Estados Unidos busca analizar la sintonía actual entre sus aliados de la OTAN a las políticas de Donald Trump, en medio de un proceso de decisión de posibles recortes en los recursos militares destinados a la defensa de Europa. Para hacerlo, Washington envió recientemente a los miembros de la alianza un documento con una serie de preguntas donde busca dilucidar, entre otros puntos, si cada país «apoyó públicamente» la política exterior estadounidense y qué «restricciones» impuso al uso de sus bases por parte de las fuerzas armadas de EE.UU.
Además, la gestión de Trump también busca escrudiñar el vínculo comercial de los aliados con la industria de defensa estadounidense. De esta manera, indaga si los países destinan recursos a contratistas de EE.UU. y si se «opusieron públicamente a regulaciones» que «obstaculizan» los contratos con compañías estadounidenses.
EEUU escrudiña a sus aliados de la OTAN antes de posibles recortes en gasto militar
En términos generales, el documento, que fue difundido por el medio Bloomberg, plantea una pregunta central: «¿Ha mostrado el país alineamiento con el enfoque estadounidense de ‘fuerte, claro y discreto’?», una expresión utilizada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
La iniciativa generó rechazo entre algunos aliados, que interpretan el pedido como un intento de Washington de exigir alineamiento político a cambio de las garantías de seguridad estadounidenses. Vincular los compromisos militares de Estados Unidos con el grado de afinidad política de cada aliado supondría un cambio profundo en la relación transatlántica construida después de la Segunda Guerra Mundial, basada en garantías de defensa estadounidenses pese a las diferencias políticas entre los miembros.
En su desarrollo, el cuestionario aborda de manera indirecta varios de los conflictos que enfrentaron a la administración Trump con sus aliados europeos. Entre ellos, destacan los ataques estadounidenses contra Irán, la operación para capturar al líder venezolano Nicolás Maduro y las políticas europeas que buscan priorizar a empresas locales en las compras de defensa.
En el caso de Irán, Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra en curso sin consultar a los miembros de la alianza. Posteriormente, países como España prohibieron que Washington utilizara bases locales para lanzar ataques contra Irán. El documento pregunta directamente si los países impusieron esas prohibiciones y luego plantea: «¿Están dispuestos a reducir o eliminar alguna de esas restricciones?».
La captura y el arresto de Nicolás Maduro fue otro de los episodios que generó tensiones con los aliados europeos durante este 2026. Estados Unidos sorprendió a los miembros de la OTAN en enero con una operación contra el presidente venezolano, en el marco de su estrategia para recuperar influencia sobre el hemisferio occidental. En ese entonces, varios gobiernos europeos consideraron que la incursión violaba el derecho internacional.
El documento también pone el foco en los presupuestos de defensa. En este punto, Washington solicita pruebas sobre el cumplimiento de los nuevos objetivos de gasto y sobre los esfuerzos europeos para reemplazar capacidades militares estadounidenses.
La revisión de la presencia militar de EE.UU. en Europa
El documento comenzó a circular esta semana en la sede de la OTAN en Bruselas. La iniciativa se produce varias semanas después de que la administración Trump iniciara una revisión de seis meses sobre su presencia militar en Europa, un proceso que se espera que finalice en diciembre.
Los aliados de la OTAN se preparan para posibles recortes importantes del respaldo estadounidense, tanto en tropas desplegadas en Europa como en los recursos militares que Washington podría movilizar ante un ataque contra un miembro de la alianza.
Anteriormente, y en línea con esta revisión, EEUU ya había anunciado que retirará 5.000 soldados de Alemania y redistribuirá otras fuerzas sin reemplazarlas. Al mismo tiempo, Trump prometió enviar tropas adicionales a Polonia tras la elección del nacionalista Karol Nawrocki como presidente.
La revisión también contempla reducir activos militares destinados a responder ante un eventual ataque contra países de la OTAN. Entre los recursos que podrían verse afectados aparecen bombarderos estratégicos, una capacidad que Europa no posee, además de drones y buques de guerra.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió el proceso y sostuvo que resulta lógico ante el aumento de los presupuestos de defensa de Europa y Canadá. «Creo que está acercando más a la OTAN», dijo a periodistas en julio. «Y realizar una revisión periódicamente, creo, es simplemente sensato».

