
El stock de créditos en dólares para empresas superó al financiamiento en pesos en Argentina, marcando un hito histórico no visto desde la salida de la Convertibilidad, impulsado por sectores exportadores y las elevadas tasas de interés locales.
Este cambio de paradigma refleja una reconfiguración profunda en las estrategias de apalancamiento del sector privado. La tendencia, que rompe con dos décadas de predominio del peso, responde a incentivos macroeconómicos donde las empresas buscan reducir costos financieros optando por divisas extranjeras, especialmente aquellas con ingresos vinculados a cadenas globales de valor.
Los motores del crecimiento en moneda extranjera
El dinamismo del crédito en dólares está traccionado principalmente por el sector agropecuario, que lidera la demanda de prefinanciación de exportaciones. Asimismo, la minería y el sector energético, con proyectos clave en litio y los desarrollos en Vaca Muerta, requieren volúmenes de capital que el mercado local en pesos no logra abastecer bajo condiciones competitivas.
Por otro lado, las elevadas tasas de interés reales para los préstamos en moneda local actúan como un desincentivo directo para las corporaciones, que prefieren evitar el costo del financiamiento en pesos para sus planes de inversión y capital de trabajo.
Los datos del sistema financiero confirman esta divergencia. Informes recientes del Banco de la Provincia de Buenos Aires revelan que los préstamos en dólares crecieron un 8,3% en términos reales en lo que va del año, mientras que los créditos en pesos sufrieron una contracción del 4,7% en el mismo período.
Esta brecha evidencia que las empresas con capacidad de calzarse en moneda extranjera priorizan la previsibilidad de costos y las tasas nominales más atractivas que ofrecen las líneas en dólares.
Perspectivas del Banco Central
Desde el Banco Central de la República Argentina (BCRA) aseguran que el ciclo de expansión de los préstamos en dólares cuenta con la liquidez necesaria en los encajes bancarios para sostenerse. En contraste, el financiamiento en pesos enfrenta mayores dificultades para reactivarse.
Aunque las proyecciones oficiales anticipan una moderada mejora en el crédito en pesos para los próximos meses, el mercado se mantiene expectante. El gran desafío será determinar si la economía argentina se consolidará en un esquema de dos velocidades: un sector exportador dinámico y dolarizado frente a un mercado interno que aún lucha por recuperar su ritmo de financiamiento.
