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Murió Aldo Pignanelli, ex presidente del Banco Central

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Aldo Pignanelli, expresidente del Banco Central y últimamente cercano al Frente Renovador, murió este sábado, a los 69 años. El economista sufría cáncer de próstata. En abril pasado se había postulado para las elecciones en el Consejo de Ciencias Económicas, que se realizarán este miércoles.

Pignanelli, nacido en Lanús el 1° de abril de 1950, ocupó la presidencia del Banco Central entre el 25 de junio y el 11 de diciembre de 2002. Había sucedido a Mario Blejer y luego fue reemplazado por Alfonso Prat-Gay.

Tras recibirse en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y asesorar a empresas del ámbito privado, su carrera en el escenario político comenzó a mediados de los años ochenta, como secretario de Economía de la municipalidad de Moreno.

En los últimos años se desempeñó como asesor de Sergio Massa en el Frente Renovador.

En abril sorprendió al postularse a la presidencia del Consejo de Ciencias Económicas.

Al conocerse la noticia, sus colegas y amigos se expresaron en las redes sociales.

Aldo Pignanelli diserta en una reunión del gabinete de Eduardo Duhalde, en agosto de 2018, en medio de los temblores económicos del gobierno de Mauricio Macri.

Aldo Pignanelli diserta en una reunión del gabinete de Eduardo Duhalde, en agosto de 2018, en medio de los temblores económicos del gobierno de Mauricio Macri.

“Profundo pesar por la partida de Algo Pignanelli”, escribió Roberto Lavagna, que ejerció el Ministerio de Economía entre abril de 2002 y noviembre de 2005. Y completó: “Gran profesional, apasionado por Argentina pero, sobre todo, un excepcional ser humano. Mi acompañamiento y afecto a su familia”.

Sergio Massa durante una reunión con su equipo: Graciela Camaño, Marco Lavagna, Aldo Pignanelli y Sergio Massa.

Sergio Massa durante una reunión con su equipo: Graciela Camaño, Marco Lavagna, Aldo Pignanelli y Sergio Massa.

Marco Lavagna, que trabajó junto a él en el seno del Frente Renovador, lo despidió: “Vamos a extrañarte. Un abrazo fuerte a su familia en este triste momento”.

Aldo Pignanelli en su época de presidente del Banco Central.

Aldo Pignanelli en su época de presidente del Banco Central.

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Atentado a la AMIA: la conexión de El Reda con Mohsen Rabbani, una de las pistas que conducen a Irán

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El fiscal Alberto Nisman, investigador de la causa AMIA hasta que murió de un balazo en su cabeza, un caso aun irresuelto, fue quien logró reconstruir parte de la vida privada de Salman Raouf Salman durante los años que precedieron a su actividad más comprometida con el terrorismo islámico.

Gracias a la ayuda de agentes de la ex SIDE pudo determinar que vivió en la Argentina, de forma salteada pero haciendo base en Buenos Aires, entre 1989 y 1994, cuando coordinó el ataque contra la AMIA y huyó en avión. Nunca abandonó su rol de agente infiltrado de Hezbollah, ni en Buenos Aires, ni en la Triple Frontera, ni en Brasil o Colombia. Pero fue en la mezquita At Tahuid, ubicada en el barrio porteño de Flores, donde conoció a su “socio” de Hezbollah y líder iraní, el clérigo Moshen Rabbani. Una de las mujeres que trabajaba con Rabbani, Silvina Sain, enamoró a Raouf Salman. Y viceversa. Se llaman Silvina Sain y hoy es madre de sus hijos. Se casaron en la Capital Federal en 1989.

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El clérigo Rabbani se ocupó, como Salman Raouf Salman, de hacer pacientes tareas de espionaje, no sólo en la Argentina sino también en los países limítrofes.

Según información de agencias de servicios secretos del extranjero, a la que Clarín tuvo acceso, la tarea de ambos fue conocer las diferentes ciudades más importantes de Argentina, Colombia, Paraguay, Brasil y Uruguay. Hacer un mapeo de cuáles eran sus puntos fuertes y débiles en cuanto a la seguridad. Y también cómo eran sus fronteras. Las legales y las ilegales. Toda esa información fue remitida, con el paso de los años, a las centrales de información de Hezbollah en el Líbano.

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La “sociedad” entre Moshen Rabbani y Salman Raouf Salman es una prueba más que demuestra que Hezbollah, un movimiento terrorista del Líbano, país y agrupación de Raouf Salman, trabajó en los atentados con bomba en Buenos Aires y en otros operativos vinculados a la Yihad Islámica junto a las autoridades de la República Islámica de Irán.

Rabbani había sido enviado al país por el poder iraní, y pronto él mismo se transformó en un clérigo con influencia,Influenced en la región y logró que la embajada de su país en Buenos Aires le otorgase la inmunidad diplomática para evitar arrestos. Rabbani solía participar de las reuniones más encumbradas de la teocracia en la que se formó. Las reuniones del Consejo de Guardianes. En un encuentro de esos líderes políticos y religiosos fue él quien convenció al resto de los participantes,participante de atacar a la AMI

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Atentado a la AMIA: el terrorista apuntado como jefe del ataque estaría en un bastión de Hezbollah en el Líbano, según informes secretos

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Según información de agencias de Inteligencia de potencias de occidente, a la que accedió Clarín, el terrorista de Hezbollah llamado Salman Raouf Salman estaría ahora escondido en el valle de Bekaa, el Líbano, un territorio fértil para la agricultura y bajo control total de Hezbollah, la agrupación terrorista que lidera el temible Hasan Nasrallah, uno de los que más se preocupa por la seguridad de su subalterno.

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Ocurre que Salman demostró durante décadas que podía ocultar su verdadera identidad en Latinoamérica, y cuál era su verdadera misión. Crear una red de contactos, empresas y estructuras que le permitieran coordinar atentados en naciones donde antes no había atacado Hezbollah, siempre por orden de la República Islámica de Irán.

En un expediente de la AMIA, el propio Nisman admite que él estaba convencido que Raouf Salman se llamaba en realidad Salman El Reda, porque así tenía probado que era su nombre, de acuerdo a un pasaporte emitido por Colombia. El fiscal y servicios secretos locales y extranjeros creían que El Reda era colombiano. Tras intercambiar información con autoridades de ese país, Nisman detectó que no lo era. Tampoco se llama Antonio Hadad, como fue identificado en Brasil. La confusión estaba sembrada. Era un objetivo de este cuadro entrenado para ocultarse.

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El Reda se llamaba Salman Raouf Salman. Nació el 5 de junio de 1963 en El Líbano. Fue coordinador de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA, según la Justicia argentina, algo que fue sostenido por los diferentes países que integran Interpol y que admitieron que se emitiera una alerta roja para detener a este terrorista que, según información de Inteligencia, también fue “comandante” la conformación de “infraestructuras de la Yihad Islámica en Bolivia, Perú, Panamá y Colombia”.

El 19 de julio de 1994, un día después de la explosión en la AMIA, un avión panameño estalló en el aire. Murieron los dos pilotos y los 19 pasajeros, en su mayoría empresarios judíos. El terrorismo islámico atacaba la región. Hoy, Salman vive oculto debido a la vigilancia de potencias mundiales que lo quieren preso. La presión sobre él es mayor desde que Estados Unidos está dispuesto a pagar US$ 7 millones para cazarlo. Esa cantidad de dinero es capaz de quebrar lealtades insospechadas.

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Según información de agencias de Inteligencia de potencias de occidente, a la que accedió Clarín, el terrorista de Hezbollah llamado Salman Raouf Salman estaría ahora escondido en el valle de Bekaa, el Líbano, un territorio fértil para la agricultura y bajo control total de Hezbollah, la agrupación terrorista que lidera el temible Hasan Nasrallah, uno de los que más se preocupa por la seguridad de su subalterno.

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En un expediente de la AMIA, el propio Nisman admite que él estaba convencido que Raouf Salman se llamaba en realidad Salman El Reda, porque así tenía probado que era su nombre, de acuerdo a un pasaporte emitido por Colombia. El fiscal y servicios secretos locales y extranjeros creían que El Reda era colombiano. Tras intercambiar información con autoridades de ese país, Nisman detectó que no lo era. Tampoco se llama Antonio Hadad, como fue identificado en Brasil. La confusión estaba sembrada. Era un objetivo de este cuadro entrenado para ocultarse.

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El 19 de julio de 1994, un día después de la explosión en la AMIA, un avión panameño estalló en el aire. Murieron los dos pilotos y los 19 pasajeros, en su mayoría empresarios judíos. El terrorismo islámico atacaba la región. Hoy, Salman vive oculto debido a la vigilancia de potencias mundiales que lo quieren preso. La presión sobre él es mayor desde que Estados Unidos está dispuesto a pagar US$ 7 millones para cazarlo. Esa cantidad de dinero es capaz de quebrar lealtades insospechadas.

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El cruce de llamadas que apunta a El Reda como jefe operativo del atentado a la AMIA

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Nació en el Líbano. Nació en Colombia. Parece argentino. O libanés. Es capaz de cruzar fronteras en Oriente u Occidente a pesar de ser buscado por la Interpol. Posee una de las cualidades cruciales para ejecutar con armonía un arte que destruye nervios, mentes y almas de miles de personas: el espionaje de alto nivel. Manipula explosivos. Los sabe esconder.

También demostró que podía manipular grandes sumas de dinero para financiar el terrorismo gracias a comercios que parecían legales. Pasó años lejos de su casa. Cumplió así una misión de plazo indefinido. Armar una red de fieles del Islam radicalizado y violento. Fue coordinador de atentados que estrépito mundial. Cree que así triunfa la exportación de la “Revolución de la Yihad”. Finalmente, es también humano. Se está quedando calvo. Y teme ser atacado de imprevisto.

Afiche del gobierno de Estados Unidos en distintas lenguas con la recompensa para encontrar al terrorista.

Afiche del gobierno de Estados Unidos en distintas lenguas con la recompensa para encontrar al terrorista.

Es por eso que anda en moto, con casco, y lleva siempre un revolver en la cintura. Debido a las pruebas que recolectó el fiscal del caso AMIA, Alberto Nisman, muerto en enero del 2015, el misterioso Salman Raouf Salman tiene un pedido de detención internacional. Lo acusó de ser “uno de los principales responsables” de la preparación de la logística que permitió la realización del ataque contra esa entidad judía. En el 2015, año de la muerte aún irresuelta de Nisman, Raouf Salman también empezó a ser buscado por pedido de la Corte, el organismo que instruye el caso de la voladura con bomba de la Embajada de Israel. El primer atentado

se concretó en marzo de 1992. El segundo, el de la AMIA, el 18 de julio de 1994. Salman Raouf Salman tuvo un rol clave en cada uno de esos dos hechos, determinó la Justicia.

Entre otras pruebas incriminatorias, Nisman logró demostrar que dejó Buenos Aires una hora y cincuenta y tres minutos antes de que estallaran los explosivos que él mismo habría coordinado que estuvieran bien ubicados en el vehículo que también él conoció y supervisó para que estallara frente al edificio de la AMIA.

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No fue una salida al extranjero por azar. El fiscal decía tener acreditado, a través de cruces de llamados y de diferentes testimonios judicializados, que Salman Raouf partió de la Argentina porque era uno de los mayores responsables de ambos atentados. Clarín recolectó buena parte de la información sobre sus posibles acciones de terrorismo, no solo en el expediente de la AMIA.

También la que se recolectó en archivos calificados de agencias de Inteligencia de países de Occidente. Para algunas de los jefes e investigadores del espionaje de esas potencias Raouf Salman es una amenaza para el mundo aún latente: se lo señala como coordinador de los atentados de Buenos Aires, y también como jefe de la Unidad de Atentados Extranjeros de Hezbollah. Se lo hace responsable, por ejemplo, de haber creado empresas fantasma para conseguir dinero para Hezbollah. E incluso sería él -siempre según esas fuentes- quien habría acumulado y escondido, quizás a través de órdenes a subalternos, dos toneladas de explosivos que se encontraron en Bolivia. Tenían un potencial de destrucción inconmensurable.

Carátula de la documentación que manejaba el fiscal Alberto Nisman con las llamadas de Salman El Reda.

Carátula de la documentación que manejaba el fiscal Alberto Nisman con las llamadas de Salman El Reda.

Los servicios secretos actuaron y encontraron ese “tesoro” mortal de Hezbollah. Desde el viernes, la cabeza cada vez más calva de Raouf Salman tiene precio. Y es alto. El gobierno de los Estados Unidos anunció -mientras estaba en Buenos Aires el secretario de Estado, Mike Pompeo, que está dispuesto el pago de una recompensa de 7 millones de dólares para quien lo ubique o lo identifique. A la vez, se impuso un congelamiento de los bienes que se encuentran a su nombre y la prohibición de hacer operaciones financieras en los Estados Unidos a título personal o de la agrupación terrorista Hezbollah.

El fiscal Nisman siguió la pista de “El Reda” – tal era el nombre falso de Raouf Salman-, durante años. Hasta que logró acumular suficientes pruebas en su contra como para pedirle a Interpol que emita una “alerta roja” para detenerlo si intenta pasar una frontera de modo legal.

Dijo Nisman sobre El Reda: “Samuel Salman El Reda resulta un ejemplo clarísimo de la unión estratégica entre el Hezbollah y el régimen iraní y del modo en que esta sociedad ha infiltrado agentes en América Latina a efectos de llevar adelante sus acciones”. Y agregó que “está acreditado que resultó uno de los principales responsables, a nivel local, en la preparación y consumación del ataque que el 18 de julio de 1994 destruyó la sede de la AMIA”.

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Nisman tenía información que acreditaba que Salman El Reda vivió en nuestro país de forma salteada pero sostenida, entre 1989 y 1994. Que nunca abandonó su rol de agente “infiltrado” de la Hezbollah en Buenos Aires, en la Triple Frontera, en Brasil y en Colombia. Y que fue en la mezquita At Tahuid, liderada por el clérigo Mohsen Rabbani, otro acusado de ser ideólogo del atentado a la AMIA, donde Salman asentó su vida antes nómade. Era un aliado de Rabbani en la Inteligencia previa a los atentados que organizarían juntos en nombre de la “Yihad Islámica”, según la Justicia.

Pero también fue gracias a él que en esa mezquita, ubicada en el barrio de Flores, conoció a quien sería su esposa y madre de sus hijos. La argentina Silvina Saín. Ella trabajaba en el entorno del clérigo que tenía además inmunidad diplomática de la embajada de Irán. Salman Rouf Salman se casó con Sain en 1989.

Informe de la comunicación que mantuvo El Reda con el grupo Hezbollah antes del atentado.

Informe de la comunicación que mantuvo El Reda con el grupo Hezbollah antes del atentado.

Ese lazo terminó por ayudar a Nisman en sus investigaciones. Ocurre que tras años de trabajo, logró determinar que Salman Raouf Salman, primero, se llamaba realmente así, y no Salman El Reda, como figuraba en su pasaporte trucho de Colombia. Y tampoco era Antonio Hadad, otro nombre falso que usaba cuando actuaba en Brasil.

El fiscal del caso AMIA presentó no solo testimonios en contra de las actividades terroristas de Raouf, y clarificó sus vínculos con Rabbani y cuáles fueron sus trabajos en las previas de los atentados a la Embajada y la AMIA. También elaboró cuadros con los diferentes entrecruzamientos de teléfonos que se hicieron desde líneas vinculadas a Salman Raouf durante el 21 de abril de 1994 y el 18 de julio del mismo año. Ese día explotó la AMIA.

Esos llamados coincidían con distintas fases del avance del desarrollo del atentado a la entidad judía. Para las agencias de Inteligencia del extranjero, Salman Raouf ayudó a esconder los 400 kilos de explosivos que se cargaron en la Traffic que manejó un chofer suicidada contra el frente de la AMIA. Alquiló o compró una casa en la que se escondió el ingeniero Malek Obeid, que armó esa bomba. Fue él quien habría buscado en un escondite en Buenos Aires a buena parte de los detonadores que se usaron en ese ataque. Los había enterrado en un pequeño pozo realizado en el Parque Centenario, años antes, uno de sus subalternos de la Yihad Islámica.

Las acciones de Salman Raouf sobre las diferentes etapas del atentado a la AMIA son aún más. Incluso la información de Inteligencia de agencias de los servicios secretos extranjeros afirman que también fue él quien controló dónde se estacionaría la Traffic que el lunes 18 de julio volaría la AMIA. Y también se ocupó de acompañar a su chofer suicida, identificado por la Justicia como Ibrahim Berro.

Cada uno de esos pasos eran comunicados desde diferentes teléfonos por Salman Raouf a la central de comunicaciones que Hezbollah había montado en la ciudad brasileña de Foz de Iguazú. Desde una misma línea de teléfono ubicada en Lavalle 893, el 9 de julio se hicieron llamados a “la Central de comunicaciones utilizada por miembros de Hezbollah”, y también al “abonado instalado en el domicilio que, en el Líbano, habitaban los padres de Samuel Salman El Reda” (sic del escrito de Nisman)”.

Documentación que revela la actividad que mantenía el jefe operativo del ataque en una zona caliente.

Documentación que revela la actividad que mantenía el jefe operativo del ataque en una zona caliente.

Lo mismo ocurrió en otras fechas claves para acciones que tuvieron que ver con el atentado a la AMIA. En mismas fechas, y horarios pegados, Nisman pudo probar que desde un mismo número de teléfono, también ubicado en el centro porteño, se llamó a la “central de comunicaciones de Hezbollah”. Y luego a “abonado instalado en el domicilio que, en el Líbano, habitaba desde junio de 1994 Silvina Sain (esposa de Salman El Reda)”.

Nisman redactó en un escrito judicial que “la existencia de llamados con idéntico destino tanto desde locutorios como desde el domicilio Samuel Salman El Reda tenía en Sergipe 67 de Foz de Iguazú, permite colegir sin margen de error que fue él quien hizo las llamadas en la coordinación de la fase final del atentado”.

A eso se suma, según escribió Nisman, que estaba “probada la presencia de El Reda en nuestro país para la época en que fueron realizadas” esas llamadas.

Las pruebas son muchas más. Pero quizás la más gráfica es la que indica que “desde el abonado 772-2005 ubicado en el aeropuerto Jorge Newbery de Capital Federal”, se realizaron, el 18 de julio, día en el que explotó la bomba terrorista en la AMIA, “los siguientes llamados”. Y se señala que a las 07:41 AM se comunicaron desde ese telefónico público al número 55 45 975 116, que pertenecía a André Marques. Es el nombre en clave que usaba uno de los yihadistas que estaba en Brasil y recibía las novedades sobre lo que ocurría en secreto en Buenos Aires.

Está acreditado que veinte minutos después de ese llamado, Salman Raouf Salman tomó un vuelo hacia la Triple Frontera. Una hora y cincuenta y tres minutos después del despegue de esa aeronave de línea estallaba la AMIA. Abordó el vuelo 66 de Austral a Puerto Iguazú. Luego pasó a Foz de Iguazú. Desde Brasil, Raouf Salman voló al Líbano. Allí está ahora. Nisman murió de un balazo en la cabeza. Las pruebas que recolectó contra Salman Raouf Salman, aún así, continúan acechando al terrorista. Esté donde esté.

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Operación Tango: EE.UU. estudia si manda un fiscal y un agente del FBI a interrogar a la viuda de Daniel Muñoz y sus testaferros

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El gobierno de EE.UU. estudia si envía a un fiscal y un representante del FBI a la Argentina para tomarle declaración a la viuda de Daniel Muñoz, Carolina Pochetti, y otros seis procesados en el caso del ex secretario de los Kirchner conexo a la causa de los cuadernos de las coimas.

La medida se analiza luego de que el juez federal Claudio Bonadio aceptó el pedido de cooperación que le envió Estados Unidos y Clarín adelantó hace tres domingos atrás en exclusiva, en el marco de lo que se denominó “Operación Tango”. 

Los procesados en la causa de los cuadernos deberán decidir voluntariamente si aceptan cooperar con la justicia de Estados Unidos que investigan cómo el ex secretario de los Kirchner logró meter 70 millones de dólares en el 2011 en su sistema bancario y luego sacarlos en el 2016 sin que fuera detectado por el organismo antilavado llamado Fincen u otras autoridades. Según fuentes judiciales si no aceptan cooperan se exponen a ser enjuiciados también en territorio norteamericano donde las penas son mucho más severas que en la Argentina.

La justicia norteamericana está interesada en saber donde se escondió la plata de Muñoz y tiene un “especial interés” sobre el abogado norteamericano Sean Lawrence Sullivan, quien recibió parte de la plata para el sueño de Muñoz de tener un hotel en Turks and Caicos.

Hace tres semanas atrás, el juez Bonadio recibió un exhorto norteamericano pidiéndole una serie de medidas de pruebas, como por ejemplo tomarle declaración a la viuda de Muñoz, Carolina Pochetti y sus testaferros procesados en la causa de los cuadernos de las coimas.

Las fuentes precisaron que en el exhorto “está mencionada pero no imputada Cristina Kirchner. La mención se refiere al vínculo que tuvo con Muñoz en el pasado”. La investigación norteamericana fue hecha por agentes del FBI y fiscales norteamericanos.

Los procesados en la causa de los cuadernos de las coimas que EE.UU. quiere que declaren son Pochetti, los martilleros de Mar del Plata Elizabeth Ortiz Municoy y Sergio Todisco, el empresario santacruceño Carlos Temístocles Cortez, el ex ministro de Economía de Santa Cruz Juan Manuel Campillo, Leonardo Llaneza, Rubén Llaneza, Marcelo Danza, el financista Osvaldo Parolari, Elba Municoy, Carlos Gellert y los abogados Miguel Ángel Plo, María Jesús Plo, Federico Zupicich, así como también, el ex secretario privado de Cristina, Isidro Bounine Para la justicia norteamericana “es lo mismo” que estos procesados sean indagados como sospechosos o como testigos por Bonadio sobre los puntos que les interesan. Sucede que, a diferencia de la Argentina, allá no se puede mentir a la Justicia. Si mienten están expuestos a comer el delito de perjurio (falso testimonio), además de lavado de dinero. En todo caso, el régimen del arrepentido en EE.UU. es mucho más amplio que el argentino.

El interés principal de la Justicia norteamericana sería detectar dónde están 40 de los 70 millones que los testaferros de Muñoz sacaron de EE.UU luego de vender en el 2016, 14 inmuebles. En la causa está demostrado que 30 fueron para comprar un terrenoen la playa delas paradisíacas islas de Turks & Caicos donde Muñoz quería construir un resort de lujo, pero el resto todavía es una incógnita.

Este enorme circuito de plata negra tuvo tres etapas. En el requerimiento de instrucción de Stornelli y Rívolo se dan por iniciadas las operaciones de lavado de dinero de Muñozel 15 de abril de 2010. No es un dato menor porque Néstor Kirchner falleció el 27 de octubre de ese año. La pregunta es ¿Muñoz le robó plata a los Kirchner o, como dice la abogada de Margarita Stolbizer, Silvina Martínez, “era parte de un engranaje K”?

En esa primera etapa, los martilleros marplatenses Muñicoy y Todiscocompraron 14 inmuebles en EE.UU. y autos Mercedes Benz o Porsche de alta gama luego de hacer entrar 70 millones de dólares provenientes de las coimas recaudadas por el ex secretario de Planificación, Roberto Baratta, y que registró su chofer Oscar Centeno.

En el 2016, tras la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que revela las primeras off shore de Muñoz creadas por el estudio panameño Mossac Fonseca, empieza la segunda etapa. Entonces, con el asesoramiento del abogado Miguel Plo cierran las empresas en Estados Unidos y sacan la plata a Turks and Caicos.

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