La eliminación de Suiza en los cuartos de final de la Copa del Mundo dejó un sabor agridulce en el país europeo. Tras caer por 3 a 1 ante la Argentina, las principales cabeceras helvéticas coincidieron en un diagnóstico claro: orgullo absoluto por el fútbol desplegado por su seleccionado, pero una profunda frustración por un error que terminó costando el partido.
«La selección nacional le exige todo a la Argentina, pero para lograr su primer pase a las semifinales de la Copa del Mundo, todo tenía que salir a la perfección», lamentó el Neue Zürcher Zeitung, uno de los diarios más influyentes de Zúrich.
En general, la prensa colmó de elogios al equipo. Desde la región francófona, el prestigioso diario Le Temps destacó que el conjunto suizo jugó con «eficacia, calma e inteligencia», titulando su crónica con un contundente: «Una Suiza admirable pero algo ingenua cae en cuartos de final ante la Argentina».
Por su parte, el periódico 24 heures resumió el sentir de los aficionados en su portada: «Los suizos regresan con la frente en alto, con buenas calificaciones y con remordimientos», calificando la eliminación como un golpe «mortificante».
Embolo, en el centro de las críticas: así reaccionó la prensa suiza tras la derrota
El punto de quiebre del partido, y el foco de la indignación mediática, fue la expulsión de Breel Embolo. El delantero recibió una segunda tarjeta amarilla tras intentar engañar al árbitro simulando una falta de Leandro Paredes. Aunque el VAR intervino para corregir la amonestación inicial al defensor argentino, las imágenes demostraron que Embolo ya se estaba dejando caer antes de cualquier contacto.
«Una tarjeta amarilla cuestionable pero justificada y, por decir lo menos, evitable. El partido, y el destino de la selección, dependieron de este incidente», analizó Le Temps. A pesar de que algunos medios cuestionaron la rigurosidad de los jueces del VAR, la responsabilidad mayor recayó sobre el propio atacante del Rennes, reprochado tanto por su ingenidad en la cancha como por su actitud posterior.
«Embolo huye del estadio sin decir palabra», tituló el Tages-Anzeiger. Los medios criticaron la diferencia de actitud entre el resto del plantel, que dio la cara ante la prensa, y el delantero de 29 años, quien prefirió el hermetismo. «Esta vez, Embolo fue el primero en ser expulsado», disparó Blick, el diario de mayor tirada del país, describiendo su salida de la zona mixta con la cabeza gacha, una gorra negra ocultando su rostro y negándose a hablar.
Blick también relató un confuso episodio posterior, detallando que la familia del futbolista transitó por zonas exclusivas para los jugadores antes de ser escoltados de regreso a su hotel en Kansas City.
A pesar de los cuestionamientos de los cronistas, el plantel y el cuerpo técnico cerraron filas en torno al jugador. El diario gratuito 20 minuten describió el desconsuelo del futbolista y citó al seleccionador Murat Yakin, quien aseguró que el delantero quedó completamente «devastado» en el vestuario. «Parecía profundamente frustrado, algo comprensible dado que probablemente fue el partido más amargo de su carrera», concluyó la publicación sobre una noche en la que un solo error empañó una actuación histórica.



