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Brasil llega al balotaje entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro con la corrupción entre las principales preocupaciones
La preocupación por las irregularidades en la política atraviesa a los dos candidatos, que arrastran cuestionamientos por presuntos casos de corrupción.
La corrupción se convirtió en uno de los temas centrales de la campaña presidencial en Brasil, pero su efecto podría ir más allá de la elección entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva, que se enfrentarán en el balotaje del 25 de octubre. Según especialistas, el desgaste provocado por los escándalos políticos puede llevar a una parte de la población a alejarse de las urnas, en lugar de inclinarse por uno de los candidatos.
Los dos postulantes llegan a la segunda vuelta con cuestionamientos vinculados a este tema. Flávio Bolsonaro está bajo investigación por presunta corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal. Lula, por su parte, estuvo 19 meses en prisión por acusaciones de corrupción y lavado de dinero, pero las condenas fueron posteriormente anuladas.
Para los votantes que ya tienen una posición definida, las sospechas sobre sus candidatos parecen tener poco peso frente al rechazo que sienten por el rival. En un escenario de fuerte polarización, los analistas advierten que la desconfianza en la política puede afectar especialmente a quienes todavía no decidieron su voto.
La corrupción y la abstención electoral en Brasil
“Tenemos una gran capacidad para filtrar la información que va en contra de nuestras creencias”, sostuvo Nara Pavão, profesora de Ciencia Política de la Universidad Federal de Pernambuco. “La gente no quiere descubrir la verdad sobre sus candidatos, quiere derrotar al oponente”, agregó.
Más de 33 millones de brasileños, el 21% del padrón electoral, se ausentaron en la primera vuelta del 4 de octubre. Según datos de la autoridad electoral, fue el nivel más alto de abstención en una primera vuelta presidencial desde 1998. Además, la participación viene en descenso desde 2006.
En paralelo, un nuevo escándalo que salpica a dirigentes políticos y magistrados del Supremo Tribunal Federal volvió a poner la corrupción en el centro del debate. La polémica surgió tras la caída del Banco Master e involucró al juez Alexandre de Moraes, quien encabezó el proceso judicial que terminó con el expresidente Jair Bolsonaro en prisión por su intento de golpe de Estado. Tanto Moraes como Flávio Bolsonaro fueron vinculados con el caso y negaron haber cometido irregularidades.
El episodio también reavivó el recuerdo de la Operación Lava Jato, la investigación que comenzó en 2014 y destapó una amplia red de corrupción y lavado de dinero, con decenas de políticos involucrados.
Para Laura Chelidonopoulos, investigadora del tema y doctoranda en Ciencia Política en la Universidad de Pittsburgh, la sucesión de estos casos puede profundizar la desconfianza y reducir las ganas de votar, especialmente entre quienes aún no eligieron a un candidato. “La gente se desencanta con la política. Tienen menos motivación para realmente elegir entre uno de estos dos bandos”, explicó.
En Brasil, el voto es obligatorio para las personas de entre 18 y 70 años. Quienes no concurren a las urnas y no justifican su ausencia pueden recibir una multa de bajo monto.
Sin embargo, el rechazo a la corrupción no lleva necesariamente a dejar de votar. Matusalem Aguiar, un taxista de 54 años de Belford Roxo, en el estado de Río de Janeiro, consideró que los candidatos deberían tener antecedentes limpios, pero aseguró que apoyará a Bolsonaro pese a las investigaciones en su contra. “Hace falta un cambio”, afirmó. Y agregó: “Algunas personas tienen mucho poder y no están gestionando el país de la manera correcta”.




