La cuenca de Medio Oriente ingresó en un escenario de extrema gravedad militar luego de que la República Islámica de Irán coordinara una ofensiva simultánea con misiles de crucero y vehículos aéreos no tripulados (drones) contra bases e instalaciones estratégicas con presencia de fuerzas armadas de los Estados Unidos en Jordania, Bahréin y Kuwait. Los ataques, reivindicados de forma directa por las fuerzas de la Guardia Revolucionaria Islámica, se ejecutaron como represalia inmediata tras la entrada en vigencia del bloqueo naval punitivo restablecido por el Comando Central estadounidense (CENTCOM) sobre el estrecho de Ormuz y las terminales marítimas iraníes. La ofensiva simultánea contra objetivos aliados de EE. UU.De acuerdo con los comunicados oficiales difundidos por las agencias estatales de seguridad de las naciones afectadas y reportes de inteligencia militar, la ofensiva iraní se centró en enclaves de alta prioridad defensiva:Base aérea de Al Azraq (Jordania): Las defensas aéreas jordanas interceptaron y lograron derribar cuatro misiles que vulneraron su espacio aéreo procedentes de territorio persa. El ataque tenía como blanco el aeródromo donde operan cazas de combate F-18 y depósitos logísticos del ejército norteamericano. Base de Sheij Isa (Bahréin): Las fuerzas aeroespaciales de la Armada de la Guardia Revolucionaria de Irán emplearon misiles y drones para atacar el predio militar, destruyendo depósitos de armamento y componentes de repuesto destinados a buques y aeronaves de la Quinta Flota estadounidense. El Ministerio del Interior de Bahréin debió activar las sirenas de emergencia civil para instar a los ciudadanos a buscar refugio seguro. Ataques en Kuwait: Las fuerzas armadas kuwaitíes confirmaron haber entablado combate defensivo directo contra una oleada de drones de ataque de procedencia hostil que intentaban alcanzar sus instalaciones militares conjuntas. El Consejo del Golfo exige medidas internacionales disuasorias Ante la gravedad de los acontecimientos, el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Jasem al Budaiwi, emitió una enérgica condena pública contra lo que calificó como "ataques traicioneros" perpetrados por el régimen teocrático de Teherán. El funcionario advirtió de manera explícita que la agresión coordinada contra las infraestructuras civiles y los centros de seguridad de los países árabes aliados de Occidente representa una flagrante violación de las normas diplomáticas internacionales, con el único fin de arrastrar a la totalidad de la región al caos y la inestabilidad. El organismo, integrado por Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Omán, instó formalmente a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad de la ONU a implementar "medidas prácticas y disuasorias" urgentes encaminadas a forzar el cese de las hostilidades y exigir responsabilidades penales y políticas a las autoridades persas. La reanudación de las hostilidades a gran escala, sumada a la efectivización del control naval estadounidense que ya comenzó a desviar buques mercantes sospechosos en las aguas del golfo, ha sumido al comercio petrolero internacional en una severa crisis de distribución, disparando de manera inmediata la volatilidad de los precios de los hidrocarburos y la alarma de seguridad en todas las cancillerías globales.


