
La República Islámica de Irán condenó este jueves a 74 latigazos a la reconocida cantante iraní Parastoo Ahmadi, por realizar una presentación -sin público- vía Youtube, sin utilizar el hiyab. Además, según el mandato que rige en Irán, no es la única ley que rompió la ahora condenada artista.
La polémica performance se dio en el caravasar, una posada medieval para las caravanas de mercaderes de Deir Gachin, en la ciudad de Qom, a 156 kilómetros al suroeste de Teherán. La trasmisión acumula 2.9 millones de visitas en YouTube y fue todo un éxito, aunque abrió una investigación haber difundido contenido “inmoral” y “ofender la moral pública”.
Además de la terrible condena de 74 latigazos, Ahmed y los músicos de su banda tampoco podrán actuar ni viajar fuera de Irán en los próximos dos años, según informa este jueves la cadena BBC Persia.
Los crímenes que cometió Parastoo Ahmadi según la justicia iraní
Más allá de haber aparecido sin hiyab durante la transmisión, las autoridades iraníes consideran que Ahmadi incurrió en varias infracciones simultáneas. La principal tiene que ver con una normativa vigente desde la Revolución Islámica de 1979, que prohíbe a las mujeres cantar como solistas frente a hombres, incluso cuando la actuación se realiza de manera virtual y sin público presencial.
A eso se suma la difusión de la presentación a través de plataformas internacionales como YouTube, un servicio que permanece restringido en Irán y que suele ser señalado por las autoridades como un canal de propagación de contenidos contrarios a los valores de la República Islámica.
La Justicia iraní también sostuvo que la cantante promovió material considerado «contrario a la moral pública» y que desafió las normas culturales y religiosas del país. Según los organismos encargados de la investigación, la combinación de la actuación musical, la ausencia del velo obligatorio y la difusión global del espectáculo configuró una conducta pasible de sanción penal.
El caso volvió a poner bajo la lupa las restricciones que enfrentan las mujeres en Irán. Desde hace años, activistas y organizaciones de derechos humanos denuncian que las intérpretes están sujetas a severas limitaciones para actuar, publicar contenido o desarrollar sus carreras profesionales, especialmente cuando sus producciones alcanzan repercusión internacional.
La cantante Parastoo Ahmadi fue castigada por una presentación difundida en YouTube que acumuló millones de reproducciones. Las autoridades consideraron que violó varias leyes al cantar sin velo, actuar como solista y difundir contenido considerado contrario a la moral pública.
