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La Unión Europea busca contener la crisis de Ceuta en medio de fuertes divisiones internas

El ingreso masivo de migrantes en Ceuta abrió una profunda fractura política dentro de la Unión Europea, que este martes intentará encauzar la crisis en una reunión de ministros del Interior. España defenderá la rápida devolución de quienes cruzaron la frontera, mientras varios socios europeos responsabilizan al Gobierno de Pedro Sánchez por la política de regularización migratoria impulsada meses atrás.

La primera evaluación formal del episodio tendrá lugar durante el encuentro de los 27 ministros del Interior de la Unión Europea y la Comisión Europea, convocado tras los pedidos realizados tanto por el Gobierno español como por un grupo de 22 primeros ministros encabezado por Italia y Dinamarca.

El debate llega después de un intenso intercambio de posiciones entre Pedro Sánchez y varios gobiernos europeos, que expuso las diferencias sobre cómo afrontar la inmigración irregular. Para Bruselas, la reunión también servirá para medir el alcance político de una crisis que volvió a evidenciar las dificultades del bloque para alcanzar consensos en materia migratoria.

España defenderá la rápida devolución de los migrantes y rechazará las críticas de varios socios europeos.

Foto: Europa Press

Antes del encuentro ministerial, los embajadores de los Estados miembros mantendrán una reunión preparatoria en la que España buscará reforzar su postura sobre la gestión de la emergencia.

España defenderá su actuación en Ceuta

El Gobierno español llegará a Bruselas con el argumento de haber recuperado rápidamente el control de la frontera. Según destacó Sánchez en un mensaje enviado a las autoridades comunitarias, «En menos de 48 horas, mi Gobierno ha logrado recuperar el control de la frontera plenamente».

Madrid también defenderá la devolución acelerada de unas 50.000 personas que cruzaron irregularmente la frontera el jueves. Sin embargo, esa estrategia convivirá con las críticas de una veintena de países que atribuyen parte de la crisis a la regularización masiva de inmigrantes aprobada meses atrás por el Ejecutivo español.

Aunque las políticas migratorias siguen siendo competencia de cada Estado, varios gobiernos consideran que esa medida generó un «efecto llamada», lo que incrementó la presión sobre la frontera de Ceuta.

Bruselas mostró posturas contradictorias

La actuación de la Comisión Europea también quedó bajo la lupa durante los últimos días. En un primer momento, la presidenta del organismo evitó expresar un respaldo explícito a España, incluso cuando algunos gobiernos comenzaron a plantear la posibilidad de suspender al país del espacio Schengen.

Sin embargo, un día después modificó el tono de su mensaje y respaldó la versión del Ejecutivo español al afirmar: «Las buenas noticias son que la inmensa mayoría de quienes llegaron ilegalmente (a Ceuta) han vuelto a Marruecos. Ni una sola persona ha alcanzado suelo continental español».

El hecho de que los migrantes fueran devueltos en poco tiempo y no alcanzaran el territorio continental permitió que España no solicitara la activación de los mecanismos de solidaridad previstos en el nuevo Pacto de Migración y Asilo, vigente desde hace apenas dos meses.

La inmigración vuelve a dividir a Europa

La crisis también reflejó el endurecimiento de las posiciones migratorias dentro de la Unión Europea durante la última década. Desde la llegada masiva de refugiados sirios, crecieron las propuestas para aplicar medidas más restrictivas, como la instalación de centros de deportación en terceros países, impulsadas especialmente por Dinamarca e Italia.

En paralelo, desde el Gobierno español consideran que la reacción de varios socios europeos responde tanto a diferencias ideológicas como a intereses de política interna. Sánchez insinuó que detrás de los reclamos para excluir a España de Schengen existe un «interés político», en un contexto marcado por la cercanía de elecciones en países como Italia, Suecia, Finlandia, Francia y Polonia, donde la inmigración ocupa un lugar central en el debate público.

Esa visión también fue compartida por Filippo Grandi, exalto comisionado de ACNUR para los Refugiados, quien cuestionó la respuesta europea. «Se manipula a los migrantes para ejercer presión política sobre España. Las reacciones de muchos gobiernos están motivadas por la política interna; no hay ninguna preocupación genuina. La coordinación de la UE es vacilante y difícil de entender», sostuvo.

Mientras Bruselas intenta recomponer consensos, funcionarios europeos reconocen que la división interna generada por la crisis ya fue observada por actores externos. Además de la presión ejercida desde Marruecos, el debate también coincidió con nuevas declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien volvió a publicar mensajes sobre la posibilidad de que Estados Unidos tome el control de Groenlandia.

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