Conectá con nosotros

Mundo

La represión sandinista se ceba con las ONG en Nicaragua

Published

en

 Leer

Comentar

Publicidad
Comentar

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mundo

Preocupa a ONU asesinato sistemático de líderes sociales en Colombia

Published

en



La ONU expresó su preocupación por el asesinato sistemático de los líderes sociales en Colombia y las objeciones del presidente Iván Duque a la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz. teleSUR https://videos.telesurtv.net/video/769101/preocupa-a-onu-asesinato-sistematico-de-lideres-sociales-en-colombia/

Comentar

Seguir leyendo

Mundo

Regreso a casa desde la yihad

Published

en

Por

Cuando no se han cumplido ni cinco años desde que Abu Bakr al Bagdadi proclamase a principios de julio del año 2014 desde la Gran Mezquita de Mosul la creación del Califato islámico, el cual, en palabras de no pocos yihadistas, tenía como objetivo alcanzar Roma e incluso territorio de Al Andalus, la estrepitosa derrota del en su día autoproclamado Estado Islámico (IS) parece estar próxima a consumarse. Así, en los últimos días, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza armada liderada por milicias kurdas y apoyadas por Estados Unidos, han anunciado el inicio de la ofensiva final contra el último bastión del IS, situado en la ciudad de Baghouz, en el noreste de Siria.

Sin embargo, el fin del Califato plantea la duda de qué hacer con el casi millar de personas retenidas en los campamentos de las FDS, en su inmensa mayoría extranjeras, y que hasta hace poco tiempo venían desarrollando sus vidas en territorio ocupado por la organización terrorista, con mayores o menores niveles de implicación en actos violentos.

Tal y como inquirió hace unos días el presidente norteamericano, Donald Trump, una serie de países aliados europeos, como el Reino Unido, Alemania o Francia, tenían la obligación de hacerse cargo de la mayoría de los combatientes extranjeros (foreign fighters) del IS capturados en Siria, así como de sus familias, al tratarse de ciudadanos de países europeos. De lo contrario, la alternativa sería ponerlos en libertad, con el riesgo que ello podría suponer de cara a la seguridad de los países occidentales.

El fenómeno de los combatientes extranjeros

Desde la irrupción del IS en la escena terrorista internacional, y sobre todo a partir de su magistral campaña de propaganda difundida por todo el globo a través de Internet, son miles los europeos de religión musulmana que, seducidos por la idea de participar en la construcción de un califato universal, decidieron en su día dar la espalda a la sociedad donde estaban desarrollando sus vidas, renegando de las normas y valores inherentes a la cultura occidental, y decidiendo trasladarse a un territorio donde vivir en plenitud su radicalizada -y violenta- interpretación del credo mahometano. Según datos ofrecidos por el International Centre for the Study of Radicalisation (ICSR), del King’s College de Londres, el número de foreign fighters procedentes de Francia se situaba en el año 2015 en torno a los 1.200, siendo entre 500 y 600 los desplazados a territorio sirio y/o iraquí procedentes de Alemania o del Reino Unido, y sobre los 400 en el caso de Bélgica. Por lo que hace referencia a España, las Fuerzas de Seguridad cifran en unos 230 los sujetos desplazados a territorio ocupado por el IS.

El contingente que quiere regresar a Europa

El contingente de personas retenidas por las FDS está compuesto fundamentalmente por hombres, mujeres y niños; la mayoría de estos últimos nacidos en territorio sirio. Muchas de ellas siguen conservando un pasaporte europeo o de otros países occidentales como Estados Unidos o Canadá. Y prácticamente todas ellas han mostrado su deseo explícito de regresar a los países que les vieron nacer y/o crecer. Así ha sucedido, por ejemplo, con los casos aparecidos en los últimos días en los medios de comunicación, como el de Shamina Begum, una joven británica de 19 años, Hoda Muthana, ciudadana estadounidense de 24 años, o Nadja Ramadan, joven alemana de 31, la cual incluso ha llegado a dirigirse personalmente en un vídeo a la Canciller alemana, Angela Merkel, suplicándole le deje regresar a Alemania con sus hijos.

Si bien desde un punto de vista moral puede resultar un tanto contradictorio permitir regresar a unos sujetos que en su día rechazaron la sociedad en la que desarrollaban sus vidas, participando o apoyando en mayor o menor medida las atrocidades cometidas en los últimos años por el IS, algunas de ellas en suelo europeo, lo cierto es que siguen teniendo un pasaporte alemán, francés o español en vigor, lo que les hace ciudadanos de pleno derecho del país respectivo.

Posible responsabilidad penal por delitos de terrorismo

Ante esta situación, y circunscribiendo en este punto el análisis al caso de España, la posibilidad de repatriar o, en términos jurídico-penales, extraditar a estos ciudadanos españoles debería estar sujeta, por encima de todo, a someter a la correspondiente responsabilidad penal a aquellos individuos que se han implicado en actividades terroristas. En este punto, el Código Penal español contempla una serie de tipos que podrían resultar aplicables a no pocos de los combatientes extranjeros (y sus familias allí desplazadas o creadas) retenidos en territorio sirio. Así, el art. 575.3 castiga con una pena de prisión de 2 a 5 años a quien se traslade o establezca en un territorio extranjero controlado por un grupo u organización terrorista con la finalidad de capacitarse para cometer delitos de terrorismo, para integrarse en una organización o grupo terrorista o bien para realizar actividades de apoyo. Por su parte, el artículo 572 castiga con una pena de prisión de 6 a 12 años a aquellos sujetos que participen activamente en una organización o grupo terrorista, o bien formen parte de ellos.

No cabe duda de que el problema que se puede plantear en no pocos casos es la falta de pruebas que permitan condenar a algunos sujetos retornados a España con un alto nivel de radicalización. Sin ir más lejos, un buen número de mujeres desplazadas en los últimos años a Siria aducen que en su día sufrieron un lavado de cerebro del que ahora se arrepienten, señalando que el objetivo de unirse al Califato residía única y exclusivamente en vivir en paz en un territorio islámico regido por la sharia, servir a Allah, a sus cónyuges, así como educar a sus hijos en una visión tergiversada y belicista del credo mahometano. Con todo, está fuera de toda duda que no pocas islamistas europeas desplazadas a Siria o Irak han tenido papeles muy activos en toda la maquinaria propagandística desarrollada por EI, captando y reclutando a través de Internet a futuras esposas de soldados muyahidines o bien facilitando rutas por las que acceder al territorio del Califato. Se trata en todos estos casos de conductas que podrían resultar subsumibles en el art. 577.2 del Código Penal.

Los programas de desradicalización

Por todo lo explicado, la única razón que puede dar sentido a la idea de permitir el regreso de este contingente de ciudadanos españoles que un día decidieron acudir a la llamada de una organización terrorista es someterles a la correspondiente responsabilidad penal en los casos en los que ello sea posible, respetando eso sí los estándares jurídicos y garantistas vigentes en un Estado de Derecho. Ahora bien, junto a esta respuesta penal para aquellos implicados en actividades terroristas, resulta también necesario atender y tratar a un número más o menos numeroso de sujetos de ambos sexos, en su día radicalizados, y que ahora muestran signos evidentes de arrepentimiento y de querer regresar a la sociedad que en su día rechazaron. Para ellos es necesario aplicar unos programas de desradicalización, ya incluso de desvinculación, los cuales se vienen desarrollando con ciertos niveles de éxito en otros países europeos. Unos programas dirigidos por profesionales de la psicología, del trabajo social, de la educación social o incluso de la criminología. Y destinados a eliminar en el individuo todos los elementos inherentes a una ideología radical justificadora de la violencia, haciendo regresar al sujeto a unos parámetros conductuales y de pensamiento basados en la libertad, la tolerancia, el respeto y la vida democrática. Al mismo tiempo, resulta de vital importancia abordar el tratamiento psico-pedagógico de aquellos niños, menores y adolescentes hijos de estos combatientes extranjeros, los cuales, habiendo nacido y/o crecido en territorio controlado por una organización terrorista, han sido educados en un sistema de normas y valores justificadores de la violencia más atroz contra todo lo que sus progenitores y educadores consideran enemigo del Islam.

Los estudios que se han llevado a cabo en los últimos años para analizar las características personales de los yihadistas europeos desplazados a Oriente Medio han descubierto la existencia de dos perfiles concretos: por un lado, aquellos sujetos desencantados y defraudados con una vida en el Califato que en nada se corresponde con la imagen bucólica que les habían transmitido y prometido a través de Internet. Se trata de sujetos que interpretan lo vivido en los últimos años en términos de fracaso, de pesadilla, deseando olvidarlo todo y empezar de cero. Pero, por otro lado, se encuentran aquellos individuos radicalizados que siguen viendo el mundo desde dos únicas perspectivas: lo bueno y lo malo, el amigo y el enemigo, el hermano musulmán y kuffar que merece la peor de las muertes. Este segundo perfil resulta tremendamente peligroso, ya que la caída del IS no va a aminorar sus niveles de radicalización. Si los Estados occidentales -entre ellos España – no actúan con determinación con respecto a este segundo perfil de yihadista, las consecuencias pueden ser nefastas para la seguridad de la ciudadanía europea. A corto, a medio o a largo plazo.

——————————–

Miguel Ángel Cano Paños es Profesor Titular de Derecho Penal y Criminología en la Universidad de Granada.

Conforme a los criterios de

Saber más

Comentar

Seguir leyendo

Mundo

Regreso a casa desde la yihad

Published

en

Por

Cuando no se han cumplido ni cinco años desde que Abu Bakr al Bagdadi proclamase a principios de julio del año 2014 desde la Gran Mezquita de Mosul la creación del Califato islámico, el cual, en palabras de no pocos yihadistas, tenía como objetivo alcanzar Roma e incluso territorio de Al Andalus, la estrepitosa derrota del en su día autoproclamado Estado Islámico (IS) parece estar próxima a consumarse. Así, en los últimos días, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza armada liderada por milicias kurdas y apoyadas por Estados Unidos, han anunciado el inicio de la ofensiva final contra el último bastión del IS, situado en la ciudad de Baghouz, en el noreste de Siria.

Sin embargo, el fin del Califato plantea la duda de qué hacer con el casi millar de personas retenidas en los campamentos de las FDS, en su inmensa mayoría extranjeras, y que hasta hace poco tiempo venían desarrollando sus vidas en territorio ocupado por la organización terrorista, con mayores o menores niveles de implicación en actos violentos.

Tal y como inquirió hace unos días el presidente norteamericano, Donald Trump, una serie de países aliados europeos, como el Reino Unido, Alemania o Francia, tenían la obligación de hacerse cargo de la mayoría de los combatientes extranjeros (foreign fighters) del IS capturados en Siria, así como de sus familias, al tratarse de ciudadanos de países europeos. De lo contrario, la alternativa sería ponerlos en libertad, con el riesgo que ello podría suponer de cara a la seguridad de los países occidentales.

El fenómeno de los combatientes extranjeros

Desde la irrupción del IS en la escena terrorista internacional, y sobre todo a partir de su magistral campaña de propaganda difundida por todo el globo a través de Internet, son miles los europeos de religión musulmana que, seducidos por la idea de participar en la construcción de un califato universal, decidieron en su día dar la espalda a la sociedad donde estaban desarrollando sus vidas, renegando de las normas y valores inherentes a la cultura occidental, y decidiendo trasladarse a un territorio donde vivir en plenitud su radicalizada -y violenta- interpretación del credo mahometano. Según datos ofrecidos por el International Centre for the Study of Radicalisation (ICSR), del King’s College de Londres, el número de foreign fighters procedentes de Francia se situaba en el año 2015 en torno a los 1.200, siendo entre 500 y 600 los desplazados a territorio sirio y/o iraquí procedentes de Alemania o del Reino Unido, y sobre los 400 en el caso de Bélgica. Por lo que hace referencia a España, las Fuerzas de Seguridad cifran en unos 230 los sujetos desplazados a territorio ocupado por el IS.

El contingente que quiere regresar a Europa

El contingente de personas retenidas por las FDS está compuesto fundamentalmente por hombres, mujeres y niños; la mayoría de estos últimos nacidos en territorio sirio. Muchas de ellas siguen conservando un pasaporte europeo o de otros países occidentales como Estados Unidos o Canadá. Y prácticamente todas ellas han mostrado su deseo explícito de regresar a los países que les vieron nacer y/o crecer. Así ha sucedido, por ejemplo, con los casos aparecidos en los últimos días en los medios de comunicación, como el de Shamina Begum, una joven británica de 19 años, Hoda Muthana, ciudadana estadounidense de 24 años, o Nadja Ramadan, joven alemana de 31, la cual incluso ha llegado a dirigirse personalmente en un vídeo a la Canciller alemana, Angela Merkel, suplicándole le deje regresar a Alemania con sus hijos.

Si bien desde un punto de vista moral puede resultar un tanto contradictorio permitir regresar a unos sujetos que en su día rechazaron la sociedad en la que desarrollaban sus vidas, participando o apoyando en mayor o menor medida las atrocidades cometidas en los últimos años por el IS, algunas de ellas en suelo europeo, lo cierto es que siguen teniendo un pasaporte alemán, francés o español en vigor, lo que les hace ciudadanos de pleno derecho del país respectivo.

Posible responsabilidad penal por delitos de terrorismo

Ante esta situación, y circunscribiendo en este punto el análisis al caso de España, la posibilidad de repatriar o, en términos jurídico-penales, extraditar a estos ciudadanos españoles debería estar sujeta, por encima de todo, a someter a la correspondiente responsabilidad penal a aquellos individuos que se han implicado en actividades terroristas. En este punto, el Código Penal español contempla una serie de tipos que podrían resultar aplicables a no pocos de los combatientes extranjeros (y sus familias allí desplazadas o creadas) retenidos en territorio sirio. Así, el art. 575.3 castiga con una pena de prisión de 2 a 5 años a quien se traslade o establezca en un territorio extranjero controlado por un grupo u organización terrorista con la finalidad de capacitarse para cometer delitos de terrorismo, para integrarse en una organización o grupo terrorista o bien para realizar actividades de apoyo. Por su parte, el artículo 572 castiga con una pena de prisión de 6 a 12 años a aquellos sujetos que participen activamente en una organización o grupo terrorista, o bien formen parte de ellos.

No cabe duda de que el problema que se puede plantear en no pocos casos es la falta de pruebas que permitan condenar a algunos sujetos retornados a España con un alto nivel de radicalización. Sin ir más lejos, un buen número de mujeres desplazadas en los últimos años a Siria aducen que en su día sufrieron un lavado de cerebro del que ahora se arrepienten, señalando que el objetivo de unirse al Califato residía única y exclusivamente en vivir en paz en un territorio islámico regido por la sharia, servir a Allah, a sus cónyuges, así como educar a sus hijos en una visión tergiversada y belicista del credo mahometano. Con todo, está fuera de toda duda que no pocas islamistas europeas desplazadas a Siria o Irak han tenido papeles muy activos en toda la maquinaria propagandística desarrollada por EI, captando y reclutando a través de Internet a futuras esposas de soldados muyahidines o bien facilitando rutas por las que acceder al territorio del Califato. Se trata en todos estos casos de conductas que podrían resultar subsumibles en el art. 577.2 del Código Penal.

Los programas de desradicalización

Por todo lo explicado, la única razón que puede dar sentido a la idea de permitir el regreso de este contingente de ciudadanos españoles que un día decidieron acudir a la llamada de una organización terrorista es someterles a la correspondiente responsabilidad penal en los casos en los que ello sea posible, respetando eso sí los estándares jurídicos y garantistas vigentes en un Estado de Derecho. Ahora bien, junto a esta respuesta penal para aquellos implicados en actividades terroristas, resulta también necesario atender y tratar a un número más o menos numeroso de sujetos de ambos sexos, en su día radicalizados, y que ahora muestran signos evidentes de arrepentimiento y de querer regresar a la sociedad que en su día rechazaron. Para ellos es necesario aplicar unos programas de desradicalización, ya incluso de desvinculación, los cuales se vienen desarrollando con ciertos niveles de éxito en otros países europeos. Unos programas dirigidos por profesionales de la psicología, del trabajo social, de la educación social o incluso de la criminología. Y destinados a eliminar en el individuo todos los elementos inherentes a una ideología radical justificadora de la violencia, haciendo regresar al sujeto a unos parámetros conductuales y de pensamiento basados en la libertad, la tolerancia, el respeto y la vida democrática. Al mismo tiempo, resulta de vital importancia abordar el tratamiento psico-pedagógico de aquellos niños, menores y adolescentes hijos de estos combatientes extranjeros, los cuales, habiendo nacido y/o crecido en territorio controlado por una organización terrorista, han sido educados en un sistema de normas y valores justificadores de la violencia más atroz contra todo lo que sus progenitores y educadores consideran enemigo del Islam.

Los estudios que se han llevado a cabo en los últimos años para analizar las características personales de los yihadistas europeos desplazados a Oriente Medio han descubierto la existencia de dos perfiles concretos: por un lado, aquellos sujetos desencantados y defraudados con una vida en el Califato que en nada se corresponde con la imagen bucólica que les habían transmitido y prometido a través de Internet. Se trata de sujetos que interpretan lo vivido en los últimos años en términos de fracaso, de pesadilla, deseando olvidarlo todo y empezar de cero. Pero, por otro lado, se encuentran aquellos individuos radicalizados que siguen viendo el mundo desde dos únicas perspectivas: lo bueno y lo malo, el amigo y el enemigo, el hermano musulmán y kuffar que merece la peor de las muertes. Este segundo perfil resulta tremendamente peligroso, ya que la caída del IS no va a aminorar sus niveles de radicalización. Si los Estados occidentales -entre ellos España – no actúan con determinación con respecto a este segundo perfil de yihadista, las consecuencias pueden ser nefastas para la seguridad de la ciudadanía europea. A corto, a medio o a largo plazo.

——————————–

Miguel Ángel Cano Paños es Profesor Titular de Derecho Penal y Criminología en la Universidad de Granada.

Conforme a los criterios de

Saber más

Comentar

Seguir leyendo

Mundo

Venezuela creará Comando para la Defensa de los Servicios Básicos

Published

en



El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, destacó la necesidad de reforzar la unión entre el pueblo y el gobierno para hacer frente a cualquier situación que intente romper la estabilidad del país. También anunció la creación de un comando para la defensa de los servicios básicos estratégicos del Estado venezolano, con el apoyo de las fuerzas armadas. El mandatario hizo énfasis en la victoria sobre el golpe eléctrico que sufrió el país, para lo cual fue clave la organización popular. teleSUR https://videos.telesurtv.net/video/769099/venezuela-creara-comando-para-la-defensa-de-los-servicios-basicos/

Comentar

Seguir leyendo

Mundo

Wise: Se ha venido construyendo un discurso xenófobo a nivel global

Published

en



El analista internacional Raúl Delgado Wise, en entrevista para teleSUR, explicó que a nivel global se ha venido construyendo cuidadosamente un discurso xenófobo que ha abierto el camino a la ultraderecha y el fascismo "y creo que a eso le está apostando Donald Trump: ver por los intereses de esos ciudadanos que han conectado con ese discurso". teleSUR https://videos.telesurtv.net/video/769091/wise-se-ha-venido-construyendo-un-discurso-xenofobo-a-nivel-global/

Comentar

Seguir leyendo

Publicidad

Política

Publicidad

Facebook

Publicidad

Deportes

Publicidad

Provincias

Publicidad

Publicidad