Teherán afirma haber bloqueado la principal ruta mundial para el transporte de petróleo, mientras Estados Unidos sostiene que el paso sigue abierto. La actividad naval cayó a mínimos y crece la preocupación por el impacto sobre el comercio energético global.

El conflicto entre Irán y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo este domingo luego de que Teherán asegurara haber cerrado el estrecho de Ormuz, la principal vía de salida del petróleo del Golfo Pérsico. Aunque Washington negó que el paso esté completamente bloqueado, el tráfico marítimo se redujo a niveles mínimos y crece la incertidumbre sobre el abastecimiento energético mundial.
Según datos de la firma de seguimiento marítimo MarineTraffic, desde el anuncio iraní solo un reducido grupo de embarcaciones, en su mayoría con bandera de Irán, atravesó el estrecho, por donde habitualmente circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa a nivel global.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica informó que el cierre se produjo tras disparar un tiro de advertencia contra un buque que, según sostuvo, navegaba por una ruta «no autorizada». Sin embargo, el Comando Central de Estados Unidos aseguró que la ruta sur, próxima a la costa de Omán, continúa habilitada para la navegación en ambos sentidos.
Pese a ello, el tránsito permanece fuertemente restringido. Qatar recomendó suspender temporalmente toda actividad marítima, incluidas embarcaciones recreativas y pesqueras, mientras otros países del Golfo reforzaron las medidas de seguridad.
Nuevos ataques y riesgo para el suministro energético
La tensión escaló después de que Estados Unidos lanzara una nueva ofensiva aérea contra objetivos militares iraníes en respuesta al ataque contra un buque comercial en el estrecho de Ormuz, incidente que dejó un tripulante desaparecido.
El Comando Central estadounidense informó que fueron atacados alrededor de 140 objetivos, entre ellos depósitos de misiles y drones, sistemas de defensa aérea, infraestructura logística y centros de comunicación utilizados por las fuerzas iraníes.
Irán respondió con ataques contra instalaciones militares estadounidenses en Kuwait, Bahréin y Qatar, además del lanzamiento de misiles y drones que también activaron alertas en Jordania y Emiratos Árabes Unidos. Si bien varios proyectiles fueron interceptados, algunos provocaron daños materiales y dejaron heridos.
Negociaciones en riesgo
Los nuevos enfrentamientos ponen en duda la continuidad del memorando de entendimiento firmado el 17 de junio entre Washington y Teherán, que establecía un plazo de 60 días para negociar un acuerdo definitivo que pusiera fin al conflicto.
Mientras Estados Unidos sostiene que el estrecho permanece operativo, Irán insiste en que ejercerá el control sobre la vía marítima y no descarta imponer condiciones para el tránsito de embarcaciones mientras continúen las hostilidades.
En paralelo, Omán —uno de los principales mediadores entre ambas partes— convocó al embajador iraní para protestar por los ataques recientes, aunque confirmó que continúan los contactos diplomáticos para intentar evitar una escalada mayor.


