El bloque oficialista respaldó la victoria del líder israelí en los comicios que deberán celebrarse a más tardar en octubre.

Tras las dudas sembradas por Donald Trump sobre la continuidad de Benjamín Netanyahu, el partido Likud confirmó este miércoles que el primer ministro buscará la reelección. En un breve comunicado, la formación expresó su total confianza en la victoria de Netanyahu para los próximos comicios que, aunque aún no se convocaron formalmente, deben celebrarse a más tardar en octubre.
Los rumores surgieron tras una publicación en X de Jonathan Karl, corresponsal jefe de ABC News en Washington, quien reveló el escepticismo de Trump sobre el futuro político del mandatario israelí. Según el periodista, el presidente estadounidense cuestionó la continuidad de su antiguo aliado con una frase directa: «No lo sé, ha tenido una carrera increíble. ¿Quiere continuar?».
El proceso electoral será el primero desde la histórica brecha de seguridad que supuso el asalto de Hamás en octubre de 2023 y la consecuente campaña bélica en Gaza. Netanyahu culmina así una etapa sumamente inestable: desde que asumió el cargo a finales de 2022 con un gabinete de extrema derecha, encadenó masivas protestas civiles y tres frentes bélicos simultáneos: Gaza, Líbano e Irán.
Elecciones en Israel: Netanyahu pierde apoyo interno y tensión con Trump
El panorama electoral se presenta adverso para el mandatario, con sondeos que anticipan de manera constante la pérdida de su mayoría parlamentaria. El descontento social quedó refrendado por el Instituto Israelí para la Democracia, cuyo reciente informe refleja que un 61% de la población rechaza de forma explícita su continuidad en la carrera política.
El escenario de gobernabilidad se mantiene bloqueado: los sondeos advierten que la oposición solo alcanzaría el umbral de la mayoría mediante una alianza con las fuerzas árabes. Esta vía de negociación, sin embargo, fue descartada de forma categórica por sectores clave de la propia disidencia.
Trump y Netanyahu mantienen una estrecha alianza estratégica que se consolidó al iniciar juntos la campaña militar contra Irán en febrero. Sin embargo, la relación atraviesa momentos de alta fricción debido a que Washington le exige a Tel Aviv frenar sus operaciones bélicas en el Líbano para no sabotear el acuerdo de paz que la Casa Blanca negocia con Teherán.Esta divergencia desató un duro cruce telefónico en el que Trump reconoció haber insultado al primer ministro israelí. Pese a la tensión, ambos mandatarios aseguran que su sintonía personal sigue intacta, al tiempo que el presidente estadounidense presiona activamente para que se indulte a Netanyahu de sus juicios por corrupción.

