
«Haber logrado esta transformación económica sin default, sin confiscaciones, y buscando métodos de mercado para resolver todos nuestros problemas, supone una suerte de cruce de los Andes en materia económica», afirmó Milei, en una de las frases más destacadas de sus palabras que apenas superaron los 20 minutos. La metáfora, lejos de ser casual, buscó elevar su gestión a la altura de los próceres de la independencia y presentar su ajuste fiscal -al que calificó como «el más grande de la historia de la humanidad»- como una nueva gesta de liberación nacional.
El tono épico se completó con otra definición, al puntualizar que se trata de «una Segunda Independencia». Según el Presidente, el Estado «durante los últimos cien años persiguió sus propios intereses y perjudicó a los argentinos», y su gobierno habría puesto fin a esa «tiranía del Estado omnipresente». «Hoy contamos con un Gabinete de patriotas», agregó, mientras sus principales funcionarios lo aplaudían.

La hoja de ruta legislativa
Milei aprovechó el acto para trazar una agenda de reformas para el futuro inmediato en el Congreso de la Nación, en lo que definió como «una nueva etapa de nuestro gobierno» marcada por el impulso de proyectos que, según dijo, ya fueron enviados al Parlamento. Entre las prioridades, destacó la modificación del régimen de Zona Fría, para «concentrar la asistencia en los sectores que realmente la necesitan». También anunció cambios en la Ley de Inocencia Fiscal, con el objetivo de «terminar con 91 años de estafa» y devolver a los ciudadanos honestos la presunción de inocencia.
En materia política, el jefe de Estado reclamó la aprobación de la Reforma Política para que «la política vuelva a estar al servicio de la gente, en lugar de volver a la gente un instrumento de la política». Y en lo institucional, se refirió a la modificación de la carta orgánica del Banco Central para que su principal función «vuelva a ser la de preservar el valor de la moneda, en lugar de financiar los proyectos del político de turno».
Uno de los proyectos más emblemáticos que mencionó fue la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, el primer punto del Pacto de Mayo, que busca hacer universal y más previsible la protección de la propiedad. El mandatario aseguró que hoy cuenta con «el Congreso más reformista de la historia» y que, a diferencia de los primeros dos años, ahora puede conseguir las mayorías parlamentarias para avanzar.
Los guiños
El acto tuvo un fuerte contenido político. En la previa, Milei se sacó una foto junto a 13 gobernadores en el Salón de Jura de la Independencia de la Casa Histórica, en una reedición enflaquecida de la imagen del Pacto de Mayo de 2024. Estuvieron presentes el anfitrión Osvaldo Jaldo, Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Ignacio Torres (Chubut), Leandro Zdero (Chaco), Marcelo Orrego (San Juan), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy), Rolando Figueroa (Neuquén), Elías Suárez (Santiago del Estero) y Claudio Vidal (Santa Cruz), además de la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto.
En su discurso, les agradeció de manera explícita por acompañar sus medidas desde el Congreso. «Agradezco a los gobernadores por haber estado a la altura cuando la historia lo demandaba, dispuestos a colaborar en la transformación que estamos llevando a cabo». Fue un reconocimiento directo al rol que tuvieron los mandatarios provinciales en la aprobación de leyes clave como la de Modernización Laboral, la Ley de Inocencia Fiscal y la modificación de la Ley de Glaciares.
Sin embargo, el mandatario también lanzó una advertencia velada a quienes no se adhirieron al RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones): «Hoy gobernadores que no se adhirieron al Régimen buscan desesperadamente cosechar los beneficios de quienes sí lo hicieron; un ejemplo perfecto del cortoplacismo y la falta de escrúpulos de la vieja política».
Sin saludo
Entre los asistentes, con asiento frente al Presidente, estuvo la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien llegó a Tucumán en un vuelo de línea y con comitiva propia, lejos del operativo presidencial. Fue recibida en el Aeropuerto Internacional Benjamín Matienzo por el vicegobernador Miguel Acevedo. Durante la ceremonia, la otrora fórmula presidencial de 2023 compartió espacio pero no hubo saludo entre ellos, en una nueva muestra del distanciamiento político.
Aunque Villarruel no estuvo de frente a todos los invitados ni junto a ministros y gobernadores, fue ubicada a centímetros del presidente, de frente, por lo que ocupó un lugar central, de todos modos. Se destacó también por un tapado púrpura intenso que la hizo visible en todo momento. El contrapunto más fuerte llegó después, cuando Villarruel habló con la prensa, en donde estuvo Ámbito. Consultada sobre el discurso de Milei, lo definió como «un discurso político» y tomó distancia del tono épico del mandatario. «El Presidente hace su interpretación de los dos años y medio de gobierno. Yo, por supuesto, lo respeto, pero a mí me parece que este es un día para festejar los 210 años de nuestra independencia», sostuvo.
La titular del Senado marcó además diferencias en las prioridades. «Hay que generar trabajo, no dejar que las industrias mueran en nuestro país y darle a cada sector productivo la importancia que tiene», dijo, en una línea más cercana al proteccionismo que a la apertura comercial que defiende Milei.
«El gobierno necesita de las provincias, las provincias necesitan del gobierno»
Tras el acto oficial, el gobernador Osvaldo Jaldo destacó el rol de Tucumán como epicentro de la fecha patria. «Es un día importante para todos los argentinos, pero no hay duda que el epicentro de esta fecha patria es la provincia de Tucumán, capital simbólica de la Argentina, y el presidente cumplió», afirmó. «El presidente vino, compartió la vigilia en la Casa Histórica, dio su discurso desde Tucumán para todo el país, y para nosotros, como tucumanos, nos sentimos muy orgullosos», agregó.
Jaldo convocó a la comunidad a sumarse a los festejos en paz y destacó la presencia de los mandatarios invitados: «Hemos tenido 13 gobernadores y una vicegobernadora de Córdoba, y es muy importante, así que la verdad que estamos muy contentos». Y sobre la relación entre la Nación y las provincias, el gobernador fue tajante: «Es un trabajo en conjunto que venimos haciendo. El gobierno necesita de las provincias, las provincias necesitan del gobierno», cerró, en una frase que sonó como una defensa del federalismo frente al discurso centralista de La Libertad Avanza.
El mandatario provincial confirmó además que la vicepresidenta Villarruel participará del desfile cívico-militar de este 9 de julio en la Plaza Independencia, tras el Tedeum en la Iglesia Catedral.
Dos aplausos
El acto tuvo dos momentos de aplausos destacados. El primero fue cuando ingresó al acto el ministro de Economía Luis Caputo, y el segundo fue para el gobernador anfitrión, Osvaldo Jaldo. La presencia del pleno del Gabinete nacional, con figuras como la secretaria general de la Presidencia Karina Milei y el jefe de Gabinete Diego Santilli, reforzó la idea de una demostración de fuerza que buscó mostrar el oficialismo.
Entre los funcionarios provinciales presente estuvieron los 93 comisionados comunales, cargos que la Libertad Avanza busca eliminar como parte de su agenda de reforma política. La inclusión de estos funcionarios, que se eligen por voto y cada cuatro años, fue una clara señal de respaldo de Jaldo porque se trata también de un poderoso brazo que tiene la potencialidad de definir una elección provincial en el interior tucumano, en donde el peronismo se hace fuerte.
Tras el desfile cívico militar de este 9 de Julio, la vicepresidenta Villarruel mantendrá una agenda propia que la llevará al Ingenio La Florida, una de las principales empresas sucroalcoholeras del país. Allí será recibida por Jorge Rocchia Ferro, también presidente de la Unión Industrial de Tucumán, en una visita que ratifica su guiño hacia el sector productivo local y marcar distancia con el discurso liberal del Presidente.
Milei cerró su discurso con un llamado a «no desperdiciar esta ocasión de hacer a la Argentina grande nuevamente». Pero entre el tono épico del Presidente, de corto alcance, la crítica de su vicepresidenta, el federalismo reivindicado por Jaldo y la ambiciosa hoja de ruta que trazó para el Congreso, la vigilia patria dejó en evidencia que la «Segunda Independencia» que propone el oficialismo todavía tiene frentes abiertos, incluso dentro de la propia coalición.

