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Le dijo que «no» al Milan, tocó el cielo con River y hoy ayuda a los pibes de su pueblo tras perder dinero en negocios
Tras haber conquistado América con River y lucirse en Europa, tuvo la posibilidad de llegar a los gigantes de Italia pero tomó una llamativa decisión.

Juan Andrés Gómez sabe lo que es irse, volver y empezar de nuevo. En el fútbol pasó de quedar libre en las inferiores de River a regresar para levantar la Copa Libertadores, mientras que en España llegó a tener propuestas del Milan y la Juventus cuando atravesaba uno de sus mejores momentos.
El «Negro» también conoció la otra cara después del retiro. Probó suerte con distintos negocios, perdió dinero y terminó regresando a Curuzú Cuatiá, Corrientes. Allí encontró otra manera de seguir cerca de una pelota y de los chicos que buscan una oportunidad lejos de Buenos Aires.
Jugó los 14 partidos de la Copa de 1996: la marca imborrable del «Negro» Gómez
En aquel River campeón de América convivían nombres como Enzo Francescoli, Ariel Ortega, Hernán Crespo y Marcelo Gallardo, pero hubo un jugador que estuvo siempre. Gómez fue el único del plantel que disputó los 14 partidos de la Copa Libertadores de 1996, incluida la final frente a América de Cali en el Monumental.
Su historia con el club, sin embargo, había empezado bastante peor. Durante su etapa en Inferiores tenía que trabajar en una imprenta para mantenerse en Buenos Aires. Se levantaba a las cinco de la mañana, cumplía su jornada y después viajaba hasta Núñez para entrenarse. El cansancio comenzó a ganarle algunos días y las ausencias terminaron dejándolo libre.
Argentinos Juniors le dio la oportunidad que necesitaba. Allí llegó a Primera y permaneció cuatro temporadas hasta que River volvió a buscarlo, esta vez para incorporarlo al plantel profesional. Apenas un año después de su regreso, ya tenía la Libertadores entre sus manos.
Ese paso breve también le dejó otro recuerdo fuerte. En noviembre de 1995 disputó el Superclásico ante Boca y terminó elegido como figura de un partido en el que estaban Diego Maradona y Francescoli. «Di varios batacazos en un año«, recordó tiempo después.
Rechazó a dos gigantes de Europa para brillar en la Real Sociedad
La Libertadores le abrió la puerta de España y la Real Sociedad se convirtió en su siguiente destino. El comienzo no fue fácil, pero logró revertir la situación hasta convertirse en uno de los jugadores queridos por los hinchas de San Sebastián.
Su rendimiento empezó a llamar la atención más allá de la liga española. Milan y Juventus, dos pesos pesados del continente en aquellos años, se interesaron por contratarlo. Para cualquier jugador sudamericano de la época, cualquiera de las dos propuestas parecía difícil de rechazar. Gómez hizo exactamente eso.
No hubo una negociación frustrada ni un problema económico detrás de aquella decisión. Simplemente estaba cómodo en la Real Sociedad y quería quedarse. «Era muy feliz en San Sebastián y decidí quedarme. Hoy me doy cuenta de que estuvo bien», explicó años después.
Más tarde sí aceptó cambiar de aire y pasó al Atlético de Madrid. Allí apareció el golpe que modificó su trayectoria: una grave lesión en un tobillo. Buscó recuperarse durante cerca de dos años, pero el problema persistió y terminó retirándose con apenas 31. Su despedida llegó en el Vicente Calderón, ante aproximadamente 45.000 personas.
Malas decisiones en negocios: «Hice muchas cagadas pero corté a tiempo»
Dejar las canchas tan joven también significó aprender a manejar una vida sin entrenamientos ni partidos cada fin de semana. De regreso en Corrientes, probó distintos caminos: compró camiones, abrió una escuelita y participó de un proyecto inmobiliario.
Algunas apuestas funcionaron bastante peor de lo esperado. Con el tiempo, el propio exdefensor reconoció que se había metido en rubros que desconocía y terminó perdiendo dinero por decisiones tomadas sin demasiada experiencia.
«Hice muchas cagadas en negocios de los que no tenía ni idea porque me fueron llevando y arrastrando», admitió. Los camiones, por ejemplo, terminaron vendidos. Su alivio fue haber frenado antes de comprometer una parte todavía mayor de lo que había ganado como jugador.
El retiro había llegado antes de tiempo y los primeros intentos por encontrar una actividad fuera del deporte tampoco salieron como imaginaba. Finalmente encontró una alternativa en un terreno que conocía mucho mejor y sin necesidad de volver a irse de Curuzú Cuatiá.
La nueva vida de Juan Gómez: cazar talentos en el interior del país
Gómez volvió al pueblo del que había salido siendo joven y desde allí comenzó a trabajar como intermediario. Su tarea consiste en buscar futbolistas del interior y aprovechar los contactos que conserva en distintos clubes para acercarlos a lugares donde puedan mostrarse.
El foco está puesto especialmente en los chicos que quedan lejos de las grandes vidrieras. Para el correntino, muchas veces la diferencia no pasa por las condiciones dentro de la cancha. «No es que no tengan talento, sino que no tienen oportunidades», resumió.
Actualmente se dedica a detectar jugadores de distintas zonas del interior y conectarlos con clubes donde puedan probarse. La experiencia que acumuló durante su etapa profesional le permite mantener contactos y moverse entre instituciones sin abandonar Curuzú Cuatiá.








