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«La militancia literaria o la militancia de selfie»

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La inconsistencia propia le da estabilidad a lo ajeno. Parece una apreciación de carentes cualidades específicas, pero la especificidad la da plenamente el contexto.

En tiempos de uniones, coaliciones y reuniones constantes de rosca guasapera y de quejas interminables que acusan a la paja en el ojo ajeno con un codo apollado en la viga del nuestro no hace más que medir la fuerza de nuestra debilidad, aumentando considerablemente la crisis propia en momentos de crisis mundiales. No alcanza con unirse para batir al enemigo (léase con voz del gran General), no rinde sólo hablar de la falta de planes y argumentos del rival de turno (porque al peronismo le van cambiando el rival cada 10 años), no es suficiente parecer, hay que ser o sino, estamos destinados a perecer.

No. La militancia de selfie para que vean nuestros dirigentes no es elemento sustentable. En el horizonte político no se ve gente militando las obras históricas en sus redes (enredadas de cautela temerosa), no se ve mucha gente protegiendo lo conseguido, se ve mucho más lo propio, lo hecho por el «yoísmo»; comodoros de la flota egocentrista de la suela con poco barro.

Es tiempo crucial de establecer el parámetro de la gestión, de darnos cuenta que quienes guían, deben guiar y quienes acompañan, deben acompañar sin el palo en la rueda ni el lastre de un peso muerto.

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Los que parecen venir, van a seguir viviendo, ya vinieron antes. Ya fueron… y pareciera que la primera persona del plural ha quedado como en un desuso de botica antigua, de una doctrina irrespetada por la corriente personalista del «soy peronista» sin darse cuenta que debe ser reemplazada por la conjugación gramática del «Somos».

En un año que promete pasar demasiado rápido para el ordenamiento militante que precisa ser ejectuado se va perdiendo el tiempo precioso que no vuelve y no nos mantiene como el retratro de Dorian Gray o el extraño caso de Benjamin Button. No. No nos hace más jóvenes el paso del tiempo, pero si debería hacernos más sabios, con un marcado acento plural de aceptación de errores y opiniones e incluso de ideologías.

«Nos devoran los de ajuera»

He hecho mención a 3 íconos literarios, dos en nombre y uno en cita, este último de nuestro más telúrico sentimiento argentino, y apelo a eso, a sentir… La sensación de ser parte esta infravalorada en estos tiempos. Los votos no se cuentan, los votos se siembran, para que luego no venga nadie a escupirnos el asado como el «Viejo Vizcacha»

Se milita para todos/as/es o se fracasa.-

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