Matías Manna, cerebro detrás de las pantallas de la Selección, contó cómo vivió el Mundial 2026 y dejó definiciones contundentes sobre la caída ante España. Además, se refirió a las especulaciones que circulan en internet.
## La superioridad que no pudo ocultar
El videoanalista de la Albiceleste no se anduvo con vueltas al evaluar el desenlace de la cita mundialista. «España fue muy superior», disparó sin titubeos, sumándose al criterio generalizado que acompañó el análisis postpartido. Pero Manna fue más allá: remarcó que el dominio ibérico no surgió de la nada, sino que responde a una construcción de más de una década. «Hace diez o quince años que vienen jugando casi igual», precisó, señalando la coherencia de un proyecto que encontró su coronación en el certamen norteamericano.
La función de Manna en el entorno de Lionel Scaloni trasciende lo meramente técnico. Desde 2017, cuando se sumó al ciclo de Jorge Sampaoli, se transformó en una pieza insustituible del engranaje albiceleste. Tras Rusia 2018, Scaloni lo reclutó como su brazo derecho en materia de análisis táctico, una confianza que se mantiene intacta tras el tercer puesto en Qatar y esta nueva final perdida.
## Cuando el corazón le gana al trabajo
Una confesión inesperada reveló el costado humano de quien estudia el fútbol con lupa. Desde la conquista en tierras árabes, Manna perdió la capacidad de analizar con frialdad los períodos de definición. «No puedo ver las prórrogas para estudiarlas tácticamente. Los minutos finales contra España son muy emocionales y no se pueden estudiar», admitió, dejando entrever que ni siquiera quienes habitan la órbita más profesional del deporte logran blindarse por completo ante la carga afectiva.
De regreso en territorio nacional, el especialista ya puso primera en lo que viene. «Estamos viendo los amistosos de los jugadores y analizando a la sub-15, 17 y 20. Es el trabajo que cualquiera querría tener», expresó en diálogo con Vuelta y media, el ciclo de Urbana Play. Esta premura por retomar las tareas alimenta las conjeturas sobre una eventual continuidad de Scaloni al mando del seleccionado.
## Juveniles y fantasías de la derrota
Manna proyectó optimismo sobre las categorías formativas del país. Sostuvo que Argentina posee una identidad jugable reconocible a través de los años —»juntarse a través de los pases, a través de la pelota»— y que mantener esa línea en el tiempo redundará en chances concretas de éxito futuro. «Ojalá dentro de diez, quince o veinte años sigamos jugando igual», anheló.
El tema incómodo llegó cuando tocó las teorías conspirativas que inundaron las plataformas digitales tras la derrota. Versiones sobre presiones externas y extorsiones a jugadores circularon con fuerza, sugiriendo que el resultado no obedeció puramente a lo deportivo. Manna las desestimó con serenidad: «Son cosas que pasan cuando uno pierde. Ahora está todo filmado y buscan darle la vuelta a las cosas. Pasó lo que pasó en el campo: felicitar al que fue mejor y seguir adelante».
La agenda de la Albiceleste marca una ventana FIFA entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, aunque los rivales y las fechas exactas aún no están confirmados. Lo que sí trasciende es la posibilidad de que la Finalissima suspendida —que debía enfrentar a Argentina y España antes del conflicto en Medio Oriente— finalmente se concrete, con el agravante irónico de que ambos seleccionados resultaron finalistas del torneo planetario.
Redacción SDN
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