
El abogado y empresario colombiano Abelardo de la Espriella se convirtió en la gran sorpresa de las elecciones presidenciales de Colombia al imponerse en la primera vuelta y quedar a un paso de disputar el balotaje que definirá al próximo presidente del país.
Con un discurso de mano dura contra el crimen, críticas a la dirigencia tradicional y una fuerte impronta personalista, el dirigente de 47 años logró posicionarse como uno de los principales referentes de la nueva derecha latinoamericana, en una campaña en la que reivindicó públicamente a figuras como Javier Milei, Donald Trump y Nayib Bukele.
De la Espriella obtuvo más del 43% de los votos en la primera vuelta y superó al candidato de izquierda Iván Cepeda, respaldado por sectores cercanos al presidente Gustavo Petro. Ambos volverán a enfrentarse en una segunda vuelta prevista para el 21 de junio.
Nacido en Bogotá en 1978 y criado en Montería, en el departamento de Córdoba, construyó una carrera de alto perfil como abogado penalista. Fundó su propio estudio jurídico en 2002 y ganó notoriedad por representar a empresarios, políticos y figuras públicas involucradas en causas de gran repercusión en Colombia. Entre sus clientes estuvieron el expresidente Álvaro Uribe, el empresario Alex Saab y el financista David Murcia Guzmán.
Su salto a la política llegó tras años de exposición mediática. Con el movimiento «Defensores de la Patria», se presentó como un outsider dispuesto a enfrentar a las estructuras tradicionales del poder colombiano. Su propuesta combina una reducción del tamaño del Estado, desregulación económica, baja de impuestos y un endurecimiento de las políticas de seguridad. También impulsó la idea de incorporar tecnología blockchain a los procesos de contratación pública y prometió una profunda reorganización de la administración estatal.
Durante la campaña, el candidato explotó una imagen asociada al liderazgo fuerte y a la confrontación política. Admirador declarado de Milei, Trump y Bukele, utilizó un discurso centrado en la lucha contra el narcotráfico, el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad y el combate contra lo que denomina las «castas políticas».
Su crecimiento electoral sorprendió incluso a parte del establishment colombiano. Analistas locales atribuyen buena parte de su avance al descontento con la situación económica, el aumento de la inseguridad y el desgaste del oficialismo encabezado por Petro. Tras conocerse los resultados, incluso el presidente argentino Javier Milei celebró públicamente la performance electoral del dirigente colombiano.
Sin embargo, su figura también genera controversias. Sus detractores cuestionan algunas de sus propuestas de seguridad, su estilo confrontativo y su historial como abogado de personajes vinculados a escándalos políticos y empresariales. Además, distintos sectores de la política colombiana advierten sobre la creciente polarización que atraviesa el país de cara al balotaje.
Con una campaña basada en la idea de orden, autoridad y cambio, De la Espriella buscará ahora consolidar los apoyos obtenidos en la primera vuelta para llegar a la Casa de Nariño y convertirse en el próximo presidente de Colombia.
