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EL RITMO DE LA EXPANSIÓN ENTRÓ EN RECESIÓN | EDITORIAL FRANCISCO «CHUECO» PAZ en #ENSONDEPAZ
El editorial de Francisco "Chueco" Paz parte de la controversia generada por las recientes declaraciones del presidente Javier Milei en medios locales e internacionales. En ellas, el mandatario sostiene que la economía no atraviesa una recesión, sino una «desaceleración en el ritmo de expansión». Frente a esta narrativa, el análisis plantea una revisión crítica de los hechos para contrastar el discurso oficial con los datos de la realidad económica y social del país.
En una primera instancia, el editorial examina la paradoja del ajuste fiscal: a pesar de los recortes en áreas clave como jubilaciones, educación y discapacidad, el gasto en asistencia directa se incrementa para contener la indigencia. Esto evidencia que, lejos de un crecimiento sostenido, la pérdida del poder adquisitivo y la caída del consumo profundizan la recesión en los sectores medios y populares.
A medida que las dificultades económicas se hacen más visibles, la narrativa del Ejecutivo recurre a afirmaciones extraordinarias —como la mención de deportaciones masivas de supuestos terroristas o la militarización de la residencia presidencial frente a presuntas amenazas externas—. Estas declaraciones son analizadas como un intento de desviar el foco de la gestión y presentar cualquier crítica o mecanismo institucional como un intento de desestabilización.
Como consecuencia directa de este clima de confrontación e incertidumbre, los mercados responden con mayor volatilidad y una suba del riesgo país. A su vez, de cara al calendario electoral y al debate sobre las PASO, el respaldo social hacia la gestión empieza a mostrar signos de desgaste, limitando la tolerancia pública frente a un ajuste que se prolonga sin mostrar alivio en el corto plazo. El análisis concluye demostrando que la pretendida «desaceleración» no es más que una recesión concreta que erosiona el tejido productivo y social. El país ingresa así en una fase de máxima cautela e incertidumbre, donde la distancia entre las promesas a largo plazo y la subsistencia cotidiana plantea un desafío crítico para la estabilidad política y económica de la Argentina.
El editorial de Francisco "Chueco" Paz parte de la controversia generada por las recientes declaraciones del presidente Javier Milei en medios locales e internacionales. En ellas, el mandatario sostiene que la economía no atraviesa una recesión, sino una «desaceleración en el ritmo de expansión». Frente a esta narrativa, el análisis plantea una revisión crítica de los hechos para contrastar el discurso oficial con los datos de la realidad económica y social del país.
En una primera instancia, el editorial examina la paradoja del ajuste fiscal: a pesar de los recortes en áreas clave como jubilaciones, educación y discapacidad, el gasto en asistencia directa se incrementa para contener la indigencia. Esto evidencia que, lejos de un crecimiento sostenido, la pérdida del poder adquisitivo y la caída del consumo profundizan la recesión en los sectores medios y populares.
A medida que las dificultades económicas se hacen más visibles, la narrativa del Ejecutivo recurre a afirmaciones extraordinarias —como la mención de deportaciones masivas de supuestos terroristas o la militarización de la residencia presidencial frente a presuntas amenazas externas—. Estas declaraciones son analizadas como un intento de desviar el foco de la gestión y presentar cualquier crítica o mecanismo institucional como un intento de desestabilización.
Como consecuencia directa de este clima de confrontación e incertidumbre, los mercados responden con mayor volatilidad y una suba del riesgo país. A su vez, de cara al calendario electoral y al debate sobre las PASO, el respaldo social hacia la gestión empieza a mostrar signos de desgaste, limitando la tolerancia pública frente a un ajuste que se prolonga sin mostrar alivio en el corto plazo. El análisis concluye demostrando que la pretendida «desaceleración» no es más que una recesión concreta que erosiona el tejido productivo y social. El país ingresa así en una fase de máxima cautela e incertidumbre, donde la distancia entre las promesas a largo plazo y la subsistencia cotidiana plantea un desafío crítico para la estabilidad política y económica de la Argentina.




