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Economía

La quiebra del “sueño americano” en los EE.UU.

La fuerza de trabajo de EE.UU. (157 millones de trabajadores) creció 1,6% en 2018, mientras que solo se expandió 0,4% por año entre 2001 y 2014. El resultado fue que la tasa de desocupación cayó a 3,7% en octubre del año pasado, la menor en 5 décadas; y que alcanzó a 80% del total la proporción de estadounidenses entre 25 y 54 años de edad —los años premium— con empleos en el mercado laboral, porcentaje no logrado desde 2007.

Ese año y el siguiente, la crisis financiera internacional desatada en Wall Street (colapso de Lehman Bros. en 2008), sumergió a EE.UU. (y al mundo) en la recesión, la 1° desde la década del 30, seguida por 6 años de depresión que terminaron en 2017, cuando el PBI volvió a crecer a niveles récord (3,5% en 2018).

Lo más importante es que los salarios reales de los trabajadores aumentaron significativamente en los últimos 12 meses, hasta alcanzar a 3,4% anual en febrero y 3,1% en enero, la mayor alza desde 2009, y dejaron atrás el estancamiento que los caracterizó en los 10 años previos.

La notable reducción del pool de desempleados debido a la alta tasa de expansión y a la creación de puestos de trabajo hace que el principal problema que enfrentan hoy las empresas norteamericanas es la imposibilidad de encontrar personal suficiente para ocupar los nuevos empleos que ofrece al mercado.

Esta paradoja, obra del extraordinario crecimiento de la economía norteamericana, ha comenzado a revertir la salida de más de 8 millones de trabajadores del mercado laboral que se produjo entre 2008 y 2016 (más de 5 puntos del total).

La fuerza de trabajo ha crecido más de 2 puntos en los últimos 2 años y el problema social fundamental que enfrenta EE.UU. hoy es cómo incrementar la tasa de participación laboral, que es sinónimo de ocupación de los nuevos puestos de trabajo ofrecidos en el mercado. Para eso hay que conectar a los trabajadores con los empleos de alto nivel salarial, que exigen por definición un elevado nivel de calificación, que los operarios no tienen.

Esta fractura ha quebrado el “sueño americano”, y ha desatado una desigualdad y una polarización cultural y política crecientes en la sociedad norteamericana. El dato más revelador de esa crisis es que 73% de los trabajadores que ocuparon por primera vez un puesto de trabajo en el último trimestre de 2018 lo hicieron desde afuera del mercado laboral.

La razón es que el pool de desempleados (3,7%) virtualmente se ha agotado. Es el nivel de incorporación a la fuerza de trabajo desde afuera del mercado laboral más elevado desde que se llevan registros. Tim Cook, el presidente de Apple, sostiene que la capacidad crucial de los trabajadores estadounidenses en los próximos 10/15 años es la aptitud para codificar (“coding”). De ahí que exija que todos los niños desde los 12 años de edad adquieran esa capacidad, con el dominio de las reglas fundamentales de la “Inteligencia Artificial”.

Agrega Cook que ha desaparecido la necesidad de disponer de un grado universitario, y que ahora son múltiples las vías de acceso a los nuevos puestos de trabajo, a condición de ser altamente eficiente en el “coding” avanzado. Son más de 7,3 millones los empleos creados por las empresas estadounidenses que no son ocupados por no existir en este momento un número suficiente de trabajadores en condiciones de hacerlo.

La situación es crecientemente grave porque EE.UU. se ha sumergido en la nueva revolución industrial en los últimos 3 años, que es la informatización completa de la manufactura y los servicios. En esta nueva revolución industrial — la 4° en la historia del capitalismo— lo esencial no es lo tecnológico ni lo financiero (inversión de capital), ambos ampliamente disponibles, sino la fuerza de trabajo.

Los trabajadores corporizan el conocimiento, que es el impulso excluyente de la nueva revolución industrial. El capital es el trabajo en esta era. La carencia fundamental del capitalismo norteamericano no es hoy el capital financiero —EE.UU. ha recibido inversiones por US$11,4 billones en los últimos 2 años —, o el capital tecnológico, sino la ausencia o debilidad del “capital humano”. Esto frena el proceso de acumulación estadounidense cuando la nueva revolución industrial despliega todo su potencial.

Se han creado 428.000 empleos manufactureros en los últimos 2 años. Pero la brecha es creciente entre empleos y calificación. La crisis social en EE.UU. es de nuevo tipo, propia del capitalismo más avanzado. EE.UU. creó 2,4 millones de puestos de trabajo en 2018. La desocupación es virtualmente inexistente; la ocupación laboral es 80%; la inflación prácticamente ha desaparecido, y los salarios reales crecen a niveles récord; y en estas condiciones la quiebra social se acentúa. Es la crisis del “capital humano” en el capitalismo más avanzado del mundo.

http://www.clarin.com/economia/quiebra-sueno-americano-ee-uu_0_UWR_ZMqUt.html

Economía

Nora Trotta: “Para el mismo puesto, la mujer debe esforzarse el doble”

Publicado en Revista Pymes.

La energía de Nora Trotta es envidiable. Según Wikipedia tiene 67 años, pero corre y habla como una mujer de 30. Pide que la entrevista sea mientras le toman las fotos, ya que no tiene tiempo que perder: es horario de operación en los mercados y su rol es dar instrucciones para comprar o vender los diferentes instrumentos de inversiones que administran en MegaInver, una empresa que fundó en 2012 junto a Miguel Kiguel y que hoy administra casi $ 29.000 millones.

Cuenta que en 2003 tuvo otro emprendimiento, Gainvest Sociedad Gerente de Fondos Comunes de Inversión, y que en 2010 vendió su parte porque consideró que era el momento de retirarse y descansar, tras siete años entre sus filiales de Buenos Aires, Santiago de Chile y Montevideo.

Durante un año practicó yoga, jardinería, biodanza, hizo un curso de El Arte de Vivir y de silencio. Pero lo que iba a ser el comienzo de su jubilación se transformó en un año sabático y en 2012 fundó MegaInver, con Miguel Kiguel.

Trotta es licenciada en Economía en la UBA, con un posgrado en la UCA, pero su carrera comenzó antes de obtener el título. En 1972, con tan sólo 20 años, fue convocada para trabajar como analista de investigaciones económicas en el Banco Central de la República Argentina. Egresada con medalla de oro del Colegio Carlos Pellegrini, ésa fue la llave que le abrió las puertas a su primer trabajo que recuerda como “tocar el cielo con las manos”. Después de cinco años en el Central, pasó a la actividad privada, ocupando diferentes puestos (incluidos el de directora financiera y gerenta general) en los bancos Credit Lyonnais y Sudameris. En total, calcula, fueron 24 años de trabajo en la banca.

-¿Qué significa para usted el dinero?

-El dinero tiene su propia energía, es el aparato circulatorio de la economía. Veremos qué pasa en el futuro con el bitcoins, pero por ahora son el dinero y las operaciones de mercado de capitales.

-¿Ser mujer fue una barrera de entrada?

-En mi caso particular, no, porque siempre fui muy sólida profesionalmente. La formación académica fue fundamental y, paradójicamente, por las permanentes crisis del mercado, la Argentina es un excelente lugar para formarse. Creo que eso hace que mi experiencia sea valiosa, aún tengo cosas para dar y comunicar. Sin embargo, es cierto que desde siempre formé parte de directorios donde fui la única mujer, pero nunca me sentí discriminada. Salvo en una oportunidad, en la que el presidente de un banco francés –que era medio misógino– me trató mal, me subestimaba, pero no acusé recibo. Finalmente, ese hombre, años después, estuvo a mi cargo.

"Los bancos extranjeros eligen a las multinacionales, a las cuales tienen calificadas en todas partes del mundo. De modo que los que deben apoyar a las pymes son los bancos locales.

“Los bancos extranjeros eligen a las multinacionales, a las cuales tienen calificadas en todas partes del mundo. De modo que los que deben apoyar a las pymes son los bancos locales.

-Mucha tensión extra laboral.

-Si ves fotos mías de hace 15 años, estaba mucho más seria de lo que estoy ahora. Casualmente, los otros días, en la Feria del Libro me encontré con una empleada del Banco Torquinst, donde yo trabajé, y me comentó que siempre recuerda los trajecitos que yo usaba. Ahora uso pantalones, pero en esa época usaba traje de sastre como un hombre, pero con falda. Era muy femenina, pero compartía el código masculino en cuanto a la vestimenta.

-¿Y en cuanto al carácter?

-A los 35 años ya era gerente financiera, manejaba una mesa de dinero y tenía a cargo 50 operadores, de los cuales eran 48 hombres y dos mujeres, a quienes tomé yo; de hecho creo que fueron las dos primeras mujeres operadoras del mercado. Aun hoy, entrás a una mesa de dinero y la mayoría son hombres. Al principio me querían trampear, porque entre esos operadores había gente mayor que yo y con mucha experiencia, pero cuando hicimos operaciones bajo mi supervisión fueron muy acertadas y, ahí sí, empezaron a respetar mi opinión.

-Nuevamente el conocimiento…

-Exacto, lo más valioso. De hecho yo además hablo muy bien el inglés y el francés. Creo que cuando la mujer consigue un puesto de trabajo es porque sabe más que el hombre, pero debe esforzarse el doble. ¿Por qué? Porque el empleador siempre piensa que la mujer va a quedar embarazada, que va a faltar tres meses y que va a tener que ocuparse de los hijos; en este sentido, cree que el hombre tiene menos limitaciones. Por lo tanto, en una terna que se toma a una mujer es porque logró demostrar que está más capacitada que el hombre.

-¿Cómo se toman las decisiones en una mesa de dinero?

-En la mesa de dinero se operan bonos, acciones y plazos fijos. Se llama mesa de dinero porque hay operadores que piden cotizaciones y, en función de los precios, se toman decisiones. Por lo tanto, si tengo que hacer un plazo fijo como inversor institucional, elijo el banco que mejor me pague. El operador de la mesa de dinero tiene que ser un idóneo que entienda lo que hace, pero además tiene que ser rápido porque las decisiones se toman en el momento y los precios se mueven muy rápidamente.

"A los 35 años ya era gerente financiera, manejaba una mesa de dinero y tenía a cargo 50 operadores, de los cuales eran 48 hombres y dos mujeres, a quienes tomé yo; de hecho creo que fueron las dos primeras mujeres operadoras del mercado. Aun hoy, entrás a una mesa de dinero y la mayoría son hombres".

“A los 35 años ya era gerente financiera, manejaba una mesa de dinero y tenía a cargo 50 operadores, de los cuales eran 48 hombres y dos mujeres, a quienes tomé yo; de hecho creo que fueron las dos primeras mujeres operadoras del mercado. Aun hoy, entrás a una mesa de dinero y la mayoría son hombres”.

-¿Qué le puede aportar un fondo de inversión a las pymes?

-Nosotros tenemos un fondo que se llama Fondo de Financiamiento productivo Pymes, que compra cheques u obligaciones negociables y ayuda al financiamiento de las pymes que estén registradas legalmente y avaladas por una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR). El acceso es muy sencillo, cualquier empresa que tiene un gerente financiero sabe cómo gestionarlo. Hoy, una pyme con un cheque avalado se financia a una tasa de entre 40 y 42%; si tiene que ir a pedir un descubierto a un banco, le cobran entre un 75 y un 80%.

-¿A los bancos les importan las pymes?

-Respondo con una anécdota de cuando yo trabajaba para el Credit Lyonnais, un banco francés que después del la crisis del Tequila vendió toda su red y se fue de América Latina. Un día, el comité de crédito estaba tratando el capítulo de financiamiento para pyme y el presidente de ese entonces dijo: “Échalas. Las pymes son muy riesgosas”. Los bancos extranjeros eligen a las multinacionales, a las que tienen calificadas en todas partes del mundo. De modo que los que deben apoyar a las pymes son los bancos locales. Pero si suben las tasas, también se entra en un círculo vicioso, porque a las pymes les cuesta pagar y el banco deja de tomar este segmento.

http://www.clarin.com/economia/nora-trotta-mismo-puesto–mujer-debe-esforzarse-doble_0_mQo2Yt2iv.html

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Economía

Más de un millón y medio de personas compraron moneda extranjera en julio

En julio, más de un millón y medio de personas compraron moneda extranjera, un 21% más que en junio, mientras 550.000 personas vendieron billetes , “cifra que aumentó con respecto al mes previo”, de acuerdo a la “Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario” del Banco Central (BCRA).

Por esos movimientos, la demanda neta de moneda extranjera de las “personas humanas” sumaron U$S 2.177 millones. En billetes, las compras netas totalizaron U$S1.701 millones y U$S 477 millones en otras operaciones. “Parte de estas compras netas tiene como destino el aumento de los depósitos en el sistema financiero local, que aumentaron unos U$S 1.200 millones en el mes, y en el uso en viajes al exterior”, aclara el Informe del BCRA.

En tanto hubo una salida de capitales ( “formación de activos externos”) por U$S 2.951 millones, por cambios de carteras y venta de bonos,  sumando en 7 meses un total de U$S 13.827 millones.

Entre los “Inversores Institucionales y otros”, como fondos de inversión, fondos de pensiones, fondos de cobertura, compañías de seguros tanto residentes como no residentes, hubo compras netas de US$ 1.456 millones, “resultado que evidenció un incremento de U$S 800 millones con respecto a igual mes del año previo”. Las operaciones más significativas de este sector se deben “a cambio de cartera” con salida neta por U$S 1.456 millones. 

Esas operaciones se informan como “activos externos”, incluyen inversiones de cartera con egresos por U$S 820 millones y operaciones de compra-venta de títulos en el mercado secundario.

En gran parte todas estas compras y salidas netas fueron financiadas por las empresas exportadoras que realizaron ventas netas de moneda extranjera por U$S 1.913 millones.

Por otro lado, el Gobierno registró ingresos de deuda por US$ 7.589 millones, que incluyeron el desembolso del Fondo Monetario Internacional por US$ 5.396 millones y las emisiones de Letras por US$ 2.045 millones. A su vez, realizó pagos de capital e intereses de deuda por US$ 3.443 millones, incluyendo LETES por US$ 2.300 millones, Bonos internacionales por US$ 584 millones, por Discount por US$ 117 millones y a Organismos Internacionales por US$ 329 millones”.

En el mes, las reservas brutas del BCRA aumentaron U$S 3.621 millones de dólares, finalizando con un stock de U$S 67.899 millones. Ayer, las reservas finalizaron en U$S 58.408 millones.

El dólar promedio minorista cerró en $ 57,23 y la tasa de interés promedio 74,97%. 

http://www.clarin.com/economia/economia/millon-medio-personas-compraron-moneda-extranjera-julio_0_FU_qz4Gvh.html

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Economía

Alberto Fernández y el futuro de la deuda: definiciones en medio de la ambigüedad

Siempre es difícil hablar de la deuda, sobre todo cuando el riesgo país vuela, la incertidumbre crece y, como candidato con más chances de ganar las elecciones, no se quieren dar afirmaciones tajantes.

A Alberto Fernández, entonces, no le quedó más remedio que hablar sin decir mucho, ayer en el diálogo público que mantuvo con periodistas de Clarín en el Malba, en el ciclo Democracia y Desarrollo. Pero igual algunas conceptos importantes dijo, aunque de manera más o menos ambigua.

Primero, se esmeró en afirmar que no hay voluntad de declarar un default ni una quita en la deuda. Pero inmediatamente reiteró, como lo dijo en el reportaje publicado el domingo por Clarin, que “tendremos que hablar con los bonistas”.

La pregunta obvia: ¿de qué hay que hablar con los bonistas?

Si no hay voluntad de default ni quita, se puede hablar de refinanciar -difícil a las tasas de interés actuales- o reperfilar, es decir llegar a un acuerdo para que los bonistas entreguen los títulos que hoy están en su poder y a cambio se lleven otros. El objetivo de esta operación: despejar de vencimientos los próximos dos, tres o cuatro años. Aquí sí dio una pista Fernández: “No me preocupan tanto los vencimientos de 2020 como los de 2021”.

En esa intención de despejar el horizonte inmediato debe leerse esta afirmación de Fernández: “La Argentina tiene que ver cómo genera condiciones para pagar esta deuda. Cuando hablo de poner en marcha la economía y exportar, estoy hablando de conseguir los dólares para pagar. Y después tendremos que hablar con los acreedores cómo resolvemos el tema. En estas condiciones difícilmente se pueda pagar”.

Para analistas financieros que saben leer entre líneas estas declaraciones, lo que sugiere el candidato del Frente de Todos es que lo mejor que podría pasarle a la Argentina es lograr acuerdos “voluntarios” con los acreedores (y entre ellos el FMI) para que el próximo gobierno arranque con un escenario “liviano” en términos de obligaciones. Así se podría recrear el crecimiento económico. Luego, si eso se logra, caería el riesgo país y se recuperaría la posibilidad de reingresar al mercado financiero, tanto para el Gobierno como para las empresas.

En los mercados se hablan de dos ejemplos que podrían ser imitados: el uruguayo de 2002, donde se reprogramaron vencimientos de manera voluntaria y sin quita, o el ucraniano de 2015, donde acreedores aceptaron quita del 20%, postergación de pagos por 4 años y un cupón PBI.

Los que ven la mitad llena del vaso dicen que Argentina deberá elegir pronto por uno de estos dos caminos para evitar daños mayores.

http://www.clarin.com/economia/economia/alberto-fernandez-futuro-deuda-definiciones-medio-ambiguedad_0_yc_QXokpV.html

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Alberto Fernández y el futuro de la deuda: definiciones en medio de la ambigüedad

Siempre es difícil hablar de la deuda, sobre todo cuando el riesgo país vuela, la incertidumbre crece y, como candidato con más chances de ganar las elecciones, no se quieren dar afirmaciones tajantes.

A Alberto Fernández, entonces, no le quedó más remedio que hablar sin decir mucho, ayer en el diálogo público que mantuvo con periodistas de Clarín en el Malba, en el ciclo Democracia y Desarrollo. Pero igual algunas conceptos importantes dijo, aunque de manera más o menos ambigua.

Primero, se esmeró en afirmar que no hay voluntad de declarar un default ni una quita en la deuda. Pero inmediatamente reiteró, como lo dijo en el reportaje publicado el domingo por Clarin, que “tendremos que hablar con los bonistas”.

La pregunta obvia: ¿de qué hay que hablar con los bonistas?

Si no hay voluntad de default ni quita, se puede hablar de refinanciar -difícil a las tasas de interés actuales- o reperfilar, es decir llegar a un acuerdo para que los bonistas entreguen los títulos que hoy están en su poder y a cambio se lleven otros. El objetivo de esta operación: despejar de vencimientos los próximos dos, tres o cuatro años. Aquí sí dio una pista Fernández: “No me preocupan tanto los vencimientos de 2020 como los de 2021”.

En esa intención de despejar el horizonte inmediato debe leerse esta afirmación de Fernández: “La Argentina tiene que ver cómo genera condiciones para pagar esta deuda. Cuando hablo de poner en marcha la economía y exportar, estoy hablando de conseguir los dólares para pagar. Y después tendremos que hablar con los acreedores cómo resolvemos el tema. En estas condiciones difícilmente se pueda pagar”.

Para analistas financieros que saben leer entre líneas estas declaraciones, lo que sugiere el candidato del Frente de Todos es que lo mejor que podría pasarle a la Argentina es lograr acuerdos “voluntarios” con los acreedores (y entre ellos el FMI) para que el próximo gobierno arranque con un escenario “liviano” en términos de obligaciones. Así se podría recrear el crecimiento económico. Luego, si eso se logra, caería el riesgo país y se recuperaría la posibilidad de reingresar al mercado financiero, tanto para el Gobierno como para las empresas.

En los mercados se hablan de dos ejemplos que podrían ser imitados: el uruguayo de 2002, donde se reprogramaron vencimientos de manera voluntaria y sin quita, o el ucraniano de 2015, donde acreedores aceptaron quita del 20%, postergación de pagos por 4 años y un cupón PBI.

Los que ven la mitad llena del vaso dicen que Argentina deberá elegir pronto por uno de estos dos caminos para evitar daños mayores.

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Economía

Bancos reclaman “acuerdos básicos” para superar la crisis y recuperar el crecimiento

La Cámara que agrupa a los bancos privados de capital nacional salió a pronunciarse públicamente sobre el impacto de la incertidumbre financiera. Y solicitó a las principales fuerza que pugnan por la Presidencia que lleguen a acuerdos mínimos sobre lo que consideraron puntos clave. Entre ellos, “respetar los compromisos contraídos, respetar los contratos entre privados y preservar el crédito público de la Nación”, en lo que se entiende como respetar los pagos de la deuda.

La Asociación de Bancos de la Argentina (ADEBA), que conduce Javier Bolzico, consideró que “Las condiciones económicas y financieras de nuestro país se han agravado en las últimas semanas. Esta situación ha impactado en los mercados, pero sus efectos se transmiten rápidamente a las familias, vía inflación y menor actividad económica”.

En ese sentido, señalaron que “autoridades, legisladores, dirigentes políticos y candidatos, de todos los espacios, tienen la posibilidad y responsabilidad de tomar las acciones necesarias para que Argentina se encamine hacia la solución de sus problemas y retome el camino del desarrollo.

”En su comunicado, ADEBA propuso “como un aporte a esa búsqueda de consenso” siete temas que considera claves para el desarrollo de la Nación.

Fortalecimiento de la democracia y de los valores republicanos.

Asumir los compromisos contraídos por el país, respetar los contratos entre privados y preservar el crédito público de la Nación.

Responsabilidad fiscal en los tres niveles de gobierno, que permita una reducción de la carga impositiva y aumente la competitividad de la economía.

Promover el desarrollo de una economía competitiva, en un marco de seguridad jurídica e integrada a la economía internacional, atendiendo el interés nacional.

Contar con un Banco Central independiente, cuya misión sea preservar el valor de la moneda y crear las condiciones para el desarrollo del sistema financiero y del crédito.

– Adecuada asignación de los recursos públicos, con niveles de inversión en infraestructura y educación que promuevan la productividad de la economía e integración social en todo el territorio del país.

Políticas sociales y educativas que atiendan la situación de las personas desprotegidas y que sean instrumento para la promoción social y laboral.

ADEBA expresa el firme compromiso de sus entidades de continuar trabajando, en conjunto con los demás actores públicos y privados de la Argentina, para superar de la mejor forma las adversidades actuales y generar las condiciones necesarias para el desarrollo del país.

http://www.clarin.com/economia/economia/bancos-reclaman-acuerdos-basicos-superar-crisis-recuperar-crecimiento_0_gnfyXehsO.html

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