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Economía

Dante Sica dijo que evaluarán qué otras medidas tomar

El ministro de Producción y Trabajo asegura que la baja del IVA servirá para mantener los precios. http://www.clarin.com/politica/dante-sica-dijo-evaluara-medidas-tomar_0_tMXQXPI35.html

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Economía

Carlos Melconian: “Al Gobierno le pongo un 10 en el rumbo y un 0 en macroeconomía”

El jueves el Económico conversó con Carlos Melconian. El primer presidente del Banco Nación en la etapa de Mauricio Macri brindó una serie de apariciones públicas en las últimas horas para promocionar su libro (‘Cantar la justa’, editorial Planeta) que presentará esta semana. El economista ratificó a Clarín su crítica a la política económica de los últimos cuatro años y expuso las prioridades que debe atender la próxima administración. De hecho, en su libro escribe una ‘Carta al futuro Presidente del país’. A continuación, la edición de la conversación:

-Se fijaron controles de cambio y esta semana pusieron más restricciones. ¿Las trabas aumentarán?

La economía argentina tiene una teta y tres terneros. La teta es el nivel de reservas disponibles. ¿Cuáles son los terneros que chupan de esa teta? La compra diaria de dólares, el pago de la deuda y el retiro de depósitos. ¿Qué pasó? Que el ritmo de demanda de dólares luego de las PASO subió y no alcanza la leche para todos. Estuvimos 48 horas con un debate intelectual sobre si primero había que atender el ternero del mercado cambiario o el de la deuda. Y al final atacamos ambos. Esto terminó acá si alcanza para calmar al tercer ternero, el de la compra diaria de dólares, que no fue obstaculizado. Pero existe la probabilidad de que pongan más controles, claro.

-El Presidente dijo que en su gestión el país avanzó pero sigue pendiente conseguir la estabilidad económica, ¿coincide?

Es un poco a destiempo lo que dice el Presidente pero tiendo a coincidir con esa visión. Se subestimó el problema macroeconómico, algo que me tocó vivir en la Fundación Pensar, donde hubo un refrito de temas sectoriales. El balance de este período se divide en rumbo, gestión y macroeconomía. Creo que le pongo al Gobierno 10 en rumbo y cero en macroeconomía, ahí falló.

-¿Y en gestión?

No estoy tanto en condiciones de calificar la gestión pero puede ser un punto intermedio, o sea, al Gobierno le pongo 10 en el rumbo, 5 en la gestión y 0 en macroeconomía.

-¿Por qué 10 en el rumbo?

El rumbo capitalista, de apertura y alineamiento con el mundo normal son insustituibles. No lo digo yo, sino la izquierda uruguaya y el socialismo portugués. Y lo menciono en el libro. Las maneras que tienen para resolver los conflictos la centroderecha y la centroizquierda se parecen cada vez más en el mundo hoy en día.

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-¿Argentina es un país capitalista?

Argentina tiene un rumbo lógico, independientemente de sus fuerzas de centroderecha, centro o centroizquierda. Somos un país capitalista, alineado al mundo lógico, al que el Presidente se acercó en un momento donde la Argentina se había enfrascado. Ahora estamos donde corresponde. Quien venga a partir de diciembre, si no es este presidente, tiene que continuar con este rumbo. Luego habrá que ver cuán pícara es la inserción argentina en el mundo para no entrar a jugar sin arquero. Pero eso ya es otra cosa.

-Menciona la inserción argentina en el mundo y la palabra apertura asusta a la izquierda, ¿por qué?

No tiene que asustar. Si Argentina pretende crecer, salir de la estanflación de los últimos ocho años, es imposible hacerlo con el actual volumen de comercio exterior.

-¿Por qué?

Porque volverá el déficit de cuenta corriente en 2 años, cuando la economía esté creciendo. Y eso pasará por nuestra matriz insumo-producto. Entonces las agencias de crédito nos descalificarán por tener en rojo las cuentas externas. Pretender crecer manteniendo este paupérrimo nivel de importaciones es absurdo.

-¿Una apertura no fundiría las empresas locales y destruiría empleo?

Estamos lejísimos de eso. Ese fenómeno de apertura irrestricta sucede cuando el crecimiento tira un montón, hay una competencia feroz y el mercado local pierde con el de afuera. Hoy no hay nada de esto. Las compañías argentinas, especialmente las pymes, están muy mal porque la economía no creció y no porque no se haya ‘abierto’ el país.

-La izquierda ataca a Macri denunciando una avalancha de importaciones. La derecha con que no se abrió lo suficiente. ¿Qué opina?

Insisto. Falló la política macroeconómica y por eso nos quedamos con un nivel bajo de importaciones producto de la recesión. Daré todo el debate necesario para explicar que la apertura no es perjudicar a las firmas locales sino hacer crecer la economía con las picardías que correspondan en materia de apertura.

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-¿Qué rol le asigna al Estado y las políticas públicas post 2019?

Vayamos por partes. Una cosa es el tamaño del sector público y la otra es el Estado como hacedor-regulador de política macroeconómica. Esto último hay que recuperarlo.

-¿Y lo primero? En términos de tamaño del Estado, la izquierda y derecha tampoco coinciden: los primeros se quejan de que Macri ajustó el Estado y los segundos de que no hizo nada ahí. ¿De qué lado está?

No soy un quejoso del tamaño del gasto público y de eso que se dice de los últimos 70 años. Sí observo que la Argentina quedó con un gasto público 15 puntos por encima de su promedio histórico gracias los commodities altos, tomar ahorros de los fondos de pensión, colocar deuda intra-sector público y aumentar la presión fiscal. No hago una crítica ideológica, no soy una persona anti-gasto público-maníaca. Sólo digo que este gasto público es hoy infinanciable.

-¿Qué propone?

Recuperar ese promedio de nivel de gasto sobre el PBI que tuvo Argentina en su historia.

-¿Cómo economista, qué conclusión cree que dejan estos 8 años de estanflación?

Financiar un agujero con emisión, reservas o deuda, tiene límites. En ese triángulo lo único que está fuera de discusión es el equilibrio fiscal.

-¿Cómo lograría el superávit?

Con un programa macroeconómico integral.

-¿Habrá margen de maniobra ?

No lo sé. Pero si no se hace desde la dirigencia, la realidad se ocupará de dejarnos sus enseñanzas.

-¿Qué quiere decir con esto?

No veremos en la Argentina un gobierno implementando un tipo de cambio libre y flotante por un tiempo. La realidad nos enseñó que no se puede, algo que advertí en diciembre de 2015. Ahora existe una altísima probabilidad de que la Argentina vuelva a emitir pesos, algo que tiene patas cortas. Entonces lo que digo es terminemos con el déficit fiscal. Cada vez más gente se da cuenta de esto y por eso señalé que la realidad a veces nos enseña. En los últimos años hubo desprecio por la gestión macro, nos encerramos en discusiones ideológicas.

-¿El próximo presidente debuta con plan de estabilización?

Hay que ver las condiciones iniciales. Cualquier programa serio de estabilización necesita condiciones a priori que permitan su éxito.

-¿Si en diciembre el dólar llega en $60, ya arrancará atrasado?

Habrá que ver el resto de las variables para entonces.

Nuevo libro

“Cantar la justa” es el título del nuevo libro del economista. En su último capítulo le escribe directamente al próximo presidente.

“El programa económico que se termine adoptando en 2020 tendrá que contemplar la ‘necesidad’ de volver a crecer. Esto no significa montarse a la recurrente frase política, vacía de contenido, sobre que ‘el camino no es el ajuste sino el crecimiento’ o que ‘con el crecimiento se arreglan todos los problemas’. Más que una expresión de deseo, una frase hecha o querer ir en contra de la realidad y las posibilidades económicas, implica forjar un programa cuyos contenidos, dinámicas fiscales y monetarias, prioridades, instrumentos y timing tengan en cuenta que no se podrá forzar la máquina de la convergencia macroeconómica por la fatiga social que se arrastra. Quiérase o no. Con un gobierno o con otro. Y aún con el FMI detrás como telón de fondo”.

“Habrá que aspirar a un plan completo, con nombre y apellido, integrado, con peso específico propio”.

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Aerolíneas low cost: la pulseada política detrás del posible cierre del aeropuerto de El Palomar

Hasta el momento, sólo en lo que va del año, las tres aerolíneas “low cost” que operan en el país transportaron dos millones de pasajeros. ¿Se los quitaron a Aerolíneas Argentinas? Todo indica que no: tanto en julio como en agosto, Aerolíneas superó por primera vez el récord de más de 900.000 pasajeros trasportados por mes, en vuelos de cabotaje.

Para cuando termine el año, habrán volado dentro de la Argentina casi cuatro millones más de pasajeros que cuatro años atrás. El total de pasajeros, entre vuelos nacionales e internacionales, superará el récord de 30 millones.

Tanto Macri como su ministro de Transporte, Guillermo Dietrich se refieren a este fenómeno como la “revolución de los aviones”. ¿Si Alberto Fernández resulta elegido presidente, su política será la que piden los gremios aeronáuticos, sin aerolíneas “low cost” y con Aerolíneas/Austral como actores excluyentes del mercado? Parte de respuesta está en la pulseada política que hay en estos días en torno al aeropuerto de El Palomar.

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La Cámara Federal de San Martín tiene en sus manos la decisión de una causa que implica algo más que la legítima preocupación vecinal por el “derecho al descanso”, o, en términos más generales, por las consecuencias del funcionamiento de un aeropuerto comercial dentro de una “región densamente poblada”.

Esos son los términos según los cuales la jueza federal de San Martín, Martina Isabel Forns, ordenó que a partir del próximo lunes 23 dejen de funcionar los vuelos nocturnos en el aeropuerto de El Palomar. Pero todo indica que detrás de esa causa hay además una pulseada política, y que la cámara de apelaciones bonaerense pasó a ser el árbitro de la disputa.

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En El Palomar operan dos de las tres aerolíneas “low cost”, Flybondi y JetSmart, las cuales junto con Norwegian llegaron a la Argentina de la mano Macri y Dietrich. Los ejecutivos de las dos líneas aéreas ya explicaron que si se les limita el horario de operaciones, directamente deja de tener sentido el negocio en sí, el cual consiste en tener a sus aviones volando la mayor parte del día. “Nosotros operamos desde las seis de la mañana hasta pasada la medianoche”, dijo el gerente general de JetSmart, Gonzalo Pérez Corral. “Esta medida pone en riesgo la sustentabilidad de las operaciones”, agregó Sebastián Pereira, CEO de Flybondi.

Fue por ese motivo que, días atrás, Dietrich planteó, con tono de intimación, que si la Justicia persiste en sostener la decisión de cancelar el horario nocturno de este aeropuerto, “hay un serio riesgo” de que deje de operar por completo. El razonamiento es que si para las “low cost” no es negocio dejar sus aviones en tierra entre las 10 de la noche y las siete de la mañana, entonces se tendrán que mudar. Y las 800 personas que hoy trabajan en el aeropuerto, de las cuales (según fuentes del Gobierno nacional) al menos un 80% viven en esa misma localidad o localidad vecinas, perderían sus fuentes de trabajo. Lo mismo ocurriría para taxis, remises y otros proveedores de bienes y servicios.

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Desde que el Gobierno sugirió en 2017 que habilitaría a El Palomar como aeropuerto comercial, hubo vecinos o entidades vecinales que se opusieron. Una de las primeras voces en contra provino del colegio Emaús, que en su predio de seis hectáreas de El Palomar imparte educación primaria y secundaria. “Les contamos cómo sería la actividad del aeropuerto y dejaron de objetarnos”, dijeron esta semana fuentes del ministerio de Transportes.

Otra de las objeciones fue un recurso de amparo contra la decisión oficial que presentó el abogado Lucas Marisi, titular de un “colectivo” que bautizó “Stop Flybondi” ante la jueza Forns. En marzo de 2018 la jueza, integrante del foro Justicia Legítima (es Revisora de Cuentas suplente de la entidad) se excusó de seguir entendiendo en la causa, alegando “violencia moral” por parte de Marisi, por declaraciones que el joven abogado había hecho en su contra en el canal Crónica TV.

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Dieciocho meses más tarde de aquella decisión, en la semana que siguió al triunfo en las PASO de Alberto Fernández, la jueza Forns dio lugar a un nuevo pedido de Marisi y ordenó que las operaciones en el aeropuerto cesen todos los días, de 22 a 7 de la mañana. En sus considerandos mencionó el “derecho al descanso” de los vecinos, planteado por el denunciante, así como la noción de que El Palomar es una zona “densamente poblada”. Un criterio que, de mantenerse, podría ser aplicado a futuro en aeropuertos geográficamente insertos en sus respectivas ciudades, como son Aeroparque o incluso Córdoba.

Pero la cuestión de fondo es otra y se refiere a la continuidad de las “low cost” frente al posible triunfo del Frente de Todos en las elecciones de octubre. El candidato Fernández ya mostró sus reparos cuando dijo en declaraciones a Radio Mitre: “Tengo que mirar el caso Flybondi, de los viajes low cost. Han desvalijado a Aerolíneas”.

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Economía

La inflación se acelera y proyectan que en septiembre podría superar el 6%

Después del salto que pegó en agosto, tras la devaluación post PASO, la inflación de septiembre iría mucho más lejos aún. Según los cálculos de los economistas, el incremento de los precios oscilaría entre el 5 y el 6,5%. Es decir, sería el número más alto del año.

Javier Alvaredo, es uno de los economistas que tiene las proyecciones menos optimistas: 6,5% estima desde su consultora ACM, como producto del pasaje a precios de la devaluación (pass through) y un arrastre de 2,5 puntos, como mínimo, de la inflación de agosto.

Según la consultora LCG el dato de septiembre también va a estar por encima del 6% (un 10% en total que se reparte en el bimestre agosto-septiembre). En cambio, otros analistas sostienen que la suba, en el mes de la Primavera, estará en el orden del 5%, como es el caso del estudio Ferreres&Asociados. Su director, Fausto Spotorno comentó que las subas más fuertes se dieron en electrodomésticos, equipos de vídeo y de audio.

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También maneja una proyección del 5%, el economista Ramiro Castiñeira, quien siempre explica que la inflación es producto de la alta emisión monetaria. “Al emitir tantos pesos, el Gobierno quiso contenerlos aumentando la tasa, que llegó al 85%, y eso siempre termina matando el nivel de actividad”, explica.

“Si bien los precios están más vinculados a la variación del dolar oficial, la brecha entre el éste dolar y el paralelo (de prácticamente el 25%) habla de la gran presión que hay”, según el analista. “Por otro lado, la devaluación del peso superior al 30%, fue directamente a los precios y los que reaccionan con más rapidez, en este sentido, son los alimentos, aún con la medida que adoptó el Gobierno de quitar el IVA a un conjunto de 14 productos básicos, explicó.

Alvaredo apunta que, en septiembre, incidió la recomposición de márgenes en otros productos como la indumentaria y los artículos para el hogar, más atados a la variación del dólar, además de los alimentos. En éstos, el ajuste se hizo visible, por caso, en la renovación del programa oficial de Precios Cuidados, donde se admitió que la suba promedio fue de 4,66%.

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Para la consultora Ecolatina, la suba en los alimentos durante agosto, fue importante, a pesar de verse atenuada por la quita de IVA en alimentos. “Estos aumentos impactaron parcialmente el mes pasado y terminarán de verse reflejados en el próximo dato. Así, el salto del dólar habrá causado que la inflación del bimestre agosto-septiembre trepe hasta alrededor de 10%”, señaló en un reciente informe.

Acerca de qué pasará con los precios en adelante, según Ecolatina “en el último trimestre del año, la dinámica de los precios dependerá de que se pueda contener el tipo de cambio. Si la cotización del dólar se mantiene estable en los niveles actuales, podríamos volver a ver una desaceleración paulatina del ritmo de aumentos. De cualquier manera, estimamos que la inflación se ubicará por encima del 50% este año, superando todos los registros desde el inicio de la convertibilidad hace casi 30 años”, señaló.

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Dólar: entre manotazos del Gobierno y la visión de un economista de Alberto F.

El hecho de que una empresa como IRSA, dueña de los shoppings haya depositado cerca de US$ 100 millones en la Caja de Valores para pagar al exterior una Obligación Negociable y el pago haya sido frenado por el Banco Central saca a la luz el cúmulo de dificultades que genera el control de cambios aplicado por el Gobierno.

Como en una cadena de infortunios de la dolarización argentina a la escasez de divisas la acompaña el goteo de los depósitos en dólares ( por montos cada vez menores pero sin reversión) y la convicción de las autoridades de que el camino hasta el 27 de octubre deberá ser transitado sin los US$5.400 millones del tramo que debería desembolsar el FMI.

Como los controles de cambio se aplican para cuidar las reservas del Banco Central son varios los agentes que impulsan su éxito en tiempos de campaña electoral.

El presidente Mauricio Macri ya dejó en claro que la medida no le gusta y la calificó de transitoria en el caso de que sea el más votado en las elecciones del 27 de octubre.

Para Alberto Fernández, ganador de las PASO por diferencia aplica y que ya comenzó a perfilar planes en caso de que llegue a la presidencia, el control de cambios le permite aspirar a encontrar dólares en el Tesoro el próximo 10 de diciembre, un mes en que hay vencimientos por US$5.000 millones.

El tema se ubica en el centro de las preocupaciones de Fernández y su entorno de economistas que, hasta ahora y en forma radial, comienzan a emitir señales sobre cómo vislumbran el futuro.

Una exposición interesante fue la de Emanuel Alvarez Agis, ex viceministro de Axel Kicillof en un encuentro organizado para inversores y empresarios por el banco BIND.

Si bien Agis se encargó en todo momento de decir que su presentación era la “posición de su estudio”, y no en caracter de asesor de Fernández, abrió a la discusión 12 claves para el futuro cercano que fueron las siguientes:

1) El Gobierno sólo puede mejorar aflojando restricciones y la mejor herencia puede ser 1) manejar el control de cambios para que no caigan las reservas del Banco Central y 2) bajar la tasa de interés sólo si logran controla al dólar.

2) Las medidas más temidas por los mercados sobre un gobierno peronista ya las tomó Macri: “devaluó, puso control de capitales, reperfiló la deuda y congeló las tarifas”.

3) “No hay rebote a la vuelta de la esquina para la economía argentina”.

4) “Esta vez el shock es financiero y no comercial, caes igual que 2009 pero no te recuperás”.

5) “Después de 2001, se tardó cuatro años en volver al nivel de partida. Devaluar y después tratar de expandir,¿es Pro o es K?. La formas son las mismas”. En la Argentina, a diferencia de lo que piensa buena parte de los economistas, el PBI cae cuando el tipo de cambio real sube.

6) Después de una crisis, el consumo nunca vuelve al punto de partida.

7) “Si el FMI pide un superávit fiscal de 1% del PBI para el año próximo, y se respeten todos los contratos con las empresas de servicios públicos, las tarifas deberían subir 77%“. “Pesificar las tarifas puede sonar bien pero es impracticable”.

8) ¿Como se compatibilizaría esa suba de 77% si se pretende hacer un pacto social con la CGT y la UIA con subas de salarios y precios del orden del 25/30 por ciento?

9) No habrá una reforma laboral general a la brasileña sino que se piensa en tomar, por lo menos, siete sectores testigo ( campo, litio, inteligencia artificial, etc) y aplicar un esquema flexible como el de Vaca Muerta que se tradujo en US$ 8.000 millones de inversión y la creación de 5.000 puestos de trabajo por año. “Esta es la reforma laboral de un país peronista”.

10) El costo laboral argentino está en US$17 y el brasileño en US$ 8 y bajaría a US$6,75.

11) “Este gobierno no tiene posibilidad de renegociar la deuda y si llevan la ley (de reperfilamiento) al Congreso, los bonos cuestan 10 dólares”.

12) “La reestructuración de la deuda va a estar a cargo del FMI. El verdadero riesgo es el Fondo y no el futuro gobierno“.

La escasez de dólares aparece como denominador común del presente y futuro cercano argentino. Expectativas acotadas y, como suele decir el profesor Juan Carlos De Pablo: ¡ánimo!

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Oficial, blue, bolsa, contado con liqui: qué puede pasar con la brecha entre los distintos tipos de cambio

Una vez más el dólar cambia de piel en la Argentina y asume diferentes formas. Blue, MEP, CCL son expresiones que van goteando de la jerga financiera hacia la lengua popular. Las formas del dólar paralelo van desarrollando su propia grieta con la cotización oficial. Hoy, la brecha se mueve en torno al 25%, pero los analistas destacan que si la caída de reservas persiste y se aplican más controles, esa distancia podría incrementarse.

El 1 de septiembre el Banco Central estableció que los ahorristas individuales podrán adquirir hasta US$10.000 por mes. Las empresas y los inversores institucionales ya no podrán comprar divisas en el mercado oficial para atesoramiento y solo podrán acceder a este tipo de cambio para operaciones de comercio exterior o para pagar deuda.

Con estas restricciones cobraron vigor otras formas legales de comprar dólares que permiten saltar la barrera y atesorar más de lo permitido o bien girar divisas al exterior. A través del “contado con liqui” (CCL), los inversores compran activos argentinos en pesos, los giran al exterior y los liquidan en el mercado internacional para hacerse de los dólares. Esta operatoria es la elegida por quienes buscan sacar las divisas del país ante el temor de que las restricciones se vuelvan más fuertes. Hacer esta operatoria implica pagar el dólar un 25% más caro.

La otra opción que sobre el final de la semana pasada empezó a extinguirse es el dólar “rulo” o MEP, por las siglas del Mercado Electrónico de Pagos. Para hacer el rulo, el inversor compraba dólares y con ellos compraba un bono —el más usado era el Bonar 24 (AY24)— y luego lo vendía cobrándolo en pesos. La diferencia entre el dólar oficial y el dólar bolsa dejaba una ganancia de hasta 7% en un solo día. Pero a medida que se fue popularizando esta operatoria y que los pequeños ahorristas inundaban a los operadores de bolsa con pedidos, esa ganancia se fue acotando. De todos modos, el furor por el AY24 hizo que las operaciones en este bono pasaran de 7.500 a 75.000 de un día para otro.

Para bajar la fiebre, el Central por un lado y la Comisión Nacional de Valores (CNV) por el otro sacaron resoluciones para “alisar el rulo”. El Central estableció el miércoles pasado que quien adquiera dólares deberá conservarlos durante cinco días hábiles antes de usarlos para comprar bonos o acciones. Y el jueves, la CNV hizo su parte y estableció que para comprar bonos con estos dólares habrá un plazo de 48 horas para la liquidación de los títulos y además el poseedor deberá mantenerlos por un mínimo de cinco días hábiles antes de transformarlos en pesos. Esto hace que la operatoria de punta a punta demande 12 días hábiles, lo que la vuelve muy riesgosa en un mercado inestable como el argentino.

“En 12 días hábiles, el riesgo de precio que existe es muy alto. Con estas medidas esta operación de rulo queda desalentada”, dice Nery Persichini, gerente de GMA Capital.

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El viernes el dólar oficial cotizaba a $56,10 en el mayorista, $58,40 en el minorista, $67,50 en el MEP, $70,30 en el CCL y $61,50 en el blue. La brecha entre el dólar oficial mayorista y el MEP es de 20%; la del CCL, de 25%; y la del blue, de 5% en el minorista. En los tres casos es la brecha más grande desde que comenzaron las restricciones. El 3 de septiembre la brecha era de 1,8%, 5,3% y 2%, respectivamente.

¿Por qué el MEP sigue subiendo respecto del oficial si el rulo ya es inconveniente? La explicación que da Persichini es que el MEP sube porque con las nuevas restricciones hay menos operaciones. “Lo que bajaba la brecha MEP era la oferta de los minoristas. Los ‘ruleros’ vendían bonos contra el dólar MEP y ese es el dólar que compran los que hacen CCL. Al desincentivarse el rulo ya no hay oferentes y entonces se achica la brecha entre el MEP y el CCL”.

Con esta operatoria, al comienzo del rulo se podían llegar a ganar $40.000 cada US$10.000. “Esta semana se achicó la diferencia porque se empezó a popularizar. Fueron 10 días de esta fiebre”. Para el analista, “en un contexto de restricciones y con la expectativa de que este podría ser el primer paso hacia mayores controles, tiene sentido lo que está pasando con las brechas”.

¿Seguirá creciendo esta grieta? En el cepo que se aplicó entre 2011 y 2015 20% fue el piso de la brecha y el techo llegó a ser del 80%, en un contexto en el que el dólar oficial estaba muy atrasado. “En el corto plazo no veo la brecha en 80% como en el cepo anterior, pero si se ponen más restricciones la consecuencia inmediata será una mayor brecha. Si las condiciones financieras no mejoran, es probable que haya mayores restricciones para cuidar los dólares de las reservas. Hay que ver qué pasa de acá a las elecciones”, dice Persichini. “Por ahora no veo riesgo de que el dólar paralelo impacte sobre precios. Para los transables y para la canasta básica el dólar es el oficial”.

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Para Gustavo Neffa, gerente de Research for Traders, “cuantas más restricciones le pongan, más van a ir a buscar esa mercadería. La brecha, en lugar de cerrarse, no puede más que aumentar porque aumentan los controles. Ahora que se cortó el rulo hay menos demanda, pero el precio se mantiene porque las restricciones se mantienen”.

“Acá se terminó el rulo porque a los ahorristas les están trasladando el riesgo de estar en el mercado 7 días hábiles. Ya no hay arbitraje. Ese concepto murió; hoy es puro riesgo”, remarca Neffa.

También apunta que este escenario “puede aumentar la demanda sobre el blue”. El billete que ofrecen los arbolitos en las inmediaciones de Florida se vendía el viernes a $61,50. “El blue no se despega más porque hasta ahora las restricciones son bajas. Pero si esto no alcanza para controlar el tipo de cambio se van a aplicar todas las herramientas necesarias. Si se ajusta el tope de dólares a comprar y se pone por debajo de los US$10.000, la brecha va crecer”. En este contexto de incertidumbre, Neffa enfatiza que los bancos están líquidos. “El sistema está capitalizado, los depósitos son bastante superiores a los de 2014/15. No hay motivos para estar saliendo del sistema financiero”.

LGP

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