
El museo Louvre, el más visitado del mundo, enfrenta una etapa de fuertes desafíos estructurales y operativos. Así lo reconoció su presidente, Christophe Leribault, quien aseguró ante una comisión del Senado francés que la institución se encuentra en un punto límite y necesita importantes inversiones para modernizar instalaciones que muestran signos de agotamiento.
Las declaraciones se produjeron meses después del resonante robo de varias joyas de la Corona ocurrido en octubre pasado, un episodio que expuso deficiencias en los sistemas de seguridad y reavivó el debate sobre el estado general del emblemático museo parisino.
“Lo podemos decir sin rodeos: pese a su imponente majestuosidad, pese al compromiso diario de sus equipos, es un Louvre al límite”, afirmó Leribault durante su presentación ante los legisladores franceses.
El funcionario, que asumió la conducción del museo en febrero, señaló además que tanto la infraestructura como el personal enfrentan el desgaste de años de exigencia constante. “Sus equipos, sus infraestructuras están llegando al final de un ciclo”, sostuvo.
El impacto del robo que encendió las alarmas
El robo registrado el 19 de octubre generó una fuerte conmoción dentro de la institución y puso bajo la lupa los sistemas de protección de una de las colecciones artísticas más importantes del planeta.
El episodio dejó al descubierto falencias en materia de vigilancia y retrasos acumulados en distintos procesos de modernización tecnológica.
Durante el último año, el Louvre recibió alrededor de 9 millones de visitantes, una cifra que refleja la magnitud del desafío que implica garantizar la seguridad de sus obras y de quienes recorren diariamente sus galerías.
Según explicó Leribault, el museo enfrenta ahora la necesidad de afrontar inversiones millonarias para adecuar sus instalaciones a las demandas actuales.
“Estamos en una encrucijada: las urgencias en relación al edificio se acumulan y nos enfrentamos a un muro de inversiones, lo cual, evidentemente, no es lo que uno quiere oír”, advirtió.
Modernización y nuevas medidas de seguridad
En relación con las medidas adoptadas tras el robo, el presidente del Louvre señaló que ya comenzaron a atenderse los aspectos más urgentes vinculados a la protección del museo.
Entre las iniciativas previstas figura la implementación de un nuevo sistema de videovigilancia perimetral que comenzará a funcionar en enero de 2027. Leribault explicó que algunas acciones ya fueron ejecutadas para reforzar la seguridad en sectores sensibles del edificio.
“Por supuesto, instalamos urgentemente algunas cámaras adicionales en lugares absolutamente neurálgicos cuya deficiencia habíamos constatado, pero no se puede crear toda una nueva red con cientos de cámaras sin reforzar la estructura técnica”, indicó.
El responsable del museo aclaró que la renovación integral requerirá trabajos complejos y una planificación de largo plazo para actualizar la infraestructura tecnológica que sostiene el sistema de vigilancia.
Más allá de las obras y las inversiones proyectadas, el directivo reconoció que el impacto emocional del robo todavía se siente dentro de la institución. “La herida del robo y el trauma de los meses que le siguieron siguen siendo muy intensos”, admitió.
Las autoridades del Louvre buscan ahora recuperar la confianza y avanzar en un proceso de modernización que permita garantizar la conservación de su patrimonio, reforzar la seguridad y sostener el funcionamiento de uno de los espacios culturales más importantes y visitados del mundo.
