hizo un daño enorme”, agregó.

Si bien no fue una pregunta directa, el rol que la ex mandataria Cristina Kirchner tendría en su eventual gobierno estuvo presente durante la charla. “El presidente voy a ser yo”, afirmó Fernández y se quejó: “Ustedes vislumbran un problema entre Cristina y yo, que yo no vislumbro”.

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Mezclados entre las primeras filas lo escucharon tanto dirigentes de su espacio como del oficialismo. Entre ellos, el gobernador de Tucumán, Juan Manzur -el único que estuvo con Fernández en la espera detrás del escenario-; el candidato a jefe de Gobierno porteño del FdT, Matías Lammens; el economista Martín Redrado y el diputado Felipe Solá.

Fernández no quiso dar pistas sobre quién ocuparía lugares en un eventual futuro gabinete suyo, aunque reconoció que algunos podían ser los que estaban en el auditorio y le hizo un guiño a Redrado: “Con Martín ya trabajamos muy bien juntos, podríamos volver a hacerlo”.

En el hall de entrada, en diálogo con Clarín, Redrado fue elogioso con el flamante ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, a quien consideró un “muy buen profesional”, pero planteó la necesidad de Argentina de armar “un plan económico integral, con consenso político, y después ingresar a un programa de largo plazo con el FMI”. “Si se dan esas cosas Argentina tiene para crecer”.

Adentro del recinto, Fernández repitió ese concepto al mencionar que la política tiene que “parar la pelota”. “Eso quiere decir ir a un gran acuerdo político, empresario y sindical. Ya lo tengo hablado con algunos”, afirmó.

Respecto a la posibilidad de negociar una reforma laboral, aseguró que “el problema no es el sistema laboral” sino el “achicamiento de la economía”, aunque, de manera similar a lo que repite su competidor Roberto Lavagna, puso el ejemplo de Vaca Muerta. “En ese caso los trabajadores lo aceptaron, por qué voy a decir lo contrario”, apuntó.

En primera primera fila también lo escucharon el candidato a vice presidente de Mauricio Macri, Miguel Ángel Pichetto; el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó; el presidente del bloque de Cambiemos, Mario Negri y el diputado y candidato de Consenso Federal, Marco Lavagna.

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“Alberto estuvo estéticamente moderado”, planteó un oficialista de raíz peronista. “Ayudó a generar tranquilidad, que es lo que necesitamos como país en estos momentos”, reconoció otro dirigente alineado con el oficialismo.

Durante la charla -de una hora- el público mantuvo un silencio atento, sólo interrumpido por algunas risas -en los momentos más picantes- y pocos aplausos. Uno de ellos llegó cuando el candidato a presidente del Frente de Todos criticó la virulencia que alcanzó la grieta durante el gobierno de Cristina Kirchner y sentenció: “Eso no tiene que pasar más entre nosotros”.

Alberto Fernández junto a la periodista Silvia Naishtat.

Alberto Fernández junto a la periodista Silvia Naishtat.

También cayó bien el mea culpa que hizo respecto a la discusión que mantuvo con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, un socio estratégico de la región, a quien trató de “misógino” y “violento”. “Fue un error, me dejé llevar, por eso paré”, aseguró.

La justicia y la corrupción también fueron tópicos de la charla. “Yo nunca dije que no había corrupción, ver un hombre tirando bolsos con 9 millones de dólares me asqueó”, aseguró Fernández y agregó: “No vengo con la idea de amnistía e indultos. Los indultos son una rémora de la monarquía, jamás los usaría”.

Política

Alberto Fernández suma más sectores del PJ de Córdoba y tensa con Juan Schiaretti: “No lo necesito”

Sentado en primera fila, Juan Schiaretti escuchó el murmullo y la ovación, y pudo -o debió- adivinar que Alberto Fernández entraba, en este instante, a la Catedral de Córdoba para la misa para recordar a José Manuel De la Sota.

Hubo, luego, un saludo delante de Natalia De la Sota, diputada, hija y heredera política del ex gobernador que falleció el 15 de septiembre en un accidente de tránsito. Durante el ritual, que siguieron 600 personas en el templo y tres mil desde la explanada, se dieron el “beso de la paz”.

Pero la política tiene otra pulsión. Antes de la misa, Fernández habló: dijo que no necesita a Schiaretti para ganar y, más al hueso, toreó al gobernador con que defina entre el modelo de Mauricio Macri o el del peronismo.

El gobernador Juan Schiaretti con las hijas de José Manuel de la Sota, Candelaria y Natalia.

El gobernador Juan Schiaretti con las hijas de José Manuel de la Sota, Candelaria y Natalia.

“No necesito de Schiaretti, los votos los tengo que conseguir yo”, dijo en un reportaje con el diario La Voz del Interior y raspó al jefe del PJ cordobés: “Parece que a Schiaretti le da lo mismo cualquier país, el que propone Macri o el que proponemos nosotros”.

La metralla política completó una secuencia de gelidez. Fernández, desde antes de ser bendecido por Cristina como candidato, ensayó un acercamiento con el gobernador que recién se produjo cuando naufragó la aventura del PJ Federal.

Antes del viaje de este domingo, Fernández no pidió una cita con Schiaretti ni este lo invitó, una pulseada de egos que se resolvió el domingo a las 21.05 cuando el gobernador ingresó al Holiday Inn, el hotel donde se aloja el candidato, a tomar un café.

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Mano a mano, se vieron durante más de una hora y media en el business center de la planta baja. En el lobby, ansiosos, esperaban noticias Sergio Massa, Carlos Caserio, Eduardo “Wado” De Pedro, Santiago Cafiero y el empresario Roberto Urquía.

Antes del viaje, Fernández asumió que el cordobés -uno de los gobernadores del PJ de más y mejor diálogo con Macri- no rompería su declamada neutralidad. Entendió, entonces, que eso lo habilita a tensar y a desafiarlo.

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Más que el concepto de “necesidad”, que aplica para todos los gobernadores, Fernández buscó incomodar al jefe cordobés con que “no es lo mismo el país de Macri” que el que “propone el peronismo”.

“El país de Macri tiene a miles de trabajadores automotrices suspendidos, a la industria láctea en crisis, al campo con vaivenes, al comercio destruido”, enumeró el candidato y, por derivación, emparentó a Schiaretti con esa situación.

– ¿Le duele que a Schiaretti le de lo mismo que siga Macri o que usted sea presidente? -le preguntaron en La Voz.

– No. Eso le tiene que doler a los cordobeses, no a mí. yo voy a gobernar para los cordobeses más allá de lo que Schiaretti disponga

– Quizá comparte la mirada de Macri.

– Si el cree que Macri es mejor que lo diga y lo acompañe. Pero parece que le da igual cualquier país y eso sí me preocupa.

Fue, al final, un poco más allá: “Si Schiaretti hace esto, es un error de Schiaretti, pero no me a enojar por eso con los cordobeses”, avisó para despejar fantasmas sobre el vínculo futuro con la provincia.

Detrás de esas tensiones aparecen varios factores. Uno de ellos es que Fernández consiguió, a pesar de que Schiaretti operó en contra, el respaldo de buena parte del PJ cordobés.

La otra es que en el albertismo presumen, con elementos aportados desde el PJ de Córdoba, que la equidistancia ordenada por Schiaretti se leyó como un movimiento funcional a Macri.

En el hall del Holliday Inn, tarde, un dirigente se detuvo en un detalle. La misa la ofició Alberto Bustamante, vicario general de Córdoba, y amigo personal de De la Sota que invocó la parábola del hijo pródigo, esa que habla -recordó el peronista- de un descendiente que se aparta del rebaño y vuelve, tras dilapidar su fortuna, a su familia que lo recibe con los brazos abiertos.

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Política

Alberto Fernández escucha ideas de todos pero mantiene el suspenso en política exterior

Aseguran quienes están cerca de Alberto Fernández que el candidato a presidente del Frente de Todos recibe ideas bajo un esquema de trabajo radial. Y a que así seguirá incluso después de que decida los nombres de su gabinete para el caso que le gane a Mauricio Macri en los comicios del 27 de octubre o en segunda vuelta, el 24 de noviembre. Hoy, dicen sus cercanos, recibe propuestas, ideas, y va definiendo sobre la marcha en cada cuestion. Se mueve así también en los asuntos de política exterior, sobre las que tuvo algunas definiciones en los últimos meses.

Este diario conversó con cada uno de esos grupos que le extienden ideas al candidato de manera directa e indirecta.  

Pese a las fuertes diferencias que existen dentro del amplio campo de lo que hoy se agrupa en el campo peronista-kirchnerista, hay grupos y subgrupos organizados. Uno de sus más cercanos hombres en materia de política exterior es su amigo Jorge Argüello, ex embajador en Naciones Unidas, y en Washington, y quien trabaja con materiales documentales desde su llamada Fundación Abierta.

A su vez, Argüello, recibe las ideas de embajadores senior de la Cancillería, hoy jubilados de La Casa, pero activos en la producción de ideas como Federico Mirré (en sus últimos días de embajador activo al frente de la sede en Londres y Juan Carlos Olima. Se les ha oído enumerar la necesidad de hacer primar “el interés nacional”; aspirar a una “política independiente” pero neutral (el caso venezolano sería el de su gran deferencia con el macrismo); tener una relación mancomunada con los vecinos como Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay; volver a redefinir de manera más fuerte el concepto de soberanía territorial en temas económicos y en lo que hace a Malvinas; que confluya la política exterior con la Defensa, no esta última con la Seguridad interior como lo planteó el actual gobierno.

Sin dudas cómo acercarse al gobierno de Brasil es una de las líneas que más preocupan tras los duros choques Bolsonaro-Fernández, de ahí que en su equipo ya estarían buscando comunicarse con Itamaraty y Planalto. “La relación entre los dos países excede a los gobiernos de turno”, se consuelan.

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Otro hombre de llegada Fernández es Guillermo Oliveri, ex secretario de Culto, y quien se mantiene en activa vigilancia de que a ningún cercano al candidato se le ocurra coquetear con la idea de que se busque una foto con el Papa Francisco, estando en campaña.

Se sabe Alberto Fernández tiene carácter fuerte, afirman. En España, no le gustó por ejemplo que desde el equipo de Felipe Solá buscaran reflejar en las redes sociales que ya estaba elegido como Canciller si eran gobierno. Nadie está elegido, aseguran. 

En los papeles, los “elementos para la definición de una nueva política exterior” que tiene Fernández en su escritorio, se trabaja con la idea de que la diplomacia no debe ser “excesivamente concesiva en sus intercambios”. Se le aconseja “eludir el falso dilema China o Estados Unidos” y que busque no construir una alianza única con Estados Unidos (más parecido a lo que hice la administración Macri) o abandonarla para profundizar otra con China (como lo hizo Cristina Kirchner). Hacer multilateralismo y renegociar el acuerdo Mercosur-Unión Europea, conceptos que ya dio Fernández.

En esta política surgen otras ideas ya escuchadas en el jefe de la fórmula presidencial con Cristina Kirchner. Hay que “redefinir la relación con Washington”. Hacer de la relación con Estados Unidos el pilar central de la política exterior fue “un error estratégico elemental” que ha “generado dependencia externa” y “endeudamiento” a cambio de “contraprestaciones en otros frentes sensibles” como Oriente Medio, señalan en el albertismo. Pero en ese límite de lo creíble y lo posible, también se lo escuchó alardear al candidato de sus vínculos -que siempre tuvo- con la embajada de los Estados Unidos, y con su actual jefe,  Edward Prado. En ese tren, sólo tiene que ponerle fecha a la invitación de los inversores que quieren escucharlo en Manhattan. 

El ex canciller Jorge Taiana, quien por ahora no se encuentra disponible para el diálogo con Clarín, encabeza otra usina de política internacional que le llegan al albertismo. Taiana tiene fuerte llegada aún en La Casa, sobre todo entre los diplomáticos peronistas. El ex embajador en Francia, Juan Archibaldo Lanús, cenó con la ex presidenta y candidata a vice de Alberto, Cristina Kirchner, y hay un paper con propuestas de política exterior, que si bien fueron hechas para Consenso Federal de Roberto Lavagna, ha sido visto por las filas albertistas. Y lo firman, entre otros, los embajadores, Diego Tettamanti, César Mayoral y Roberto García Moritán (ex vicecanciller),

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Política

Los “cayetanos” mueven al Senado y luego le bajarán el tono a la protesta

Pablo Ibañez

Alberto Fernández pidió prudencia. En persona, o vía operadores, acordó con los jefes de organizaciones sociales para atravesar estas semanas sin estridencias y, en lo posible, sin movilizaciones callejeras.

La tregua comenzará luego del miércoles: en un mensaje sobre el poder de movilización, las “orgas” cercanas a Fernández marcharán al Senado por la sanción de la Emergencia Alimentaria.

Se trata de “Los Cayetanos”, apodo -porque debutaron en una marcha por San Cayetano en 2016- que recibe el bloque que comparten La CTEP, Barrios de Pie -el sector de Daniel Menéndez- y la Corrientes Clásicas y Combativa (CCC), a las que orbitan agrupaciones más chicas.

Tras la sanción de esa ley, las organizaciones -son las  de mayor despliegue territorial- evitarán salir a la calle para, en línea con lo pidió Fernández, aportar “serenidad” y gambetear situaciones que puedan generar violencia.

Es una promesa para el ring nacional. Puede, en estas semanas, haber protestas y hasta acampes en La Plata por programas bonaerenses que, avisan desde el Evita, están desfinanciados.

Desde el albertismo mencionan otra cláusula difusa: la “tregua” callejera con las organizaciones no contempla un ámbito agitado y en crisis, el sindical.

Fernández habla, sin intermediarios, con Juan Grabois -su espacio es el Movimiento de los Trabajadores Excluídos (MTE), la cara más conocida de la CTEP, que conduce Esteban” Gringo” Castro, dirigente del Movimiento Evita.

Emilio Pérsico, que comparte el mando del M-E con Fernando” Chino” Navarro. es un enlace entre Fernández y “Los Cayetanos”. Navarro, abocado a la campaña presidencial y Santiago Cafiero, edecán político de Alberto F., también intervienen.

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Es un movimiento en tres direcciones. El repliegue, luego de la mega movilización del miércoles -hablan de 100 mil personas frente al Congreso-, es para visibilizar que son las “orgas” de izquierda las que ejecutan las acciones más duras.

El “acampe” frente a Desarrollo Social, el episodio más ruidoso de estas semanas, lo hizo el espacio que comanda el Polo Obrero, brazo piquetero del Partido Obrero y “Barrios de Pie”, del sector de Humberto Tumini. Son los llamados “duros”.

Desde el peronismo apuntan, además, al manejo que hace la Casa Rosada de los fondos sociales: “Están financiando al Polo y los demás grupos para que sigan con las protestas en las calles. Es demencial”, dice un albertista.

Sin embargo, como contó Guido Carelli Lynch este domingo en Clarín, el Polo Obrero concentra el 10% de los planes sociales mientras que el 90% restante opera a través de las “orgas!” ligadas al Frente de Todos, por el que compite Fernández.

Los lugares 21, 22 y 23 de la lista de diputados nacionales por Buenos Aires la ocupan referentes “cayetanos”: Federico Fagioli (CTEP), Natalia Souto (Barrios de Pie) y Juan Carlos Alderete (CCC), en ese orden.

Cuando firmaron, ninguno de esos lugares era “entrable” pero con el resultado del 11-A, y la expectativa de mejorar en octubre -más algún algún electo que vaya de funcionario-, quedaron en zona de jura.

Victoria Donda, enlazada a Barrios de Pie, es candidata por CABA. El Evita tiene varios candidatos bonaerenses, incluso Mariel Fernández, candidata a alcalde de Moreno.

El tercer factor de la tregua es a futuro: “Los Cayetanos” apuestan a tener protagonismo en la gestión de Fernández y ser activos en las políticas sociales.

“Cuando asumió Néstor (Kirchner), la Plaza de Mayo estaba llena de gente que pedía planes. Cuando asuma Alberto, habrá demanda de trabajo” anticipa un dirigente y agrega: “Alberto pide calma pero entiende que la situación económica está muy mal y a veces es inevitable la movilización”.

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Política

Dólar a $ 73 y el negocio del hambre | El Destape con Roberto Navarro EN VIVO



Macri ya perdió en medio de la peor crisis desde la vuelta a la democracia. La pobreza ya llegó al 40% y 5 millones tienen hambre. El país aún no cayó en default, pero va a caer. En realidad lo está desde 2018, pero va a caer en estos meses. Suscribite a nuestro canal.
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Emergencia Alimentaria | El Destape con Roberto Navarro



Programa especial de El Destape sobre la Emergencia Alimentaria en Argentina: un país que mostraba muy buenos índices y que el macrismo rompió en 3 años y medio. Ari Lijalad, Franco Mizrahi, Carla Pelliza, Ezequiel Orlando, Lula González, María Miranda y Gino Viglianco te muestran las problemáticas del país en Alimentación, Salud, Educación, Industria y Empleo. Un programa imperdible para saber la realidad del país que deberemos reconstruir desde diciembre. Suscribite a nuestro canal.
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