Tecnología
Los riesgos y oportunidades que tiene la inteligencia artificial: la reflexión de un especialista en la materia
Elisandro Santos, especialista en IA y ganador del premio Mercurio a la Innovación, profundizó en la nueva revolución tecnológica impulsada por la inteligencia artificial y reflexionó sobre sus beneficios y limitaciones.
En la entrevista realizada en el programa #EnSondePaz, el especialista en inteligencia artificial Elisandro Santos analizó el impacto que esta tecnología está generando en la sociedad. A lo largo de la conversación sostiene que la inteligencia artificial (IA) representa una de las transformaciones más importantes de la historia reciente, comparable con la aparición de internet o de la revolución industrial. Sin embargo, aclara que su desarrollo implica tanto grandes oportunidades como riesgos que deben ser comprendidos y gestionados.
Santos explica que la IA ya forma parte de la vida cotidiana de millones de personas. Está presente en buscadores, redes sociales, aplicaciones de navegación, asistentes virtuales, plataformas de entretenimiento y herramientas de trabajo. Aunque muchas personas la utilizan sin advertirlo, considera que su crecimiento será aún mayor en los próximos años y modificará profundamente la manera de estudiar, trabajar, producir y comunicarse.
El especialista remarca que la inteligencia artificial no debe entenderse como una tecnología que “piensa” igual que un ser humano. Se trata de sistemas capaces de procesar enormes cantidades de datos, identificar patrones y generar respuestas o predicciones con gran velocidad. Esa capacidad la convierte en una herramienta poderosa para resolver problemas complejos y automatizar tareas.

Elisandro Santos fue distinguido con el Premio Mercurio a la Innovación por su trabajo en Inteligencia Artificial aplicada a procesos empresariales.
Las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial
Para Santos, la IA tiene un potencial positivo y sostiene que puede convertirse en un instrumento para mejorar la calidad de vida y aumentar la productividad en distintos sectores.
En el ámbito de la salud, ayuda a detectar enfermedades mediante el análisis de imágenes médicas, estudios clínicos y grandes bases de datos. Esto permite realizar diagnósticos más rápidos y apoyar el trabajo de médicos y especialistas.

La Inteligencia Artificial es una herramienta fundamental para el avance en la medicina.
En la educación, afirmó que la IA puede personalizar el aprendizaje según las necesidades de cada estudiante. Las plataformas inteligentes pueden identificar fortalezas y dificultades, ofrecer ejercicios específicos y acompañar el proceso educativo de manera más individualizada. Para el especialista, esta tecnología no reemplaza al docente, sino que puede convertirse en un recurso complementario que fortalezca la enseñanza.
También menciona oportunidades en el sector productivo y empresarial. Permite optimizar procesos, reducir tiempos, automatizar tareas repetitivas y mejorar la toma de decisiones a partir del análisis de datos. Empresas de diferentes tamaños ya utilizan estas herramientas para atención al cliente, logística, marketing y organización interna.
Otro aspecto relevante es la posibilidad de impulsar la innovación científica. Gracias a la capacidad de procesar información en pocos segundos, la inteligencia artificial acelera investigaciones en medicina, biología, ingeniería y otras disciplinas, favoreciendo descubrimientos y soluciones que anteriormente requerían mucho más tiempo.
Los riesgos y desafíos de esta tecnología
Aunque reconoce sus beneficios, el especialista advierte que la inteligencia artificial también presenta riesgos importantes. El primero es la desinformación. Explica que puede generar textos, imágenes, audios y videos extremadamente realistas, lo que facilita la creación de noticias falsas y contenidos manipulados.
Según Santos, los llamados deepfakes representan un desafío para la democracia y la confianza pública porque permiten fabricar declaraciones o imágenes de personas que nunca ocurrieron. Esto obliga a desarrollar mecanismos de verificación y educación digital.
Otro riesgo señalado es la privacidad. La inteligencia artificial funciona gracias al procesamiento de grandes volúmenes de información, muchos de ellos provenientes de datos personales. Santos sostiene que resulta fundamental establecer regulaciones claras sobre el uso, almacenamiento y protección de esos datos para evitar abusos.
Además, menciona el problema de los sesgos algorítmicos. Los sistemas aprenden a partir de datos creados por personas y, si esos datos contienen prejuicios o desigualdades, la IA puede reproducirlos. Esto puede afectar decisiones relacionadas con empleo, créditos, justicia o seguridad, generando discriminaciones involuntarias.
Finalmente, manifestó su uso con fines maliciosos, como ciberataques, fraudes digitales o manipulación de información. Por ese motivo, consideró indispensable fortalecer la seguridad informática y promover un uso responsable de la tecnología.
Inteligencia artificial y empleo: transformación, no desaparición
Uno de los temas que más preocupa a la sociedad es el impacto de la IA en el mercado laboral. Santos explica que muchas tareas rutinarias serán automatizadas, especialmente aquellas que consisten en procesar información repetitiva o realizar actividades mecánicas.
Sin embargo, rechaza la idea de que la inteligencia artificial elimine todos los empleos. Argumenta que, históricamente, cada revolución tecnológica destruyó algunos trabajos, pero también creó nuevas ocupaciones y nuevas formas de producción.
El especialista considera que los empleos cambiarán y exigirán habilidades diferentes. Las competencias más valoradas serán el pensamiento crítico, la creatividad, la resolución de problemas, la comunicación y la capacidad de trabajar junto con herramientas tecnológicas.
En ese sentido, sostiene que las personas que aprendan a utilizar la inteligencia artificial tendrán mayores oportunidades laborales que quienes decidan ignorarla. La clave será incorporar la IA como una herramienta de apoyo y no como un reemplazo del trabajo humano.
Educación y formación para el futuro
Durante la entrevista, Santos insiste en que la educación debe adaptarse al nuevo contexto tecnológico. Considera que las escuelas y universidades necesitan enseñar no solo a utilizar herramientas de IA, sino también a comprender cómo funcionan, cuáles son sus límites y qué implicancias éticas tienen.
Afirma que la alfabetización digital será una competencia básica para las nuevas generaciones. Los estudiantes deberán aprender a verificar información, formular buenas preguntas, interpretar resultados y utilizar la inteligencia artificial de manera responsable.
También señala que la formación continua será indispensable para trabajadores y profesionales. La velocidad con la que evolucionan estas tecnologías obliga a actualizar conocimientos de forma permanente.
Ética y la regulación
Para el especialista, la tecnología no es buena ni mala por sí misma; sus efectos dependerán del uso que le den las personas, empresas o gobiernos. En ese sentido, es necesario establecer normas para el desarrollo de la IA.
Impulsar marcos regulatorios que promuevan la transparencia de los algoritmos, la protección de los datos personales y la responsabilidad de quienes desarrollan sistemas de IA. Considera que la regulación debe acompañar la innovación sin impedir el avance tecnológico.
Asimismo, destaca la importancia de incluir debates éticos sobre derechos humanos, igualdad de oportunidades y responsabilidad social en el diseño de estas herramientas.
¿Cuál es el desafío principal?
Santos sostiene que esta tecnología transformará profundamente la sociedad y generará cambios en prácticamente todas las actividades humanas. Sus beneficios pueden ser enormes en salud, educación, ciencia, producción y servicios, pero también existen riesgos vinculados con la desinformación, la privacidad, los sesgos y el empleo.
El especialista plantea que el desafío principal no es detener el avance de la inteligencia artificial, sino aprender a utilizarla de forma crítica, ética y responsable. Para ello considera fundamental invertir en educación, capacitación y regulación, de modo que la IA contribuya al desarrollo de las personas y de la sociedad en lugar de profundizar desigualdades o generar nuevos problemas.



