La morosidad de los hogares alcanzó su nivel más alto en dos décadas y ya dejó a millones de argentinos fuera del sistema crediticio formal. En ese escenario, la Patagonia concentra los niveles de deuda de consumo más altos del país, con Tierra del Fuego, Neuquén y Santa Cruz entre las provincias con mayor endeudamiento.
El sistema financiero argentino atraviesa un escenario de fuerte deterioro en la capacidad de pago de las familias. La morosidad alcanzó los niveles más elevados desde 2004, con 19 meses consecutivos de incremento en los índices de incumplimiento.
El fenómeno ya no representa únicamente un problema de liquidez para los hogares, sino que refleja una creciente exclusión financiera. Se estima que entre 5,8 y 7 millones de argentinos quedaron fuera del mercado formal de crédito debido a la acumulación de deudas impagas.

A este escenario se suma un mercado crediticio reducido: el stock de préstamos al sector privado representa apenas el 9,2 % del Producto Bruto Interno (12,3 % si se consideran los créditos en moneda extranjera), muy por debajo del promedio de América Latina, que ronda el 47 %.
Préstamos personales y tarjetas, los más afectados
Las estadísticas muestran que el deterioro se concentra principalmente en las familias. Los préstamos personales registran una mora del 14,9 %, mientras que las tarjetas de crédito bancarias alcanzan el 12,5 %. En conjunto, el crédito destinado a los hogares presenta un índice de irregularidad del 12,7 %. En contraste, el sector empresarial mantiene una mora considerablemente menor, del 3,5 %.
La situación es aún más delicada entre las entidades financieras no bancarias, como fintech y empresas de retail, donde los niveles de incumplimiento ya superan el 30 %.
Aunque uno de cada cuatro deudores presenta dificultades para cumplir con sus obligaciones, la mayor parte corresponde a créditos de montos inferiores al millón de pesos. Esto limita el impacto sobre la solvencia del sistema bancario, pero deja a millones de personas sin acceso a nuevas líneas de financiamiento.

Qué explica el aumento de la morosidad
La desaceleración de la inflación eliminó el efecto que anteriormente licuaba el peso real de las cuotas, mientras que muchas familias continúan pagando préstamos tomados con tasas elevadas durante 2025.
Al mismo tiempo, la caída del salario real —estimada entre el 20 % y el 30 % según referentes del sector financiero— redujo la capacidad de afrontar las obligaciones mensuales.
A esto se suma el incremento del peso de los gastos esenciales, como alquileres, tarifas de servicios públicos y medicina prepaga, que desplazan el pago de préstamos y tarjetas dentro del presupuesto familiar.
Como consecuencia, el crédito dejó de utilizarse principalmente para financiar consumo y pasó a ser una herramienta para cubrir gastos básicos.
La Patagonia registra los niveles de deuda más altos del país
La Patagonia se consolidó durante el primer semestre de 2026 como la región con los mayores niveles de deuda de consumo mediana de la Argentina, impulsada por el alto costo de vida y el creciente uso del crédito para afrontar gastos cotidianos. Tierra del Fuego lidera el ranking con una deuda mediana de $1.126.000, seguida por Neuquén ($842.000) y Santa Cruz ($819.000).
En Neuquén, el auge de la actividad hidrocarburífera elevó los ingresos de un sector de la población, pero también encareció alquileres, servicios y alimentos, lo que llevó a muchas familias a depender del crédito para sostener su consumo. En Chubut, el uso intensivo de las tarjetas de crédito para cubrir gastos corrientes derivó en planes de refinanciación impulsados por el Banco del Chubut, que ya reestructuró deudas por más de $17.000 millones y permitió que la provincia registrara una morosidad cercana al 6 %, por debajo del promedio nacional.
Por su parte, Tierra del Fuego enfrenta un escenario marcado por la crisis de la industria manufacturera, con pérdida de empleo y un aumento del sobreendeudamiento de los hogares. En Santa Cruz, en tanto, los bancos detectaron un crecimiento sostenido de clientes con atrasos en sus pagos desde 2025 y reforzaron herramientas digitales para facilitar la cancelación de deudas y evitar un mayor deterioro de las carteras crediticias.
Jóvenes y usuarios de fintech, los sectores más vulnerables
Los menores de 35 años aparecen como el segmento con mayor nivel de riesgo.
Cuatro de cada diez jóvenes presentan deudas irregulares y el grupo de entre 18 y 21 años duplicó su acceso al crédito durante el último año, alcanzando unos 620 000 deudores. En muchos casos, ingresan a la Central de Deudores antes de conseguir su primer empleo formal.
Entre los factores que impulsan este sobreendeudamiento aparece el crecimiento de las apuestas online, señalado como una de las principales causas del aumento de la morosidad juvenil.
También existen diferencias según el tipo de entidad financiera. Mientras la banca tradicional registra una mora cercana al 8,8 %, en el ecosistema fintech y de billeteras virtuales los incumplimientos oscilan entre el 24,6 % y el 30 %.

Refinanciaciones y proyectos para aliviar las deudas
Frente al aumento de la morosidad, distintas entidades públicas impulsan mecanismos de refinanciación.
El Banco Nación ofrece líneas para reestructurar deudas en UVA a diez años, con un límite de afectación del 25 % del ingreso y una cláusula de protección salarial.
En Santa Fe, además, se implementó un programa que limita al 25 % los descuentos sobre los haberes y obliga a refinanciar deudas bajo determinadas condiciones. En situaciones críticas, la provincia puede otorgar anticipos de sueldo a tasa cero para cancelar obligaciones.
En el Congreso también se analizan diversos proyectos para facilitar la recuperación financiera de los deudores. Entre ellos se encuentra un régimen de «segunda oportunidad», inspirado en modelos europeos, que contempla acuerdos de pago de hasta siete años para personas consideradas de buena fe.
Un desafío para la recuperación del consumo
Pese a que el sistema bancario mantiene elevados niveles de solvencia, la recuperación económica dependerá de la capacidad de las familias para sanear sus deudas.
Mientras el ingreso adicional obtenido en las negociaciones salariales continúa destinándose a cancelar obligaciones acumuladas y no al consumo, la demanda interna permanece debilitada.
Los especialistas advierten que, sin una recuperación sostenida del salario real y una mejora en el acceso al crédito, millones de argentinos seguirán excluidos del sistema financiero formal y el crédito continuará siendo más un freno que un motor para la actividad económica.
