Una investigación pública sobre la gestión de la pandemia en el Reino Unido concluyó que las autoridades no protegieron a tiempo a los adultos mayores que vivían en residencias, lo que facilitó la propagación del coronavirus. El informe, encabezado por Heather Hallett, señala que más de 43.000 personas murieron por COVID-19 en estos establecimientos entre marzo de 2020 y julio de 2022.
Internacionales
Los errores del Gobierno británico facilitaron la expansión de la Covid-19 en geriátricos, según una investigación
El informe contabilizó más de 43.000 fallecimientos entre 2020 y 2022 y cuestionó la falta de aislamiento para pacientes dados de alta, la escasez de equipos de protección y las restricciones que mantuvieron a miles de adultos mayores alejados de sus familias.
El informe contabilizó más de 43.000 fallecimientos entre 2020 y 2022 y cuestionó la falta de aislamiento para pacientes dados de alta, la escasez de equipos de protección y las restricciones que mantuvieron a miles de adultos mayores alejados de sus familias.
El documento sostiene que la atención a las personas mayores quedó relegada mientras el Gobierno concentraba sus esfuerzos en evitar el colapso del sistema público de salud. Una de las principales fallas fue permitir que pacientes dados de alta de hospitales ingresaran en residencias sin que se recomendara su aislamiento, una medida que, según Hallett, habría ayudado a frenar los contagios entre residentes y trabajadores.
La investigación también cuestionó las declaraciones del entonces ministro de Salud, Matt Hancock, quien había asegurado que se había establecido un «anillo de protección» alrededor de estos centros desde el inicio de la crisis. Hallett consideró que esa afirmación no tenía fundamento, ya que las medidas de protección llegaron tarde y fueron insuficientes.
Otro de los puntos señalados fue la falta de equipos de protección para el personal. Ante la escasez de materiales adecuados, algunos trabajadores tuvieron que recurrir a ponchos impermeables, ropa de pintor y otros elementos improvisados para reducir el riesgo de contagio.
El informe también advirtió sobre el daño emocional que provocaron las restricciones a las visitas, que dejaron a muchos residentes aislados de sus familiares, incluso durante sus últimos días de vida.
La investigación presentó ocho recomendaciones para mejorar la preparación del sector de atención social ante futuras pandemias. Entre ellas, propuso reforzar la planificación sanitaria, garantizar recursos para que los trabajadores puedan aislarse cuando sea necesario y establecer pautas claras para las visitas y las inspecciones en las residencias. Hallett pidió que las medidas se implementen antes de una nueva emergencia sanitaria.
La investigación reclamó más protección para el personal y mejores protocolos



