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Perú: políticas favorecen a la pesca industrial por sobre la artesanal

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Las políticas neoliberales afectan a diversos sectores de la sociedad, entre ellos a los pescadores artesanales, cuyo espacio de trabajo cada vez se reduce más en beneficio del enriquecimiento de grandes pesqueras industriales. Si el gobierno de Perú aprueba que embarcaciones de pesca industrial ingresen a zonas consideradas hasta hoy exclusivas para la pesca artesanal, prácticamente estaría condenando a la extinción a la también llamada pesca de consumo. teleSUR https://videos.telesurtv.net/video/768961/peru-politicas-favorecen-a-la-pesca-industrial-por-sobre-la-artesanal/

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Mujeres de Brasil exigen justicia para Marielle Franco

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En diferentes ciudades de Brasil y el mundo se registraron grandes manifestaciones para exigir justicia para la activista Marielle Franco y su chofer, asesinados hace un año. Las cientos de mujere que se movilizaron en Porto Alegre también rechazaron las políticas del gobierno de Jair Bolsonaro, a quien acusan de ser cercano a los paramilitares que asesinaron a Marielle Franco. teleSUR https://videos.telesurtv.net/video/768962/mujeres-de-brasil-exigen-justicia-para-marielle-franco/

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Venezuela: gobierno consolida victoria frente al sabotaje eléctrico

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Luego de una semana de inoperatividad debido al sabotaje eléctrico en Venezuela, el transporte subterráneo de Caracas nuevamente reanudó sus funciones este jueves 14 de marzo. El gobierno bolivariano anunció que la victoria frente a este ataque al sistema eléctrico nacional está consolidada. teleSUR https://videos.telesurtv.net/video/768960/venezuela-gobierno-consolida-victoria-frente-al-sabotaje-electrico/

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Mi lucha para que los niños de Alepo sigan asistiendo a la escuela

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Testimonio

Opinión

Viernes, 15 marzo 2019 – 02:11

Hoy se cumplen ocho años de la guerra en Siria, un conflicto que afecta a ocho millones de niños. De ellos, cinco millones siguen dentro del país y más de 2,5 están refugiados en los países vecinos. Más de dos millones no va a la escuela

Nisreen Khalil, con algunos alumnos de su centro. KHUDR AL-ISSA / UNICEF

Mi historia comenzó cuando tenía 15 años. Vivía en una pequeña comunidad conservadora, donde no era raro que a las niñas se les negara el derecho a estudiar tras la educación secundaria. Todavía recuerdo mis últimos días en la escuela. Lloré cuando dije adiós a mis profesores y a mis amigos.

Con 22 años me casé y tuve tres hijas preciosas: Dalaa, que ahora tiene 11 años, Alma, de 8, y Tala, de 4. Cuando la violencia aumentó en nuestro barrio, Assukari, en el este de Alepo, no tuvimos más opción que huir. Fuimos de un sitio a otro y, durante un tiempo, encontramos la seguridad en Damasco.

Gastamos nuestros ahorros en un alquiler muy alto y apenas teníamos dinero suficiente para conseguir lo básico. No obstante, siempre me aseguré de que Dalaa, la mayor, fuera a la escuela, independientemente de dónde estuviéramos y sin importar cuántas veces tuviera que cambiar de colegio. Sabía que la educación es la única cosa que salvará su futuro.

Hace casi dos años, tras una tregua de la violencia en Alepo, las niñas y yo regresamos a vivir con mis padres. Mi marido se fue a vivir a Líbano, donde trabaja para mandarnos ayuda. Yo volví a mi barrio de siempre, pero de pronto mi vida era distinta.

Empecé a ir a sesiones para madres apoyadas por UNICEF en un centro comunitario cercano a mi casa. Hablábamos de todo, desde salud y cáncer de mama hasta derechos de la infancia, matrimonio infantil y trabajo infantil. Me sentí empoderada simplemente por acudir a estas sesiones. Tenía unos conocimientos que podía compartir con otras mujeres y madres para su beneficio y el de sus hijos.

Inmediatamente, matriculé a Dalaa y Alma en la única escuela operativa de la zona. Un día, cuando fui a recogerlas, me quedé en ‘shock’: vi aulas con más de 150 niños, apiñados en un espacio diminuto. La mayoría de los niños, incluidas las mías, estaban sentados en el suelo, donde apenas podían ver la pizarra. Los profesores me contaron que muchos de los niños se habían perdido años de educación y habían quedado por detrás. Algunos estaban a punto de dejar la escuela definitivamente. Como madre y como alguien que tuvo que abandonar su sueño de estudiar, supe que tenía que hacer algo, especialmente porque los padres no pueden pagar clases privadas de recuperación a sus hijos.

Uno de los niños que acude a las clases de recuperación en el centro de Nisreen Khalil. KHUDR AL-ISSA / UNICEF

Y así es como se me ocurrió abrir un centro de clases de recuperación para niños en riesgo de abandonar la escuela. Animé a los jóvenes de mi comunidad a unirse a la causa, poniéndome a mí como el ejemplo viviente de alguien que no ha tenido acceso a más educación.

Juntos hicimos una formación sobre emprendimiento -también apoyada por UNICEF- y, cuando terminamos, recibimos una financiación inicial para abrir un centro. Seis profesores del barrio se ofrecieron voluntarios para enseñar a los niños. Limpiamos el local entre todos y pintamos las paredes con dibujos coloridos.

Desde la primera semana tuvimos 300 alumnos de 7 a 14 años en dos turnos tras el horario escolar. Impartíamos las clases en inglés y en árabe para ayudarles a ponerse al día con el temario que se habían perdido. Estaba impresionada por la determinación de los niños de seguir con su educación pese a todo lo que habían vivido.

Un niño de 10 años, Mohammad, va a clase en los descansos de su trabajo en una sastrería. Se ve obligado a trabajar para ayudar a su familia tras la muerte que su padre. Incluso aunque no podía ir a la escuela, aprendió a leer y a escribir en nuestro centro.

El centro sigue necesitando mucho trabajo y fondos para asegurar su sostenibilidad, pero estamos haciendo todo lo que podemos para mantenerlo en funcionamiento. Este centro ha despertado mi sueño de continuar con mi educación. Ahora lo revivo cada día a través de los niños que vienen al centro.

El testimonio de Nisreen Khalil ha sido recogido para ELMUNDO.es por UNICEF. El apellido Khalil es ficticio, con el fin de proteger la seguridad de Nisreen.

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Ben Stiller: “Todos los niños refugiados sirios tienen sueños”

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Octavo aniversario de la guerra en Siria

Viernes, 15 marzo 2019 – 02:11

El actor y director estadounidense, embajador de Buena Voluntad de ACNUR, explica las “difíles condiciones” bajo las que viven los refugiados sirios en el Líbano, tras visitar la región

///////NO UTILIZAR SIN CONSULTAR CON INTERNACIONAL///// Ben with...
Ben Stiller (izda.), con niños de un asentamiento sirio en Zuq Bhannin (el Líbano) MICHAEL MULLER / ACNUR

Cuando se cumplen ocho años desde que comenzó el conflicto en Siria, sigue sin atisbarse su final. La guerra se ha cobrado ya más de 400.000 vidas y su octavo año ha sido el año más mortífero para los niños, según cifras de Naciones Unidas. Sólo en 2018, se verificaron las muertes de 1.106 menores durante la contienda, superando a ningún otro año. El conflicto ha provocado el mayor éxodo desde la Segunda Guerra Mundial. En el país hay actualmente 6,2 millones de personas desplazadas internamente a causa de la violencia y más de dos millones de niños y niñas están sin escolarizar, señala el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Además, 5,7 millones de personas se han convertido en refugiadas y malviven en los países del entorno (Líbano, Jordania, Turquía e Irak) enfrentándose a un futuro incierto.

El actor y director estadounidense Ben Stiller, que ejerce desde el año pasado como embajador de Buena Voluntad de ACNUR, ha visitado a las comunidades de refugiados sirios en el Líbano, donde ha sido testigo de las “duras condiciones de vida” que soportan estas “víctimas inocentes del conflicto”.

Lo cuenta en una entrevista telefónica con EL MUNDO.es, tras regresar a Nueva York: “Lo que más me ha impresionado ver en el Líbano es que los refugiados sirios viven en asentamientos informales entre pequeñas comunidades, instalados en medio de las tierras de cultivo. Al contrario de países como Jordania, donde los refugiados viven acogidos en campos con acceso a las instalaciones. Pero en el Líbano, muchos refugiados viven desde hace años en una o dos habitaciones hechas con plásticos, sin agua ni electricidad”.

Ben Stiller, en un asentamiento informal de refugiados sirios en el valle de la Bekaa (El Líbano).MICHAEL MULLER / ACNUR

El actor destaca que estas personas “luchan por su supervivencia” en precarias condiciones y recuerda que en las últimas semanas han tenido que hacer frente a las tormentas invernales e inundaciones que han azotado el valle de la Bekaa y cuyos estragos pudo ver durante su visita.

El Líbano es el país del mundo que más refugiados acoge en términos relativos: uno de cada cinco habitantes es refugiado. Las comunidades locales realizan grandes esfuerzos por acoger a los refugiados, constata Stiller. “Las infraestructuras son precarias y están bajo una enorme presión”, explica. A los sacrificios de los países de acogida, se une el trabajo “de ACNUR y otras organizaciones, que tratan de ayudarles proveyendo de asistencia básica, como mantas, colchones o acceso al agua”.

Fe en el futuro

El gran desafío para los refugiados es el acceso a la educación, porque la pobreza y la inaccesibilidad de los asentamientos son los principales obstáculos para que las familias envíen a sus hijos al colegio. “La educación es un reto para los refugiados y la mayoría de los niños no tienen acceso a la escuela. Como Yazan, un niño de ocho años al que conocí en el valle de la Bekaa y que vende verduras por la calle porque tiene que ayudar a sostener a su familia”, relata el cineasta.

“Conocí a un padre que está considerando vender un riñón para ayudar a sobrevivir a su familia. Y a una familia que piensa enviar a sus hijos más jóvenes en un bote a cruzar hacia Turquía… es tal el nivel de necesidad que hasta estás dispuesto a poner a tus hijos en riesgo para salvarlos”, prosigue.

La estrella hollywoodiense se confiesa impresionada por la fe en el futuro de las personas refugiadas que ha conocido en el Líbano. “He visto un deseo universal de hacer que sus hijos puedan vivir su vida. Un padre me dijo: ‘Mi vida no es importante; para mí, lo único esencial es que mis hijos puedan tener un futuro’. Todos los niños tienen sueños, quieren construir su vida. Un niño me dijo que quiere ser piloto y su hermana, que sueña con ser doctora… Pero la oportunidad de futuro de estos niños está en peligro”.

Stiller colabora desde 2016 con ACNUR y de su mano ha viajado a Alemania, Jordania y Guatemala para visitar y trasladar su respaldo a las personas refugiadas. Nombrado embajador de Buena Voluntad de ACNUR en julio de 2018, Stiller hace un llamamiento internacional para dedicar “atención urgente a asistir a los refugiados sirios”. Y anima a realizar donaciones a ACNUR, por modestas que sean: “Una donación de 20 o 25 dólares puede marcar una gran diferencia para estas personas. Con ese dinero, una familia puede tener mantas para sobrevivir al invierno”. Y en el fondo, eso es lo que hace él, poner su granito de arena en el océano de tragedias que ha originado la guerra en Siria. “En 2015 llegué a un punto en que me dije que quería hacer algo por la gente afectada por la guerra. Es un problema global y es necesario que todos contribuyamos y nos ayudemos los unos a los otros. Esa es mi motivación”.

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Angela Merkel trata de mantener la gran coalición a flote

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Balance del Ejecutivo

Viernes, 15 marzo 2019 – 02:11

Angela Merkel, que cedió la Presidencia de la CDU a Annegrette Kramp-Karrenbauer, trata de mantener a flote su cuarto Gobierno mientras crecen las desavenencias entre los socios.

Angela Merkel y su sucesora, Annegret Kramp-Karrenbauer, conversan en Berlín. Michael Kappeler AFP

Hoy se cumple un año de la cuarta investidura de la canciller Angela Merkel. Será su última legislatura, una de las accidentadas y puede que la mas corta. Más del 65% de los alemanes están hartos y aburridos de la gran coalición, según las encuestas, y los partidos que la forman -la Unión Cristianodemócrata (CDU), el Partido Socialdemócrata (SPD) y los conservadores bávaros de la Unión Socialcristiana (CSU)– siguen mostrando tantos desacuerdos tras 365 días en el poder que la pregunta es cuánto más aguantará este matrimonio de conveniencia.

“Hemos hecho un gran trabajo y así seguiremos, trabajando el resto de la legislatura”, ha declarado el jefe del grupo parlamentario de la CDU, Ralph Brinkhaus, con la intención de ahuyentar a los cuervos que sobrevuelan un Gobierno sacado con fórceps por el presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, tras el fracaso de las negociaciones de la CDU con liberales y Verdes, y que se percibió, desde el primer momento, apático.

En términos parecidos se ha manifestado la presidenta y jefa de la bancada del SPD, Andrea Nahles, la pieza más débil del engranaje. Nahles, muy trabajadora, pero sin el carisma y la autoridad intelectual que han tenido los lideres de la socialdemocracia alemana, llegó a la cabeza del SPD de rebote en abril de 2018. Ha sido en este tiempo incapaz de zanjar las luchas internas, cerrar heridas y reincorporar al proyecto las figuras de peso que quedaron apartadas en el último año, entre ellas Sigmar Gabriel y Martin Schulz.

“Tenemos razones para estar satisfechos. Estamos trabajando bien y logrando con nuestras iniciativas poner el sello de la socialdemocracia en las decisiones de Gobierno. Estos últimos meses han sido muy provechosos”, afirmó Nahles en un mensaje dirigido a los suyos, donde los conatos de revuelta y los deseos pasar a la oposición para regenerar el partido siguen activos.

Los últimos meses citados por Nahles se refieren al tiempo que lleva el ministro de Interior, Horst Seehofer, sin el control absoluto de la CSU, de cuya presidencia fue apartado en un golpe de guante blanco por el primer ministro de ese estado, Markus Söder. Con Seehofer neutralizado, remitieron los conflictos, especialmente en materia de migración. Los choques persisten, pero hay más sosiego.

140 medidas

En las 170 páginas del acuerdo del coalición firmado el 12 de marzo de 2018 por la CDU, el SPD y la CSU se recogen unas 140 acciones de gobierno concretas, de las que unos 40 ya se han aplicado. El resto están en trámite, discusión o aparcadas. Entre las medidas adoptadas figuran la aportación paritaria de trabajadores y empleadores a las cajas sociales, la reforma de la renta materna, el derecho a la reunificación familiar de los refugiados, el freno del precio de los alquileres, más presupuesto para la atención de ancianos y la mejora de la red de guarderías.

Se ha dado, en definitiva, prioridad al aspecto social, en detrimento de las grandes medidas económicas o de la gran promesa que titulaba el acuerdo de coalición, “Europa”, el nuevo caballo de batalla en la gran coalición. Y subido al lomo, el presidente francés Emmanuel Macron, cuyas propuestas para la Unión Europea han abierto una brecha entre la CDU y el SPD, entre Merkel y su ministra de Justicia, Katarina Barley, cabeza de lista del SPD para las europeas. Entre Francia y Alemania.

Descontento ciudadano

Pese a la cercanía buscada por el Gobierno en este tormentoso año legislatura con los ciudadanos, todos los partidos en el Gobierno ha sido castigados. La CDU ha perdido 11.000 en los últimos 12 meses, el SPD unos 5.000 y en la CSU se devolvieron 3.000 carnés.

El panorama en cuanto a intención de voto no es más esperanzador. La CDU, ya con Annegret Kramp-Karrenbauer en la Presidencia, cedida por Merkel el pasado año, contaría junto con la CSU un 30% de apoyo. El SPD sigue como segunda fuerza política, pero sólo con el 17,4%. El resto se mantiene, salvo los Verdes, que ya pisan los talones al SPD con un 16%. La populista Alternativa para Alemania (AfD) contaría con el 13% de los apoyos, mientras que liberales y poscomunistas obtendrían un 9% respectivamente.

Nadie en el Gobierno se atreve en estos momentos a romper la baraja, aunque hay opciones para un nuevo comienzo. Una es que el SPD abandone la coalición, decisión que podría ir ganando apoyos si no hay un cambio de tendencia en las encuestas en las Elecciones Europeas. El momento sería otoño, con tres elecciones regionales a la vista en Alemania, y cuando los partidos de la coalición podrían activar una clausula del acuerdo de Gobierno que contempla la salida del mismo en caso de que alguno de sus firmantes haga un balance negativo del mismo. Es posible que el anuncio de la salida ordenada de la coalición sea el último cartucho del SPD para reforzar sus posiciones.

Otra opción es que la canciller Merkel dimita antes de acabar la legislatura en 2021 para cederle la tribuna a Kramp-Karrembauer, dado que ésta carece de escaño parlamentario y necesita visibilidad. Socios para gobernar igual ya tiene. Se la ve cómoda con los Verdes.

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