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Economía

El pago de los intereses de la deuda anula la mejora fiscal

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En mayo los intereses de la deuda anularon la mejora fiscal obtenida por la caída en términos reales de las prestaciones sociales, los salarios públicos, los gastos de funcionamiento del Estado y la fuerte reducción de los gastos de capital.

Así, el mes pasado, las cuentas públicas tuvieron un resultado primario, antes del pago de intereses, superavitario de $23.990 millones, pero “considerando el pago de intereses de la deuda pública por $46.377 millones, que crecieron el 132,9% en términos interanuales, el resultado financiero resultó deficitario en $22.388 millones, prácticamente igual al registrado en igual mes de 2019”.

Quien lo dice es la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) . El “Informe de Ejecución Presupuestaria- base devengado” señala que entre enero y mayo los intereses de la deuda, con un incremento del 91,8%, las transferencias las provincias con una suba del 57,7% y los subsidios económicos con un 52,5% son los rubros que registran los mayores aumentos en el gasto publico nacional. Esos incrementos están muy por encima o en línea con la inflación.

Por debajo de la suba del gasto total y de la inflación aparecen las prestaciones sociales (34,9%), los gastos de funcionamiento (33,9%) y los gastos de capital que se redujeron un 13% en términos nominales. Según el informe, en los primeros 5 meses de este año, el resultado financiero fue negativo en $180.512 millones, un aumento del 27,6% respecto de igual período 2018.

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En mayo hubo una desaceleración en el crecimiento del gasto –del 49,6%- pero con fuertes diferencias entre los distintos componentes. Los intereses de la deuda crecieron 132,9%. En cambio, las prestaciones sociales subieron 39,7% -por debajo del 56/57% de inflació- “influenciadas principalmente por el ajuste automático de la movilidad de marzo (11,8%) y el anticipo del incremento del 46% para la AUH a partir del mismo mes”.

Los gastos de funcionamiento subieron 34,8%, una caída del 14,2% real, “replicando el comportamiento de la masa salarial, principal componente que representa el 79,2% del total del rubro y que registró en el mes una caída real de –14,6% interanual”.

Por su parte, las transferencias a provincias cobraron impulso con un aumento de 69,7% (8,0% a/a real), muy por encima de los meses de abril (-29,2% a/a real) y marzo (-10,4% a/a real). El alza obedece a fondos girados a las provincias en el marco del programa Políticas Alimentarias, que se ejecuta bajo la órbita del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, y a las transferencias para financiar el déficit de las cajas previsionales provinciales no transferidas a Nación”.

Con todo, el mayor ajuste fue para los gastos de capital, que se redujeron 43,7% en términos interanuales, “a partir de la caída registrada en las transferencias de capital (-64,7% a/a). La inversión real directa y la inversión financiera, que tuvieron incrementos del 33,9% y del 66,7% respectivamente, no llegaron a compensar dicha disminución”. La inversión fue así la más perjudicada.

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En los primeros 5 meses de este año, los intereses de la deuda sumaron $278.868 millones, equivalente al 18,5% del gasto total, lo que contrasta con los $63.881 millones de los gastos de capital, apenas el 4,3% del gasto.

Según la Secretaria de Finanzas, como proporción de los recursos tributarios, los intereses pegaron un salto continuo: del 7,9% en 2015 al 8,9% en 2016, al 11,9% en 2017, al 15,2% en 2018 y al 16,1% en marzo de 2019.

El informe concluye que “en los últimos años se observa que una proporción creciente del gasto de la Administración Nacional adquiere características de mayor rigidez (prestaciones previsionales que ajustan por movilidad, salarios, intereses de la deuda, entre otros) . De este modo, el espacio fiscal por el lado de las erogaciones se reduce notablemente”.

http://www.clarin.com/economia/economia/pago-intereses-deuda-anula-mejora-fiscal_0_WwPzRoVAs.html

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Economía

Una biotecnológica argentina, estrella en Wall Street

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En los últimos 30 días, Bioceres, con su corazón en Rosario y el tesoro de un gen para las semillas que es resistente a la sequía y a los suelos salinos, fue por lejos la acción que más subió entre las cotizantes argentinas en la Bolsa de Nueva York con un alza de 25% para afirmarse en los US$6. Le siguió el Galicia, con una mejora de 9%. Los analistas lo atribuyen al interés que despierta la biotecnología y a las características de una firma que pertenece a un amplio conjunto de productores con dos inversores principales. Uno es Jorge Frávega, cabeza de BAF Capital, un fondo de inversión concentrado en activos de Latinoamérica con oficinas en Buenos Aires, Holanda, Suiza, Brasil y Uruguay. Y el otro, Hugo Sigman, del grupo Insud. Pero el motor de la firma es su CEO, Federico Trucco, de 42 años, bioquímico con varios doctorados en Estados Unidos que hizo de Bioceres un grupo controlante de un creciente número de empresas y startups vinculadas a las ciencias de la vida. La empresa es líder en soluciones agro-biotecnológicas de segunda generación, una industria que mueve globalmente US$20.000 millones al año en regalías, de los cuales el 99% es por la venta de tecnologías de protección de cultivos. Trucco ha introducido el concepto de semilla “personalizada” de acuerdo a cada contexto productivo. “Parte de la rentabilidad del agro no tiene que ver con producir cada vez más, sino con hacer más cosas con lo que ya producimos. Estamos viendo cómo transformar las materias primas en biomateriales. En vez de sacar asfalto derivado de procesos de la industria de hidrocarburos, tener un asfalto que venga de la chala del maíz o de la paja del trigo. En la industrialización del segmento de los biomateriales está la mayor oportunidad”, señaló Trucco al Económico.

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Causó sorpresa y revuelo en el ambiente corporativo la noticia de que Miguel Kozuszok haya dejado la presidencia de Unilever para toda América Latina, tras 38 años en la compañía. Kozuszok se dedicará a la producción musical, una pasión que plasmó con la exitosa película “Gilda” protagonizada por Natalia Oreiro y que ya venía desarrollando en paralelo con sus funciones de CEO. Y continuará como profesor en Económicas de la UBA. Con su salida hay varios movimientos a nivel Latinoamérica pero ya se conoce su reemplazo. Se trata de Fernando Fernández, argentino, que también tendrá a cargo el área de Latinoamérica. Fernández es egresado de Economía de la UBA. Posee una trayectoria de 31 años en Unilever y fue responsable de marketing a nivel global. Previo a su cargo actual encabezó por siete años Unilever Brasil, una de las tres operaciones más grandes de Unilever, que tiene presencia en 190 países. La compañía cuenta con 155.000 empleados y generó ventas por US$60.000 millones en 2018 a nivel global. Más de la mitad (60%) de su crecimiento es en los mercados emergentes. En la Argentina emplean a 3.800 personas que trabajan en sus plantas y oficinas en Mendoza, La Rioja, Villa Gobernador Gálvez (Santa Fe), Gualeguaychú (Entre Ríos) y en las bonaerenses Tortuguitas, Pilar y Munro.

Pese a la caída de la actividad, a Patricia Furlong le llamaba la atención la inexistencia de mora en los productos premium de American Express como la tarjeta de compra que permite cuotas y una financiación por unos 40 días ya que luego hay que abonar la totalidad de los gastos efectuados. Así las cosas, esta vicepresidente de Amex decidió lanzar un producto probado en otros países, la tarjeta “The Corporate Platinum Card”, que tiene como garantía a la empresa pero que utilizan dueños y CEO. Para el lanzamiento contrataron a Battle ROYAL, dedicado a producciones creativas con sede en Berlín y que, con impresionante despliegue tecnológico, baile urbano, acrobacias y otras técnicas del circo moderno, hizo hincapié en los valores y en lo que significa sostener una empresa en medio de ciclones económicos. Les dio resultado. Al día siguiente otorgaron 152 plásticos y ya tienen otros tantos en carpeta. Furlong cuenta que una de las atracciones más valoradas es el acceso a los salones “The Centurion” de American Express en los aeropuertos y el estacionamiento en el Aeropuerto de Ezeiza durante tres días sin costo. Y servicios VIP que brindan atención personalizada para agilizar los trámites migratorios.

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Pocos conocen lo que logró Nelly Arrieta de Blaquier, allá por 1968, cuando unos salones de exposición estilo Bauhaus le daban la espalda al Museo Nacional de Bellas Artes y estaban desocupados. Como presidenta de la Asociación de Amigos, solicitó a la Ciudad que les permitiesen alquilarlos para ayudar a sostener e impulsar con esos ingresos al que se considera por sus obras el museo más importante de América Latina, solo superado por los mexicanos. La actual concesión en cabeza de Mercedes-Benz y explotada por Novecento que reditúa un alquiler mensual de US$40.000 vence a fin de año y ya se están peleando varias firmas por esa ubicación estratégica frente a la facultad de Derecho. A la Asociación de Amigos la dirige desde 2011 Julio César Crivelli, que también preside la Cámara de la Construcción. La Asociación contribuye con el 35% del presupuesto operativo del Museo, aportó $18 millones en 2018 y estima otros $21 millones este año. También obtiene fondos de los cursos, con el récord de 18.000 alumnos por año, según cuenta su directora ejecutiva, Fiona White. Pero su evento más esperado tiene cita siempre en setiembre y es la cena de recaudación anual con apenas 450 lugares que se distribuyen en mesas para diez personas. El Galicia y Medifé son los principales sponsors y las mesas ya están compradas desde hace varios meses. Claro que esta vez, y excepcionalmente, la comida se hará en el CCK, dado que el museo estará albergando una de las muestras de Julio Le Parc. Eso sí, la consigna es ir vestido en homenaje a Leonardo Da Vinci en conmemoración de los 500 años de su muerte.

http://www.clarin.com/economia/economia/biotecnologica-argentina-estrella-wall-street_0_WCzAygHBP.html

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Economía

La clave para el desarrollo económico es el mercado de capitales

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Por Diego Martínez Burzaco, Jefe de Estrategia de Inversor Global.

Los recientes eventos de estrés financiero que sufrió nuestro país reforzaron una limitante para el desarrollo sustentable de Argentina: la economía financiera no aporta ningún valor al desarrollo de la economía real.

Esa dicotomía existente en nuestra sociedad, la de economía financiera por un lado y la de economía real por el otro, nos impide analizar la foto global macro de cómo se construyen los cimientos del desarrollo económico de cualquier economía del mundo: el ahorro es la base para promover la inversión en un país.

La inversión productiva amplía fronteras, mejora la productividad, genera las condiciones para el crecimiento sustentable de los salarios y, en definitiva, promueve el bienestar de una nación.

La manera de financiar una inversión productiva es mediante el ahorro y éste se canaliza eficientemente a través del mercado de capitales. Aquí se conectan quienes tienen excedentes monetarios y ofrecen ese dinero a cambio de una recompensa, con quienes buscan financiamiento para expandir su frontera productiva y están dispuestos a ofrecer una retribución lógica y compatible con su plan de negocios.

En el mundo no existe ningún país desarrollado en lograr ese estatus sin un mercado de capitales sólido, amplio y plural. Una de las métricas más utilizadas para entender la penetración del mercado en una economía, es tomar el cociente entre Capitalización Bursátil Total / PBI.

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La capitalización bursátil total es la suma de las capitalizaciones bursátiles de todas las empresas domésticas listadas en la Bolsa a partir de su tamaño en el mercado, el cual surge de multiplicar el precio de la acción por la cantidad de acciones emitidas por cada firma. Cuanto mayor es el cociente, mayor es la penetración del mercado en la economía.

De acuerdo a datos del Banco Mundial para el año 2017, Argentina tenía una relación Capitalización Bursátil / PBI de apenas 17%, muy lejos de países comparables como Brasil (46,3%) o Chile (106,4%). Ni que hablar de los países desarrollados como Francia, Japón o Estados Unidos, que presentan un ratio cercano a 106%, 107% y 165% respectivamente.

Esta métrica se torna aún más importante cuando adicionamos una variable muy significativa de riqueza de un país como es la del PBI per cápita. Aquí, encontramos una evidente y clara relación directa entre mercados de capitales grandes y desarrollados con un PBI per cápita elevado.

La gráfica a continuación no deja duda de ello.

Argentina, ¿en qué etapa estamos?

El mercado de capitales argentino fue víctima de la inestabilidad de nuestra historia, le impidió progresar a lo largo de 50 años. Para ver el impacto de dicha inestabilidad sobre el desarrollo del mercado argentino, nuevamente podemos recurrir a un ejemplo numérico.

A comienzos del 2005, el mercado local tenía listadas solamente 107 empresas que cotizaban públicamente, mientras que en Chile había 258 firmas bajo esa condición. Once años después, en nuestro país cotizaban 103 compañías mientras que en el país limítrofe la cantidad aumentó un 29,4%, hasta las 308 compañías.

Esta situación muestra la gran limitación que la coyuntura económica impuso al desarrollo del mercado. Por un lado, el no crecimiento de las empresas listadas en Bolsa refleja la desconfianza del sector privado sobre la estabilidad jurídica en el país, pero también es síntoma de la presión impositiva que recae sobre las firmas.

Una de las condiciones necesarias para que una empresa ingrese al régimen de Oferta Pública es la de presentar sus estados contables en tiempo y forma, de manera transparente y auditada. Muchas PyMES no pueden cumplir esto por el grado de informalidad que recae sobre su actividad.

Por otro lado, la escasa salida a Bolsa de nuevas firmas implica un límite cierto y palpable en las oportunidades de inversión que se le presentan a los tenedores del ahorro y el capital, los inversores. Cuanto más limitado el menú de oferta, menos posibilidad de que ese dinero se canalice de manera eficiente a la producción a través del mercado de capitales.

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Por esto, urge determinar políticas económicas de largo plazo que den viabilidad y seguridad como requisito previo a desarrollar permanentemente el mercado de capitales argentino.

Aún a pesar de esto, vemos algunos avances alentadores durante los últimos años en materia de mayor penetración del mercado.

Por un lado, el desarrollo del descuento de cheques a través de la Bolsa permitió una gran inserción del mundo PYME a un financiamiento muy conveniente. Los regímenes de cheques de pago diferido patrocinados y garantizado por parte de las Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR) permitieron un adecuado balance entre la conveniencia para la empresa buscadora del financiamiento y el control de riesgos asociado a la operatoria para los inversores.

De acuerdo a datos del Instituto Argentino de Mercado de Capitales, en el primer trimestre de 2019, el financiamiento total a empresas en el mercado de capitales alcanzó US$820 millones, lo que implica una caída de 72% respecto igual período de 2018. Sólo el 10% de esas emisiones correspondió a PYMES, lo que deja a las claras dos cuestiones centrales: por un lado, existe poca promoción de las bondades del mercado de capitales para el mundo PYME; por el otro, hay una impresionante oportunidad acá:

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¿Es posible tener un mercado de financiamiento más amplio y plural para las PYMES?

Sí, pero hay cuestiones necesarias a cumplir primero.

1- Estabilidad en el entorno macroeconómico que permita pensar en el largo plazo;

2- Difusión de los beneficios de acceder al mercado de capitales para quienes buscan financiamiento;

3- Promoción de la educación financiera desde los niveles más iniciales para informar y capacitar a los potenciales inversores sobre los riesgos y oportunidades subyacentes en el mercado para su ahorro.

Si logramos esta coordinación, entonces la expansión del mercado de capitales conjuntamente con el desarrollo económico será una cuestión de tiempo, perseverancia y coherencia.

No solo las PYMES se beneficiarán con la mayor oferta, también los inversores que poseen los recursos para financiar y deben ser retribuidos correctamente por prestar su ahorro.

AQ

http://www.clarin.com/economia/economia/clave-desarrollo-economico-mercado-capitales_0_Z5ePDaRjT.html

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Economía

“Podemos volver a crecer sin que los platos rotos los paguen los de menores ingresos”

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Por Cledis Candelaresi

La independencia y solidez académica le permitió al economista de la Universidad de Buenos Aires y profesor de la Di Tella, Bernardo Kosacoff, ser un interlocutor escuchado por el gobierno actual y por el anterior y, al mismo tiempo, expositor habitual en los eventos de empresarios, donde está bien reputado. A ellos les reconoce capacidad emprendedora y, al mismo tiempo, voracidad de vikingos. A su juicio, la abultada deuda pública no es un obstáculo para el crecimiento y las decisiones de inversión son independientes de quién ocupe la Casa Rosada.

-¿En términos globales, el acuerdo de libre comercio Unión Europea- Mercosur favorece o perjudica a la industria local?

-Lo único que hay hasta ahora es un acuerdo político que permite definir, luego, la letra fina con intervención de todos los parlamentos. Ahí se verán claramente los costos y beneficios. La estructura productiva argentina se transformó y el mundo es más complejo. La especialización en materias primas no es actual: también importan los drones, la tecnología, los servicios financieros. Vivimos en la economía más volátil del mundo y el país tiene la ineludible tarea de lograr la consistencia macro y frenar los procesos inflacionarios. Eso servirá para lo importante: diseñar una estrategia de desarrollo. El acuerdo hizo que se empiecen a discutir cosas en esa línea. Cómo nos especializamos, cómo nos insertamos en el mundo y cómo recuperamos el empleo formal de calidad. Eso es positivo.

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-Desarrollo implica inversiones y usted ya señaló que desde el 2011 se detuvo la formación de capital. ¿Por qué bajo un gobierno presuntamente amigable con las empresas eso no se revirtió?

-La tasa de inversión es notoriamente baja: la que tenemos este año ni sirve para amortizar el capital. Con 12 ó 13 puntos del producto estamos en problemas. Tampoco mejoró la productividad y desde 2011 no generamos empleo formal en el sector privado.

-¿Pero por qué el macrismo no logró seducir inversiones?

-El problema de inversión es sistémico: la empresa no invierte según el gobierno de turno sino en base a sus posibilidades de ganancias, entre otros ítems. Argentina tiene una gran heterogeneidad productiva. Hay un sector muy eficiente, al que no sólo le interesan las utilidades sino conservar la riqueza de su posición en el mercado: si la descuida, lo compran. Este sector tiene que invertir sí o sí y durante este gobierno fue, además, alentado con buenas regulaciones. Los incentivos a Vaca Muerta son un ejemplo. También otras actividades energéticas, la minería y algún área ligada al conocimiento. El problema es el resto de la economía que para actualizarse necesita hacer un enorme esfuerzo de inversión y tiene que lidiar con problemas estructurales no resueltos como los altos costos logísticos, alta presión impositiva, rigideces del mercado de trabajo y un mercado de capitales que no le da herramientas. Ahí no se invierte.

-¿Y cómo cree que fue el relato oficial en este sentido?

-El relato oficial fue un tanto ingenuo. La promesa de nuevas reglas y la inserción en el mundo puede ser condición necesaria pero no suficiente para estimular inversiones. El relato tampoco fue atrayente por la falta de una propuesta de desarrollo. Pensar que el campo es bueno y la industria es mala es no entender el dinamismo de la biotecnología que se dio por la ruptura de esa falsa dicotomía. Si pasamos de producir 20 millones de granos a 140 es por la gente que desarrolla biotecnología y servicios financieros. El proceso de cambio de reglas es lento y muchas empresas en estos años temieron quedarse a mitad del río, con inversiones que no podrían recuperar y personal ocioso.

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-¿Y qué pasa cuando el Estado controla la estructura de costos de un sector y la renta?

– En esos esquemas, las empresa tienen que dar información y a cambio tienen un reaseguro de su negocio sin necesidad de invertir para cambiar la estructura productiva. Frente a río revuelto los empresarios siempre saben cómo actuar…

-¿Por eso usted dice que los empresarios son “vikingos”?

-Efectivamente. Es una figura que suelo usar con mis alumnos. Los empresarios argentinos son de los mejores emprendedores. Pero esa capacidad se usa en función de las reglas de juego. Los poderosos vikingos salen a ultramar con armas y mercancías. Si en la orilla se topan con gente armada, la combatirán. Si está desarmada, serán buenos piratas. Si los incentivos están mal puestos y pueden captar renta sin esfuerzo, de corto plazo y sin producir, utilizarán así sus capacidades.

-¿Poner eje en el mercado interno implica descuidar el perfil exportador?

-En absoluto. Y debemos rescatar que Argentina tiene un muy buen mercado interno: estamos entre los diez primeros del mundo, luego de los países desarrollados, y con notables capacidades. Por eso estamos en el foco de las quinientas transnacionales del mundo. Para desarrollar exportaciones hay que generar antes la oferta productiva. Invap puede exportar reactores nucleares o fabricar satélites con la Nasa porque, en décadas previas, hubo 5.000 profesionales argentinos que montaron usinas atómicas y porque se creó el Instituto Balseiro. No son ejes antagónicos. Desarrollar el mercado doméstico nos permitirá exportar más.

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-¿Qué diferencia esta coyuntura económica compleja de las crisis previas?

-No podemos decir que la situación económica es buena si atendemos al deterioro del poder adquisitivo, el desorden de las cuentas fiscales y la falta de creación de empleo. Pero los registros macro son mejores a los de hace un año y podemos volver a crecer sin que los platos rotos los paguen los de menores ingresos, que fueron quienes financiaron las crisis desde el Rodrigazo a la salida de la Convertibilidad, con la vergonzosa exclusión social que tenemos.

-¿La alta deuda pública no condiciona una estrategia de desarrollo?

-La deuda fue el único mecanismo para transitar sin recurrir a un fuerte ajuste, que era inviable. Una parte de esa deuda se generó por beneficios financieros, que no son los que sirven. Pero si Argentina vuelve a crecer tenemos niveles de deuda sustentables, independientemente de algunos procesos de renegociación que puedan concretarse.

-¿Y el sector privado hasta qué punto puede autofinanciar sus inversiones sin acudir al mercado?

-Después de la caída de la convertibilidad se saneó el aparato productivo. Una parte del dinero que ganaron las empresas lo usaron para sanearse financieramente y hoy el nivel de deuda privada es bajo, al igual que la morosidad; otra parte fue para equiparse con autofinanciamiento, incluyendo emprendimientos fuera de su área natural de negocios, como viñedos o fideicomisos de construcción; el otro tercio fue para construir un fenomenal fondo anticíclico, indisponible para eventual inversión ofensiva y reestructuración. Hay US$300 o US$400 millones que no fueron por la codicia de una tasa de interés sino que están guardados como mecanismo de liquidez y flexibilidad.

AQ

http://www.clarin.com/economia/economia/podemos-volver-crecer-platos-rotos-paguen-menores-ingresos_0_WS1kHrDWX.html

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Economía

El club de argentinos repatriados para desarrollar software

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Por María Sol Porta

Especial para Clarín

Son matemáticos, ingenieros, doctores en Física, programadores de carrera y autodidactas. A algunos su conocimiento los llevó a ganar olimpíadas, a otros incluso los metió en problemas. Crecieron y llegaron a trabajar en empresas como Facebook o Microsoft en Estados Unidos y volvieron porque encontraron en la Argentina una oferta más interesante. Ninguno de ellos supera los 30 años. Y tienen otra cosa en común: todos ellos trabajan en la misma empresa y se dedican a la investigación aplicada en inteligencia artificial y machine learning.

Este ecosistema particular se vive en la filial local de ASAPP, una compañía norteamericana fundada por Gustavo Sapoznik, un hijo de argentinos que llegó al país hace 8 meses para desarrollar productos nativos en inteligencia artificial, impulsados a partir del énfasis puesto en machine learning y la investigación científica. Es la primera expansión de esta empresa, que hasta ahora tenía oficinas solo en Nueva York y San Francisco.

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“La Argentina tiene un talento tremendo en desarrollo de software”, explica Santiago Tagle, su Operations manager a nivel local. “Si hacés doble click adentro de ese talento, te encontrás con que hay mucha gente muy inteligente queriendo incursionar en el machine learning y no existen tantos lugares donde puedan hacerlo”, añadió el ejecutivo.

De hecho, la oficina argentina está en etapa de crecimiento: hoy son 40 personas y para fin de año se calcula que serán 100. “En otras grandes organizaciones, machine learning es solo un departamento. Acá es el core de lo que hacemos. Eso es un diferencial”, indica Victoria Charra, directora de Talent Acquisition de ASAPP.

Axel Sirota es licenciado en Matemática de la UBA, con especialización en probabilidad y estadística. Fue medalla dorada de las Olimpíadas Iberoamericanas de Biología ¿Qué lo atrae a la hora de decidirse por una empresa para trabajar? “En mi caso, que haya un fuerte núcleo de investigación. Otros lugares pueden hacer machine learning implementando modelos. A mí me gusta desarrollarlos”, destacó.

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Cultura organizacional A contramano de la crisis, el sector del software registró un incremento del empleo (5,8% al tercer trimestre de 2018, de acuerdo con el último relevamiento del Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos – OPSSI- elaborado con datos del Ministerio de Trabajo). Es un mercado con demanda insatisfecha de talento, en el que a veces la solución pasa incluso por repatriar a los que se fueron.

La lista es larga: Iván Itzcovich es ingeniero informático del ITBA, donde obtuvo el mejor promedio de su camada y trabajó en Microsoft. Julián Eisenschlos, ganador de olimpíadas de matemática y finalista de un mundial de programación, se desempeñó en Facebook, también en EE.UU. Sebastián Prillo, otro finalista en un mundial de programación, fue empleado en ambas compañías e incluso migró a Francia en busca de un mejor ámbito para la investigación. Todos tenían ofertas para quedarse, pero hoy hacen chistes en la misma oficina de Buenos Aires. “No eran proyectos interesantes”, resume Julián con sencillez. “Nos gusta trabajar en este campo, en esta tecnología específica”, acota Iván.

También buscan aprender en un ámbito de cooperación y reciprocidad. “Tratamos de construir un espacio de colaboración donde las jerarquías tengan que ver con facilitar la operación y no con poner estructuras de control arbitrarias. Por ejemplo, hace un tiempo vi algo que no estaba bien y escribí un informe. El vicepresidente me respondió desde Estados Unidos en menos de 24 horas”, cuenta Joaquín Sorianello, uno de los líderes de equipo.

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En otros ámbitos, una actitud semejante tuvo otro resultado. Programador autodidacta, en 2015 Sorianello alertó sobre una falla de seguridad en el sistema de votación por Boleta Única Electrónica de la Ciudad. Como respuesta, recibió un allanamiento de su casa y un proceso judicial por el que terminó sobreseído, al comprobarse que no había intentado dañar el sistema sino avisar a la empresa sobre sus debilidades. Hoy se preocupa en fomentar e incentivar la curiosidad. “La visión que se tiene de los investigadores argentinos es que resolvemos problemas con poco capital. Buscamos soluciones de ingeniería con costos bajos”, añade.

Otra característica distintiva es que el 30% del equipo local está compuesto por mujeres, superando la media para empresas de desarrollo de software, que es del 10%. Las chicas todavía son minoría en el mundo de la programación, incluso desde la etapa de formación. Antonella Schiavoni, egresada en Ciencias de la Computación de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires, recuerda: “Allá en Junín, en la primera clase de primer año éramos 20 mujeres sobre 100 alumnos. Nos recibimos cinco, de los cuales dos éramos mujeres”. Hoy trabaja en el equipo de machine learning y cursa una maestría de Data Mining en la UBA.

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Si bien no hay límites de edad a la hora de la contratación, la afinidad por las nuevas tecnologías y la búsqueda de espacios de investigación tiende a resultar en equipos muy jóvenes, con integrantes que se consideran pares, pese a las diferentes posiciones que ocupan. “La idea es buscar un trabajo colaborativo. La misma tarea hace que uno tenga que aceptar muy rápido las cosas que no sabe hacer y solicite ayuda a otros compañeros”, advierte Sorianello. “La verdad es que no sentimos que estamos haciendo rocket science. Es más bien un trabajo artesanal, que muchas veces se parece más al de un maestro mayor de obras”, completa.

http://www.clarin.com/economia/club-argentinos-repatriados-desarrollar-software_0_66K393Y7h.html

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Economía

El club de argentinos repatriados para desarrollar software

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Por María Sol Porta

Especial para Clarín

Son matemáticos, ingenieros, doctores en Física, programadores de carrera y autodidactas. A algunos su conocimiento los llevó a ganar olimpíadas, a otros incluso los metió en problemas. Crecieron y llegaron a trabajar en empresas como Facebook o Microsoft en Estados Unidos y volvieron porque encontraron en la Argentina una oferta más interesante. Ninguno de ellos supera los 30 años. Y tienen otra cosa en común: todos ellos trabajan en la misma empresa y se dedican a la investigación aplicada en inteligencia artificial y machine learning.

Este ecosistema particular se vive en la filial local de ASAPP, una compañía norteamericana fundada por Gustavo Sapoznik, un hijo de argentinos que llegó al país hace 8 meses para desarrollar productos nativos en inteligencia artificial, impulsados a partir del énfasis puesto en machine learning y la investigación científica. Es la primera expansión de esta empresa, que hasta ahora tenía oficinas solo en Nueva York y San Francisco.

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“La Argentina tiene un talento tremendo en desarrollo de software”, explica Santiago Tagle, su Operations manager a nivel local. “Si hacés doble click adentro de ese talento, te encontrás con que hay mucha gente muy inteligente queriendo incursionar en el machine learning y no existen tantos lugares donde puedan hacerlo”, añadió el ejecutivo.

De hecho, la oficina argentina está en etapa de crecimiento: hoy son 40 personas y para fin de año se calcula que serán 100. “En otras grandes organizaciones, machine learning es solo un departamento. Acá es el core de lo que hacemos. Eso es un diferencial”, indica Victoria Charra, directora de Talent Acquisition de ASAPP.

Axel Sirota es licenciado en Matemática de la UBA, con especialización en probabilidad y estadística. Fue medalla dorada de las Olimpíadas Iberoamericanas de Biología ¿Qué lo atrae a la hora de decidirse por una empresa para trabajar? “En mi caso, que haya un fuerte núcleo de investigación. Otros lugares pueden hacer machine learning implementando modelos. A mí me gusta desarrollarlos”, destacó.

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La lista es larga: Iván Itzcovich es ingeniero informático del ITBA, donde obtuvo el mejor promedio de su camada y trabajó en Microsoft. Julián Eisenschlos, ganador de olimpíadas de matemática y finalista de un mundial de programación, se desempeñó en Facebook, también en EE.UU. Sebastián Prillo, otro finalista en un mundial de programación, fue empleado en ambas compañías e incluso migró a Francia en busca de un mejor ámbito para la investigación. Todos tenían ofertas para quedarse, pero hoy hacen chistes en la misma oficina de Buenos Aires. “No eran proyectos interesantes”, resume Julián con sencillez. “Nos gusta trabajar en este campo, en esta tecnología específica”, acota Iván.

También buscan aprender en un ámbito de cooperación y reciprocidad. “Tratamos de construir un espacio de colaboración donde las jerarquías tengan que ver con facilitar la operación y no con poner estructuras de control arbitrarias. Por ejemplo, hace un tiempo vi algo que no estaba bien y escribí un informe. El vicepresidente me respondió desde Estados Unidos en menos de 24 horas”, cuenta Joaquín Sorianello, uno de los líderes de equipo.

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En otros ámbitos, una actitud semejante tuvo otro resultado. Programador autodidacta, en 2015 Sorianello alertó sobre una falla de seguridad en el sistema de votación por Boleta Única Electrónica de la Ciudad. Como respuesta, recibió un allanamiento de su casa y un proceso judicial por el que terminó sobreseído, al comprobarse que no había intentado dañar el sistema sino avisar a la empresa sobre sus debilidades. Hoy se preocupa en fomentar e incentivar la curiosidad. “La visión que se tiene de los investigadores argentinos es que resolvemos problemas con poco capital. Buscamos soluciones de ingeniería con costos bajos”, añade.

Otra característica distintiva es que el 30% del equipo local está compuesto por mujeres, superando la media para empresas de desarrollo de software, que es del 10%. Las chicas todavía son minoría en el mundo de la programación, incluso desde la etapa de formación. Antonella Schiavoni, egresada en Ciencias de la Computación de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires, recuerda: “Allá en Junín, en la primera clase de primer año éramos 20 mujeres sobre 100 alumnos. Nos recibimos cinco, de los cuales dos éramos mujeres”. Hoy trabaja en el equipo de machine learning y cursa una maestría de Data Mining en la UBA.

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Si bien no hay límites de edad a la hora de la contratación, la afinidad por las nuevas tecnologías y la búsqueda de espacios de investigación tiende a resultar en equipos muy jóvenes, con integrantes que se consideran pares, pese a las diferentes posiciones que ocupan. “La idea es buscar un trabajo colaborativo. La misma tarea hace que uno tenga que aceptar muy rápido las cosas que no sabe hacer y solicite ayuda a otros compañeros”, advierte Sorianello. “La verdad es que no sentimos que estamos haciendo rocket science. Es más bien un trabajo artesanal, que muchas veces se parece más al de un maestro mayor de obras”, completa.

http://www.clarin.com/economia/club-argentinos-repatriados-desarrollar-software_0_66K393Y7h.html

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