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CIUDADANOS DE SEGUNDA | EDITORIAL FRANCISCO «CHUECO» PAZ
En una nueva emisión del ciclo radial En son de paz, Francisco "Chueco" Paz abordó la situación política y social del país y la provincia, poniendo el foco en la desigualdad y en lo que definió como la creación de "ciudadanos de segunda" por parte de los poderes ejecutivos. Durante su apertura, Paz reflexionó sobre las decisiones de gestión pública que priorizan el ajuste o la exigencia sobre los sectores más desprotegidos. En ese sentido, hizo mención a la situación de los manteros de la Plaza Pringles en San Luis "Es cierto lo del ordenamiento, pero no creo que nadie quiera estar al rayo del sol o a la lluvia vendiendo (…) no tienen las condiciones para ir al baño ni para tomar agua, y tienen que estar con sus hijos ahí. Es más fácil ordenar desde la cúpula que desde abajo", remarcó. Asimismo, el editorial apuntó contra el discurso del sacrificio y la meritocracia que suele repetirse en distintas administraciones. Según planteó el conductor, prometer estabilidad o progreso a costa de recortar derechos en la base social responde a un modelo desgastado que "todos los gobiernos han utilizado". Para el periodista, el verdadero reordenamiento estructural debe comenzar por las esferas de poder, garantizando condiciones de vida dignas antes de exigir sacrificios a la población. En el plano político, Paz instó a los gobernantes a habilitar mesas de diálogo con las fuerzas opositoras y abandonar la lógica de la confrontación: "No porque sean opositores son enemigos; no porque sean rivales políticos hay que silenciarlos o considerarlos de segunda", subrayó. En esa línea, cuestionó las descalificaciones partidarias hacia los votantes de distintos signos ideológicos y el trato selectivo que sufren los trabajadores de prensa frente a las críticas. "No podés denostar a un periodista que te critica y aplaudirlo cuando critica a otro", sintetizó Paz al concluir su mensaje, alertando que la falta de consensos y la degradación institucional terminan por consolidar una gestión que relega a la ciudadanía en lugar de representarla.
En una nueva emisión del ciclo radial En son de paz, Francisco "Chueco" Paz abordó la situación política y social del país y la provincia, poniendo el foco en la desigualdad y en lo que definió como la creación de "ciudadanos de segunda" por parte de los poderes ejecutivos. Durante su apertura, Paz reflexionó sobre las decisiones de gestión pública que priorizan el ajuste o la exigencia sobre los sectores más desprotegidos. En ese sentido, hizo mención a la situación de los manteros de la Plaza Pringles en San Luis "Es cierto lo del ordenamiento, pero no creo que nadie quiera estar al rayo del sol o a la lluvia vendiendo (…) no tienen las condiciones para ir al baño ni para tomar agua, y tienen que estar con sus hijos ahí. Es más fácil ordenar desde la cúpula que desde abajo", remarcó. Asimismo, el editorial apuntó contra el discurso del sacrificio y la meritocracia que suele repetirse en distintas administraciones. Según planteó el conductor, prometer estabilidad o progreso a costa de recortar derechos en la base social responde a un modelo desgastado que "todos los gobiernos han utilizado". Para el periodista, el verdadero reordenamiento estructural debe comenzar por las esferas de poder, garantizando condiciones de vida dignas antes de exigir sacrificios a la población. En el plano político, Paz instó a los gobernantes a habilitar mesas de diálogo con las fuerzas opositoras y abandonar la lógica de la confrontación: "No porque sean opositores son enemigos; no porque sean rivales políticos hay que silenciarlos o considerarlos de segunda", subrayó. En esa línea, cuestionó las descalificaciones partidarias hacia los votantes de distintos signos ideológicos y el trato selectivo que sufren los trabajadores de prensa frente a las críticas. "No podés denostar a un periodista que te critica y aplaudirlo cuando critica a otro", sintetizó Paz al concluir su mensaje, alertando que la falta de consensos y la degradación institucional terminan por consolidar una gestión que relega a la ciudadanía en lugar de representarla.


