Las máximas autoridades de la metrología mundial tomaron una decisión histórica que cambiará la forma de medir las horas. La Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM) aprobó eliminar el uso del llamado segundo intercalar, un ajuste automático que se utilizaba para alinear el tiempo atómico con la rotación física del planeta.
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Las autoridades del tiempo avalaron la separación de los relojes atómicos y la rotación de la Tierra y así afectará a las horas del día
A partir de 2027 se dejará de sumar el «segundo de más» que se agregaba a los relojes para igualar el giro del planeta.
A partir de 2027 se dejará de sumar el «segundo de más» que se agregaba a los relojes para igualar el giro del planeta.
Esta medida busca evitar problemas graves en el funcionamiento de internet, los sistemas de navegación por satélite, la aviación y los sistemas bancarios. A partir de 2027, la hora de los relojes oficiales y el giro real de la Tierra irán cada uno por su lado, dejando que la diferencia entre ambos acumule minutos de manera lenta con el paso de los siglos.
Los relojes atómicos son máquinas de alta tecnología que sirven para medir el tiempo de forma exacta a nivel mundial. A diferencia de las agujas o del Sol, estos aparatos miden cómo se mueven los átomos de cesio, lo que les permite mantener una precisión extrema que apenas pierde un segundo cada millones de años
Esta tecnología da origen al Tiempo Universal Coordinado (UTC), el sistema horario global que usan los teléfonos, las computadoras y las redes de comunicación en todo el planeta. Antes de la llegada de estos dispositivos en la década de 1960, el segundo se definía a través de observaciones astronómicas, un parámetro que fue descartado por su falta de exactitud.
Aunque parezca que todos los días duran exactamente lo mismo, la Tierra no gira siempre a la misma velocidad. El empuje de la Luna, el movimiento de las olas en el mar, los cambios en el centro del planeta y hasta el derretimiento de los hielos hacen que el giro terrestre sea irregular y sufra pequeñas demoras.
Esa diferencia provoca un desajuste constante entre la duración real del día y la hora oficial de los relojes. Desde 1972 se agregaron 27 segundos extra para compensar esa diferencia, pero la práctica comenzó a generar que muchos sistemas informáticos y páginas web sufrían caídas o errores de sincronización.
Para evitar que las redes de tecnología sigan fallando, los expertos decidieron eliminar por completo este segundo intercalar. Desde 2027, los relojes atómicos van a seguir corriendo sin interrupciones ni agregados, dejando que la hora de la Tierra y la de los servidores se vayan separando despacio. Los especialistas calculan que deberán pasar varios siglos para que esa acumulación alcance una brecha de una hora completa. Mientras tanto, disciplinas como la astronomía continuarán utilizando el tiempo astronómico tradicional para la orientación de telescopios y la observación del espacio sin verse afectadas por la medida.
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