
El gobierno de Brasil anunció una inversión de 3.100 millones de reales (u$s617.5 millones) para cuidar la Amazonía. El dinero financiará proyectos ecológicos mediante la ampliación de «Eco Invest», un programa federal presentado el año pasado en la cumbre climática COP30. Los fondos impulsarán a empresas que desarrollen el turismo sostenible y mejoren las obras en la región. También apoyarán la «bioeconomía», una actividad comercial que genera ganancias usando los recursos naturales sin destruir el bosque.
El sistema funciona mediante una estrategia de financiamiento compartido. El Tesoro Nacional presta dinero a los bancos con un interés anual de solo el 1%. Como condición, los bancos privados deben conseguir cuatro veces más dinero de sus propios fondos. Además, el 60% de esos inversionistas deben ser extranjeros. Hasta la fecha, este plan ya reunió un total de 140.000 millones de reales (u$s28.000 millones) sumando el dinero público y el privado.
El Ministerio de Medio Ambiente informó que el Tesoro Nacional entregó 3.100 millones de reales (u$s617.5 millones). En la última subasta del programa Eco Invest, ocho bancos se sumaron y aportaron otros 10.100 millones de reales (u$s2.000 millones). Carina Pimenta, secretaria nacional de Bioeconomía, explicó el destino del dinero. Los préstamos ayudarán a las cooperativas locales que producen alimentos de la selva como el açaí y las nueces de Brasil. Además, los fondos servirán para construir obras de turismo dentro de las áreas protegidas.
«Eco Invest» busca blindar la Amazonía y frenar la deforestación ilegal
La Amazonía es la selva tropical más grande del mundo y es vital para regular el clima del mundo. Brasil posee más del 60% de este bosque, el cual se ubica en varias de las zonas más pobres del país. Crear proyectos en esta región suele ser muy caro y peligroso para los empresarios. Por eso, el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva creó el plan Eco Invest en 2024. Este programa ofrece garantías de pago para reducir los riesgos y atraer la inversión.
El ministro de Medio Ambiente, João Paulo Capobianco, afirmó que Eco Invest ayuda a Brasil a eliminar su huella de carbono para el año 2050. El plan da premios económicos a los negocios de la Amazonía que no destruyen los árboles. La agricultura siempre causó mucha deforestación en la selva. Sin embargo, el ministro aclaró que desde 2023 el país reduce la pérdida de bosques y mantiene su alta producción de alimentos.
Esta inyección de dinero ocurre tras una semana de malas noticias para el medio ambiente en Brasil. La Cámara de Diputados, dominada por políticos aliados del sector agrícola, aprobó de forma rápida varias leyes que debilitan el castigo a los delitos ambientales. Una de estas normas prohíbe multar la tala ilegal usando solo imágenes de satélite.
Ese sistema de satélites es la base del control ambiental en Brasil. Según el organismo Ibama, gracias a esta tecnología la deforestación de la Amazonía cayó cerca de un 50% desde 2023. Aunque el Senado y Lula da Silva todavía deben revisar y votar estas leyes, los grupos ambientalistas ya muestran una gran preocupación.
La red de asociaciones ambientales Observatorio del Clima criticó con fuerza el avance de estas leyes a través de un comunicado oficial. La organización advirtió: “Al debilitar las herramientas de supervisión, la protección territorial y la gobernanza ambiental, las medidas reducen la capacidad del Estado brasileño para prevenir, controlar y responder a los impactos económicos, sociales y climáticos del cambio climático”.
Por su parte, Capobianco reconoció que estas decisiones del Congreso pueden provocar desconfianza hacia los planes ecológicos de Brasil. A pesar de esto, el funcionario aclaró que el gobierno cumplirá con todos sus acuerdos internacionales. “Mostraremos que Brasil sigue en un camino de control y reducción de la deforestación”, expresó.
