
Un espectacular fenómeno astronómico sorprendió a miles de personas en el noreste de Estados Unidos. Un meteoro ingresó a la atmósfera terrestre y explotó sobre los estados de Massachusetts y New Hampshire, generando una potente onda expansiva que provocó estruendos, vibraciones y una fuerte alarma entre los residentes de la zona.
Según informó la NASA, la bola de fuego se desintegró alrededor de las 14:06 (hora local) a más de 60 kilómetros de altura y mientras viajaba a una velocidad superior a los 120.000 kilómetros por hora. La energía liberada fue equivalente a unas 300 toneladas de TNT, una magnitud suficiente para explicar los fuertes ruidos que se escucharon en distintos puntos de la región.
Estruendos, temblores y cientos de reportes en Estados Unidos
El fenómeno fue percibido por habitantes de Massachusetts, Rhode Island, New Hampshire y otras zonas cercanas. En redes sociales, numerosos usuarios relataron que escucharon explosiones repentinas e incluso aseguraron que algunas viviendas llegaron a temblar por la onda expansiva generada durante la desintegración del objeto.
Las fuerzas de seguridad y organismos locales recibieron decenas de llamados de vecinos preocupados por los fuertes estruendos. Sin embargo, las autoridades descartaron daños materiales, heridos o riesgos para la población.
La NASA descartó basura espacial
Tras analizar el episodio, la agencia espacial estadounidense confirmó que se trató de un objeto natural y descartó que el fenómeno estuviera relacionado con la reentrada de restos de satélites o basura espacial. Además, aclaró que el meteoro no formaba parte de ninguna lluvia de meteoros activa.
De acuerdo con estimaciones preliminares de la Sociedad Americana de Meteoros, el objeto tendría cerca de 90 centímetros de diámetro y habría ingresado a la atmósfera sobre la frontera entre Massachusetts y New Hampshire antes de desintegrarse completamente.
Un fenómeno que también captaron los satélites
La explosión fue registrada por satélites meteorológicos que detectaron una intensa señal térmica sobre la región de Boston, un dato que ayudó a confirmar el origen del fenómeno. Paralelamente, el Servicio Geológico de Estados Unidos recibió numerosos reportes de personas que aseguraban haber sentido vibraciones similares a un sismo. Sin embargo, los sensores no detectaron actividad sísmica alguna.
Los especialistas creen que la mayor parte del meteoro se desintegró en la atmósfera y que, en caso de haber sobrevivido algún fragmento, probablemente cayó en el océano. Hasta el momento no se encontraron restos ni se reportaron consecuencias materiales derivadas del episodio.
