Conectá con nosotros

Mundo

Nicolás Maduro pide a venezolanos cerrar filas en defensa del país

Published

en



El mandatario venezolano Nicolás Maduro, exhortó a la ciudadanía y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) a unirse en defensa de la soberanía del país, que está amenazada por injerencias imperialistas. teleSUR https://videos.telesurtv.net/video/764094/nicolas-maduro-pide-a-venezolanos-cerrar-filas-en-defensa-del-pais/

Comentar

Mundo

La mirada del corresponsal | La mansión de Joseph Goebbels en Bogensee, presa de su pasado

Published

en

Por

La mirada del corresponsal

Lunes, 15 abril 2019 – 02:30

La casa en la que el ministro de Propaganda del Tercer Reich citaba a sus amantes y proyectaba películas batalla contra el tiempo. “Mi esfuerzo no tiene sentido”, dice su vigilante

La maleza cubre lo que fue un icono del esplendor nazi. SEAN GALLUP GETTY IMAGES

Todo sigue igual, abandonado. El guardián solitario de la villa en la que Joseph Goebbels citaba a sus amantes y organizaba fiestas con el ‘glamour’ de Hollywood, ha perdido la batalla contra el musgo y la maleza. Los años han debilitado a este hombre de 64 años y el invierno ha endurecido sus articulaciones. El don Quijote de Bogensee que dice ser ya no ve gigantes en los molinos de viento. “Haga lo que haga, la naturaleza lo recupera. Mi esfuerzo no tiene sentido”, declara.

Desde 1984 trabaja Roberto Müller como vigilante y jardinero de la mansión que la ciudad de Berlín regaló a Goebbels en 1936 en el Bogensee, un pequeño lago ubicado en el vecino estado de Brandeburgo. Está a unos 40 kilómetros de Berlín y a tiro de piedra de Babelsberg, los estudios cinematográficos más antiguos del mundo y más importantes de Europa en los años 30. La productora UFA asumió algunas reformas.

La residencia, con 16,8 hectáreas de terreno, está deshabitada y nada indica que las autoridades de Berlín-Brandeburgo encontrarán un inversor libre de sospecha o los recursos necesarios para reconvertir y dar utilidad al complejo.

En la extinta RDA, el partido comunista levantó una edificación próxima a la casa para cobijar a los casi 500 estudiantes que atraía al año. “Entonces había vida. Ahora, los únicos seres vivos que aparecen por aquí son saqueadores, aunque poco queda ya para saquear”, recuerda Müller.

Las mesas de pimpón en las que los jóvenes pioneros se descomprimían entre clases de adoctrinamiento están cubiertas de moho. A las 30 habitaciones privadas y 40 de servicio que tiene la residencia, se les cae el techo. Es visible la huella de la lluvia en el suelo. Quedan, atrapadas en el tiempo, sus impresionantes salones, la ‘suite’ de Goebbels y una sala de proyecciones de 100 metros cuadrados diseñada especialmente para el todopoderoso ministro de Ilustración Pública y Propaganda de Adolf Hitler. Costó 2,3 millones de marcos de entonces.

Aquí se recluía y se desfogaba Goebbels con gente del mundo de la cultura y los medios, bailarinas y actrices, con muchas de las cuales mantuvo una relación de cama pese a sus proclamas de moral e imagen de matrimonio perfecto con su esposa y madre de sus seis hijos, Magda. “Todo es silencio y tranquilidad aquí. Es un idilio en la soledad”, escribió en noviembre de 1936 Goebbels en su diario. Una soledad que también utilizó para escribir discursos incendiarios para la “guerra total”.

Goebbels sentía una atracción poderosa por el cine. Adoraba las películas de Walt Disney y entre ellas Blancanieves y los siete enanitos. Hollywood le ayudaba a evadirse y lo mismo quería para los alemanes. Detestaba el cine militar y estaba convencido de que sólo el de entretenimiento mantenía a la gente en casa, lejos de conspiraciones políticas.

Goebbels descubrió pronto el poder de la gran pantalla y, como ministro de Propaganda del Tercer Reich, se atribuyó el derecho de decidir qué películas se rodaban y quiénes las protagonizaban. Contaban con ventaja las actrices que aceptaban enredarse entre sus sábanas. Una de sus relaciones más conocidas fue con la actriz checa Lida Baarova, lo que a punto estuvo de costarle su matrimonio. La ruptura fue el precio que pagó para que su esposa se instalara en la mansión del lago. La familia Goebbels vivió aquí entre 1941 y 1945, hasta que decidieron unirse a Hitler en su búnker, donde se quitaron la vida tras acabar con la de su prole.

Goebbels transformó la industria del cine alemán, pero nunca logró inculcar su pasión en Hitler. Chocaban en el uso de ese medio y en los gustos. A Hitler le gustaban las hazañas bélicas y entre ellas Viva Villa, película sobre la vida del revolucionario mexicano Pancho Villa. Goebbels se negaba a proyectarla por su factor de agitación.

Tampoco Eva Braun logró que Hitler amara el cine, aunque fue en un cine donde nació su amor, en los años 20, cuando ella trabajaba como asistente y modelo de Heinrich Hoffman. El fotógrafo, que luego se convertiría en el retratista oficial del dictador, siempre le pedía a Eva que se sentara junto a Adolf.

Explica Peter Demetz en su libro Dictadores en el cine: Lenin, Mussolini, Hitler, Goebbels y Stalin, que el führer vivió una experiencia traumática en el cine. Ésta, otra más, fue a raíz de una película que vio en su adolescencia sobre la prostitución y las enfermedades de transmisión sexual. Si Goebbels la proyectó en su guarida en Bogensee, ni siquiera Müller lo sabe.

Conforme a los criterios de

Saber más

Comentar

Seguir leyendo

Mundo

Venezuela: rechaza protector de Táchira injerencismo contra su país

Published

en



El protector del estado venezolano Táchira, Freddy Bernal, rechazó el injerencismo estadounidense en su país. Así lo hizo en el marco de las tribunas contra el imperialismo que se celebran en todo el territorio. teleSUR https://videos.telesurtv.net/video/773316/venezuela-rechaza-protector-de-tachira-injerencismo-contra-su-pais/

Comentar

Seguir leyendo

Mundo

Zona Franca | El vía crucis de los venezolanos

Published

en

Por

Zona Franca

Opinión

Lunes, 15 abril 2019 – 02:08

Mike Pompeo concluye su gira latinoamericana en la ciudad colombiana de Cúcuta, situada en la frontera con Venezuela y epicentro del éxodo masivo

Migrantes venezolanos en la frontera. JUAN BARRETO AFP

El presidente Donald Trump ya está ocupado en agitar a sus bases inmerso en su campaña de reelección. Una cosa es su discurso de cara a la política nacional y otra bien distinta el mensaje que sus enviados en Latinoamérica pretenden diseminar, con la crisis en Venezuela como foco principal y su intención de impulsar la transición en el país sudamericano.

Mientras en casa Trump lanza críticas al presidente de Colombia Iván Duque a pesar de ser uno de sus más firmes aliados en la región, el Secretario de Estado Mike Pompeo concluía su gira latinoamericana en la ciudad colombiana de Cúcuta, situada en la frontera con Venezuela y epicentro del éxodo masivo de venezolanos que huyen de la creciente hambruna.

Como los malabaristas de circo, la Administración Trump lanza pelotas en distintas direcciones: en las últimas dos semanas el presidente ha culpado al Gobierno colombiano de no estar haciendo “lo suficiente” en la guerra contra el narcotráfico y de estar enviando “a sus peores criminales” a territorio estadounidense. De un día a otro Colombia es junto a México blanco de los ataques del mandatario estadounidense.

En cambio, el papel del jefe de la diplomacia estadounidense en un viaje que lo ha llevado a Chile, Paraguay, Perú y Colombia es el de fortalecer lazos con los países que están acogiendo a los migrantes venezolanos debido a la grave crisis que atraviesa Venezuela bajo el gobierno de Nicolás Maduro. Más de tres millones de personas viven fuera y la ONU proyecta que a fines de 2019 habrá cinco millones de desplazados. El mayor peso de este éxodo recae sobre Colombia.

A la vez que el presidente interino de Venezuela Juan Guaidó libra su particular batalla, Pompeo refuerza apoyos en la región con el fin de que no languidezcan los esfuerzos del bloque opositor. Sin embargo, ha reiterado que el cambio sólo lo pueden generar los venezolanos y que la ayuda de Washington se centra en sanciones económicas y diplomáticas contra el régimen de Maduro. Si alguna vez la Administración Trump contempló una intervención militar con la colaboración de gobiernos aliados, esa “opción” ha sido descartada.

En Cúcuta, Pompeo ha visitado las organizaciones que ayudan a los refugiados venezolanos, así como los centros de acopio donde permanecen los cargamentos de ayuda humanitaria que no lograron ingresar a Venezuela el pasado 23 de febrero. En aquel momento Washington y la oposición confiaron en una rebelión de los militares que hasta ahora no se ha producido. Es posible que en la ciudad fronteriza sus anfitriones le hayan susurrado que no olviden todo lo que el Gobierno colombiano hace por los migrantes venezolanos mientras Trump defiende la construcción de muros.

En domingo de Ramos, Mike Pompeo desplegaba más gestos de buena voluntad que actos contundentes contra el chavismo. A su vez, Juan Guaidó proseguía su gesta en la llamada Operación Libertad. Unos y otros le han dicho al líder de la oposición que no están solos, pero el vía crucis de los venezolanos parece no tener fin.

Conforme a los criterios de

Saber más

Comentar

Seguir leyendo

Mundo

Crisis migratoria | Los apagones empujan otro éxodo venezolano

Published

en

Por

Habrá más de 5,3 millones de refugiados

Lunes, 15 abril 2019 – 02:03

Venezuela vive una nueva ola migratoria provocada por los cortes eléctricos que comenzaron el 7 de marzo. “Es como estar en medio de una zona de guerra”, dice un voluntario

Un policía colombiano hace guardia en un paso clandestino. JUAN BARRETO AFP

“Traigo a mi país en el bolso y con qué orgullo”. Miguel Carrasco ha llegado a la frontera sin pesos ni bolívares en su bolsillo, pero asegura vehemente que en su bolsa de viaje esconde un tesoro. No es oro de las minas del salvaje oriente venezolano (en la frontera se paga cada gramo a 22 euros), tampoco los diamantes arrancados al embalse del Guri. El joven abre la cremallera y allí está, perfectamente doblada: la bandera venezolana de siete estrellas, anterior a la que impuso Hugo Chávez con ocho.

El joven de 27 años llegó el jueves hasta el límite fronterizo entre la colombiana Villa del Rosario y la venezolana San Antonio desde su rancho (favela) de Catia, al oeste de Caracas, una zona popular que otrora fue chavista. Del desamor al odio hay un camino muy corto. Allá, en su barrio, recobró la esperanza este año tras la irrupción de Juan Guaidó, líder opositor, y se lanzó a la calle para demostrarlo.

“Con mi bandera en la mano luché por la libertad. Salimos a protestar pero los colectivos (paramilitares chavistas) nos dispararon y los FAES (Fuerzas Especiales de la Policía) mataron a nuestros líderes. Los únicos que nos ayudaron fueron los militares de la Guardia Nacional, que nos prometieron que no nos iban a atacar”, rememora.

Ahora en Colombia lidera un grupo de cuatro jóvenes, unidos por el destino. Juntos atravesaron la frontera cerrada por las trochas del río (pasos clandestinos), la misma ruta que siguen miles de personas todos los días ante el bloqueo fronterizo impuesto por el gobierno bolivariano. Los cuatro forman parte de la nueva ola migratoria provocada por el colapso nacional, iniciado el 7 de marzo con el primer apagón, al que han seguido fallas constantes y el racionamiento eléctrico. El agua, las telecomunicaciones, la cadena alimenticia y el transporte multiplicaron su habitual ineficacia.

No me quedaba otra solución que dejar mi lucha dentro para seguir luchando fuera. Si no se cuenta es imposible creer lo que pasa en mi país. He subido y bajado miles de escaleras con cubetas de muchos litros de agua. No funcionan los puntos de venta, no consigo dinero para comida, la búsqueda del agua. Espero que mi país cambie lo antes posible para que podemos regresar”, sentencia Carrasco.

La nueva ola ha extremado aún más la formidable diáspora venezolana, que este año alcanzará los 5,3 millones de huidos en una población de 30 millones, la mayor crisis humanitaria de la historia de América Latina. Así lo confirman los cálculos de Eduardo Stein, representante especial de Naciones Unidas, quien reconoce que la inestabilidad del país sudamericano influye en estos emigrantes.

“Zona de guerra”

“El impacto de los apagones es brutal, todos los que pasan por aquí nos lo describen. Antes venían huyendo por el desespero del hambre; ahora los dejan sin luz y sin agua. Es como estar en el medio de una zona de guerra”, confirma A. F., uno de los ángeles guardianes del refugio que la Fundación Venezolanos en Cúcuta tiene a pocos metros del puente internacional. Pese a que Venezuela queda al otro lado del río, el hombre prefiere ocultar su identidad.

Los obreros Miguel Hernández (25) y Edwin Flores (30), y el barbero Iván (24) han iniciado su camino hacia Quito (1.676 kilómetros), o a “donde sea”. “Los apagones son constantes, eso viene, eso se va. De broma tenemos una hora de electricidad y 23 de apagón. Y si no hay electricidad, no hay agua. Hay que buscarla en ríos y en lagunas. Somos seres humanos y no queremos estar sin lo primordial, agua y electricidad”, coinciden sumando un argumento tras otro.

Los tres jóvenes forman parte de un grupo de 10 caminantes, que se disponen a emprender la famosa subida al páramo de Berlín, que tantas imágenes dejó al mundo el año pasado. Son cientos y cientos. La carretera que une Cúcuta con Pamplona y Bucaramanga ha vuelto a llenarse de venezolanos, que recorren 200 kilómetros pese a los cero grados de las noches y las constantes subidas y bajadas. Los 10 proceden de Maracay, capital del estado central de Aragua.

No muy lejos de allí, Miguel y sus tres amigos acaban de comprar calcetines, gracias a un donativo, para emprender la misma caminata. Quien ya la ha recorrido y les puede describir su dureza es Daniela Arcaya. La epopeya de esta mujer de 48 años es descomunal. Rodó durante ocho días en su silla de ruedas, empujada por su hija Génesis. Daniela buscaba en Colombia una nueva operación para sanar la vértebra que se fracturó en Venezuela al romperse una silla de plástico sobre la que estaba sentada.

Pero la crueldad no conoce límites en la tierra del petróleo. “Mis niñas Pilar (16) y Luisa Ángeles (11) están enfermas allá en Tinaquillo (estado Cojedes). La mayor con lechina (rubeola) y la pequeña con epilepsia. No tienen agua ni luz, no funciona el teléfono y no pueden conseguir comida. Y sin medicinas. He decidido regresar a buscarlas, porque aquí me las van a cuidar en la Cruz Roja”, explica minutos antes de atravesar la frontera de regreso a su país, con 60.000 bolívares (entre 13 y 17 euros) en el bolsillo, recaudados durante la mañana entre personas de buen corazón. Y decida a recorrer, en su silla de ruedas, los 511 kilómetros que la separan de sus dos hijas.

Conforme a los criterios de

Saber más

Comentar

Seguir leyendo

Mundo

EE.UU.: cinco muertos deja el paso de tornados en Misisipi y Texas

Published

en



Cinco personas, incluyendo dos niños de 3 y ocho años, murieron en Texas y Misisipi en Estados Unidos, por el paso de una decena de tornados. Casas destruidas y apagones es el saldo que dejaron en la zona. teleSUR https://videos.telesurtv.net/video/773310/eeuu-cinco-muertos-deja-el-paso-de-tornados-en-misisipi-y-texas/

Comentar

Seguir leyendo

Publicidad

Política

Publicidad

Facebook

Publicidad

Deportes

Publicidad

Provincias

Publicidad

Publicidad