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La fábrica se frena: nuevo derrumbe industrial en el sexto mes del año

Los números vuelven a pintar gris. La actividad manufacturera registró una nueva contracción durante junio, según adelantaron los técnicos de la Unión Industrial Argentina. El dato se suma a una larga lista de indicadores que muestran el complejo momento que atraviesa el aparato productivo del país.

## Los sectores que más sufren

La producción de autos y componentes para la industria automotriz encabeza el ranking de los rubros más golpeados. Le siguen de cerca las pymes metalmecánicas, que ven caer sus pedidos mes tras mes, y las plantas frigoríficas, donde la faena ganadera no encuentra piso. El panorama no mejora si se mira hacia la construcción: el ladrillo sigue sin levantar cabeza y las obras nuevas escasean en todo el territorio nacional.

La situación no sorprende a los empresarios del sector, que venían alertando sobre la acumulación de problemas estructurales. La falta de crédito accesible, la presión impositiva y la caída del consumo interno conforman un cóctel que resulta cada vez más difícil de digerir para las firmas industriales. Las importaciones de insumos, por su parte, se complican por la escasez de divisas, lo que obliga a muchas compañías a ralentizar sus líneas de producción.

## Un escenario que preocupa a los gremios

Los sindicatos del sector manufacturero ya encendieron las alarmas. La pérdida de puestos de trabajo, aunque aún no masiva, comienza a sentirse en algunas ramas específicas. Los delegados fabriles advierten que, de mantenerse esta tendencia, las suspensiones y los retiros voluntarios podrían multiplicarse en los próximos meses.

La UIA, que nuclea a los industriales de todo el país, viene reclamando medidas concretas al Gobierno. Entre sus pedidos figuran un esquema de financiamiento para las exportaciones, la reducción de las retenciones a algunos productos manufacturados y un plan de obra pública que reactive la cadena de valor de la construcción. Hasta el momento, las respuestas oficiales no lograron revertir la mala racha.

Los economistas que siguen de cerca la evolución del sector advierten que la recuperación, cuando llegue, será lenta y despareja. Las pymes, en particular, enfrentan obstáculos que las grandes firmas logran sortear con mayor facilidad. La brecha entre ambos mundos productivos se ensancha con cada mes que pasa.

Para los trabajadores industriales, la incertidumbre se instaló como compañera cotidiana. Los turnos rotativos, las reducciones de jornada y los congelamientos salariales comienzan a aparecer como alternativas que antes parecían impensadas. La mesa paritaria, en este contexto, se convierte en un terreno de negociación particularmente hostil.

El segundo semestre arranca con pronósticos poco alentadores. Las proyecciones de crecimiento para la economía en su conjunto fueron recortadas por la mayoría de los consultores privados, y la industria no escapa a esa lógica. Sin señales claras de reactivación, las fábricas argentinas se preparan para seguir navegando en aguas turbulentas.

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