
Córdoba vive horas de agitación y reordenamiento territorial en la oposición de cara a las elecciones nacionales y provinciales de 2027. El diputado nacional y referente indiscutido de La Libertad Avanza (LLA) en esta provincia, Gabriel Bornoroni, encabezó una delegación de intendentes que se reunió en la Casa Rosada con el ministro del Interior Diego Santilli; mientras la justicia electoral confirmó los resultados de las elecciones internas del PRO y en el municipio de Marcos Juárez, clave para el partido de Mauricio Macri, su intendenta Sara Majorel avisó que no irá por la reelección y le abrió el camino al exintendente Pedro Dellarossa.
El músculo que despliega LLA en La Docta se explica en que este distrito es el principal bastión electoral para el presidente Javier Milei. Fue en esta provincia en donde el actual jefe de Estado consolidó su llegada a la Casa Rosada al arrasar con un contundente 74% de los votos en el balotaje presidencial. Convertida en el corazón del voto «anti-K» del país, el electorado cordobés mantiene una alta sintonía con el discurso libertario. Por ello, el Gobierno cuida con especial atención el territorio, entendiéndolo como el epicentro clave para convalidar sus reformas institucionales y asegurar la sustentabilidad de su proyecto federal a largo plazo.
Por eso, esta semana el también titular de bloque libertario en la Cámara de Diputados, Gabriel Bornoroni, le abrió las puertas de la Casa Rosada a una comitiva de intendentes del interior cordobés. La delegación fue recibida por el ministro del Interior Diego Santilli, en un claro mensaje de construcción política y gestión institucional conjunta. El viaje de jefes territoriales no es un hecho aislado en la agenda del diputado libertario. Se trata de la segunda vez que Bornoroni organiza una cumbre de estas características en el Salón de los Escudos, sumando fuerza territorial a su despliegue.
En el encuentro participaron figuras de diversos espacios, incluidos jefes comunales con origen en el radicalismo y el PRO, a quienes se les pidió buscar la unidad para armar una opción competitiva en la provincia. La delegación, conformada por 18 mandatarios locales, incluyó figuras de diversas localidades como Villa Allende, Mendiolaza, La Calera, Río Ceballos, Oncativo, Anisacate, Calchín, Isla Verde, Cañada de Río Pinto, Colonia Iturraspe, Colonia Marina, Colonia Prosperidad, Manfredi, Porteña, San Francisco del Chañar, Valle Hermoso, Colonia Anita y Villa El Chacay, buscando tender puentes con la administración nacional.
Este fuerte despliegue territorial consolida la dimensión política de Bornoroni, quien ya se perfila de manera natural como el principal candidato de LLA para pelear por la gobernación en 2027. Respaldado por la conducción nacional del partido y por la propia Karina Milei, el diputado busca estructurar una opción libertaria pura en el corazón electoral del país. Su estrategia de aglutinar intendentes e influir en los armados de las fuerzas aliadas demuestra su intención de liderar un frente que derrote al cordobesismo oficialista.
Sin embargo, sus aspiraciones de liderazgo chocan con las ambiciones de su principal socio estratégico en la provincia, que es el senador nacional Luis Juez. El líder del Frente Cívico, alineado con el presidente Javier Milei, mantiene intacta su intención de postularse por cuarta vez al máximo cargo provincial. Aunque ambos dirigentes muestran una excelente sintonía pública compartiendo asados y actos con el fin de diluir las chances del radical Rodrigo de Loredo, la disputa de egos por ver quién encabezará la boleta opositora en 2027 ya genera tensiones silenciosas que en los próximos meses podrían salir a la superficie.
El PRO se reordena con aval judicial
De manera paralela, el PRO cordobés vive su propio reordenamiento tras el fallo de la Cámara Nacional Electoral que ratificó a la conducción local, finalizando las intervenciones dispuestas desde Buenos Aires. El legislador Oscar Agost Carreño celebró la resolución, señalando el fin de decisiones unilaterales de la Capital Federal. Así, la conducción de Oscar Tamis queda firme, enfocándose en la normalización y el diálogo con aliados provinciales.
La consolidación judicial del resultado de las internas de marzo posee una trascendencia estratégica clave para el PRO cordobés porque blinda de manera legal su autonomía partidaria frente al centralismo de Buenos Aires, una tensión permanente. Al declararse abstractas las impugnaciones impulsadas por el macrismo nacional, la Justicia Electoral le otorgó estabilidad institucional al partido por los próximos cuatro años, alejando el fantasma de nuevas intervenciones directas.
Este blindaje no solo empodera al sector cordobés liderado por Agost Carreño y Laura Rodríguez Machado para negociar alianzas locales desde una posición de fuerza, sino que además sepulta las disputas de escritorio y obliga a dirimir cualquier diferencia interna a través del voto de los afiliados.
Sorpresivo renunciamiento
La gran sacudida en el sudeste cordobés se dio con la confirmación oficial de que la actual intendenta de Marcos Juárez, Sara Majorel, decidió no competir por la reelección en los comicios municipales fijados para el próximo 6 de septiembre. A través de una carta pública, la jefa comunal justificó su determinación basándose en convicciones «estrictamente personales» y en «la necesidad de priorizar los proyectos colectivos sobre los cargos individuales».
Con este gesto de renunciamiento Majorel también descartó postularse para cualquier otro puesto local en la próxima contienda electoral.
La decisión de la intendenta tiene un peso simbólico enorme debido a que Marcos Juárez es considerada a nivel nacional como el «kilómetro cero» y la cuna fundacional de la coalición Cambiemos. El sorpresivo anuncio de Majorel funcionó de inmediato como un factor de ordenamiento dentro de la interna del PRO del sudeste provincial. Su salida frena las disputas que amenazaban con resquebrajar el frente oficialista local ante la aparición de encuestas que ponían en riesgo la hegemonía del partido amarillo frente a otras opciones vecinalistas y libertarias.
Este paso al costado tiene como principal beneficiario político a Pedro Dellarossa, exintendente de la ciudad durante dos mandatos consecutivos y actual figura del espacio amarillo. Dellarossa ya venía preparando su regreso a la arena municipal tras formalizar su salida de funciones provinciales, a las que había sido convocado por el gobernador Martín Llaryora, para volcarse de lleno a la campaña en su tierra natal. Diversos sondeos internos y encuestas de imagen pública colocan al exjefe comunal por encima de Majorel en los niveles de conocimiento y competitividad electoral entre los vecinos.
En el trasfondo de las mediciones, se señaló, se evidenciaba un desgaste en los niveles de aprobación de la gestión actual, por lo que los votos de Majorel parecían disiparse cada vez que la figura del exintendente ingresaba en el escenario de opciones. Con el camino despejado y el sello del partido en sus manos, Dellarossa recobra de manera indiscutida su rol de gran elector y se perfila como el candidato natural para encabezar la lista municipal de septiembre.
