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Messi y la Selección Argentina, una historia de amor que a pesar de la despedida nunca va a tener fin

Nadie esperaba ni quería que llegara este momento, pero algún día iba a suceder: el mejor jugador del mundo se despidió del seleccionado nacional a 21 años de su debut, un 17 de agosto de 2005 ante Hungría.

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Con acento argentino, Jorge le preguntó a Vivas si conocía a Lio Messi. El apellido le sonaba: cuando era adolescente, Vivas había sido un discreto arquero de Newell’s Old Boys de Rosario, después entrenador de los juveniles del club y recordaba a Rodrigo Messi, un delantero de Newell’s categoría ‘80. Para Vivas todo lo que fuera Newell’s le era familiar: su papá, José, había fundado la escuela de fútbol del club. Al rato, también asoció ese apellido con el de su amigo Gabriel Digerolamos, también técnico, que había dirigido a un Messi categoría ’87. Pero no era ninguno de los dos.

El hombre que estaba sentado frente a Vivas era nada más ni nada menos que Jorge Messi, el papá de Lio. Sin embargo, ninguno de los dos protagonistas de la historia confirmaron, con el paso del tiempo, la existencia de esa reunión.

En “Elegí creer”, el libro lanzado por la Fundación Lio Messi, se cuenta que a Vivas le dejaron un video con el rótulo “Messi” en la recepción del hotel, y que él decidió verlo “por curiosidad”. No se aclara quién lo dejó, aunque unos párrafos más atrás hay otros datos que sin querer ayudan a resolver el misterio: consciente de que España estaba detrás de su hijo menor, un crack de 15 años que deslumbraba en las juveniles del Barcelona, Jorge Messi llamó por teléfono desde Catalunya a la AFA para ver si alguien allí se interesaba por lo que tenía para contar y mostrar.

En Buenos Aires lo atendió Omar Souto, un empleado administrativo de la Asociación de la Asociación del Fútbol Argentino. Le respondió que casualmente Bielsa y Vivas estaban en esos días en España. “Sabía que Bielsa estaría alojado en un hotel de Barcelona y le pasé la información a Jorge”, dice Souto en el libro.

En aquel encuentro breve y fundacional, aunque nadie lo admita, Vivas le pidió a Jorge un video del chico. El hombre sacó la cinta VHS que traía preparada, un compacto de doce minutos repletos de jugadas maravillosas de Lionel. Pero no era suficiente: Vivas: le pidió que le acercara cinco partidos completos, sin cortes.

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Jorge cumplió en menos de dos días, y lo alertó: la Real Federación Española de Fútbol había contactado al chico. Faltaban diez meses para el Mundial sub 17 de Finlandia, tiempo de sobra para inscribir el apellido Messi en la selección de España.

Vivas, que ya había visto los avances de los videos, le prometió a Jorge que iba a realizar las gestiones con los entrenadores de las selecciones juveniles de la Argentina y le pidió que no se apuraran a aceptar la convocatoria de España que al igual que argentina iba a jugar el Mundial Juvenil de Finlandia en 2003.

Se comunicó con Hugo Tocalli. el entrenador de la selección sub 17 de Argentina, y le sugirió que convocara a Messi ante de que sea tarde. Ante la duda, Tocalli convocó a Jorge y le dijo que iba a tener en cuenta a su hijo, pero que ya tenía un grupo de trabajo formado desde hace años.

En agosto de 2003 Tocalli continuaba resistiéndose en convocar a Lio y, ni un llamado telefónico de Jose Pekerman, su exjefe, le hizo cambiar la postura. Al entrenador de las juveniles le parecía imprudente llevar a un chico que no había pasado por ningún seleccionado juvenil a un Mundial Sub 20.

En noviembre de 2003, Ginés Menéndez, uno de los entrenadores de las selecciones juveniles españolas, viajó de Madrid a Barcelona a pedirle a Jorge Messi que Lionel aceptara de una vez y fichara para ellos. También el Barça operaba para que el chico eligiera la selección local. Nunca como en esos días España estuvo tan cerca de robarse a Messi.

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Tocalli interesado del máximo interés de España por Messi le pidió una reunión a Julio Grondona, por entonces presidente de la AFA, Finalmente, se encontraron en la cancha de River el 30 de marzo de 2004, después de que la selección mayor le ganara a Ecuador 1 a 0. Tocalli le habló de Messi, los videos, la charla con Perkerman. Sin ninguna competencia en el calendario inmediato de la selección juvenil, estuvieron de acuerdo en que debían inventar algo para que España no le “robara” a Messi.

Un mes después, un fax con membrete de la AFA salió desde de las propias oficinas del Fútbol Club Barcelona, donde se lo convocaba a “Leonel Mecci” -así lo había escrito un empleado de la AFA- a entrenarse en junio en Ezeiza con la Selección Argentina.

El viernes 25 de junio de 2004 Messi entró al predio de la AFA en Ezeiza. El día anterior había cumplido 17 años.

Los jugadores sub 20 salieron al campo a entrenarse. Dos días antes habían jugado un amistoso contra Paraguay en Asunción. Ahora, acordó la AFA con su par de Paraguay, debía jugarse la revancha en Buenos Aires. Los paraguayos ni siquiera tenían armada una selección sub 20 y se presentaron con una formación sub 22. No importaba: había que jugar y Messi tenía que firmar la planilla.

El 29 de junio de 2004, en la cancha de Argentinos Juniors comenzó esta historia de amor infinito entre Lio y la Selección Argentina.

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“¡Calentá, pibe! ¿No querés jugar?”, le dijo Gerardo Salorio, preparador físico, al pibe de flequillo. Los suplentes de Argentina se movían dentro de la cancha durante el entretiempo de un partido desparejo: Argentina ganaba 4 a 0. Hugo Tocalli, el técnico, había ordenado dos cambios para la segunda etapa: saldrían René Lima y Matías Abelairas, dos juveniles de River, y entrarían Franco Miranda, también de River, Messi del Barcelona.

De esta manera, Lio ya no podría ser seducido por la Federación de España, el gran temor de Don Julio. Grondona.

Un 17 de agosto de 2005 Lionel Messi debutaba en la Seleción Argentina en Budapest. Lio salió expulsado a los 93 segundo de ingresar.

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El debut en la selección mayor

Su debut en la selección mayor fue ante Hungría en Budapest, u 17 de agosto de 2005. La Argentina se impuso por 2-1 con goles de Maxi Rodríguez y Gabriel Heinze -ambos de cabeza. Messi, con apenas 18 años, había sido convocado por el técnico José Pekerman e ingresó a los 18 minutos del segundo tiempo, en reemplazo de Lisandro López. Lio venía de consagrarse campeón mundial con el Sub 20 en Holanda, donde tuvo una destacada actuación, como el goleador con seis tantos y el Balón de Oro.

Sin embargo, su debut no fue el soñado. A los 47 segundos de ingresar, Leo fue interceptado en su carrera por el defensor Vilmos Vanczák y ambos intercambiaron manotazos, lo que derivó en que el árbitro Markus Merk expulsara al argentino, tan solo 93 segundos después de su ingreso.

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Así estableció su primer récord, aunque ingrato, al transformarse en el jugador que más rápido fue expulsado en la historia de la Selección.

A más de dos décadas de su debut, no hay lugar a duda: Messi ganó todo lo que podía ganar representando a su país. Campeón de la Copa del Mundo (2022); Campeón de la Finalissima 2022; Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008; Campeón de la Copa América (2024 y 2021); Copa América (2024 y 2021); seis participaciones en Copas del Mundo y 21 goles anotados; seis participaciones en Copa América y 13 goles anotados

Con 207 internacionalidades y 125 goles anotados, Messi marcó un registro que difícilmente alguien será capaz de igualar: es el futbolista con más partidos en la historia de la Selección y el máximo anotador histórico de Argentina.

No alcanzaría el espacio infinito de internet para escribir todos los logros y los récord conseguidos por la “Pulga”.

Messi, es por ejemplo, el futbolista con más victorias en Copas del Mundo: 21. La primera llegó en su debut, un 6-0 ante Serbia y Montenegro en Alemania 2006, donde también hizo su primer gol. Y es el único capaz de anotar en todas las rondas de una cita Mundialista: fase de grupos, dieciseisavos, octavos, cuartos de final, semifinales… y la gran final, cuando anotó en Qatar 2022 ante Francia.

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Capitán de Argentina en tres finales del Mundial (Brasil 2014, Qatar 2022 y Estados Unidos, México y Canadá 2026), supera en este particular registro a leyendas como Pelé, el propio Diego Armando Maradona o Matthäus.

Otros récords de Lio Messi con Argentina

  • Hat-Trick más veterano en la historia de los Mundiales: 38 años y 357 días, ante Argelia.
  • Seis Mundiales jugados: solamente igualado por Cristiano Ronaldo y Guillermo Ochoa.
  • Máximo goleador argentino en la historia de los Mundiales: por delante de Batistuta (10), Diego Maradona (8), Guillermo Stábile (8), Mario Kempes (6) y Gonzalo Higuaín (5).
  • Máximo anotador sudamericano en Copas del Mundo: Ronaldo, con 15, es el que está más cerca de sus 21.
  • Más partidos jugados en Mundiales: 34.
  • Máximo asistente en Copas del Mundo: 12 pases de gol en Copas del Mundo. Una más que Fritz Walter, de Alemania.

Las tres cicatrices de Messi

En esta historia de amor con el seleccionado argentino el camino no siempre estuvo rodeado con rosas, Esas roces tenían espinas y dejaron cicatrices.

Para entender lo que significó el tetracampeonato entre 2021 y 2024 hay que repasar la amarga etapa entre 2014 y 2016, cuando el equipo jugó tres finales internacionales en apenas 24 meses y perdió las tres sin recibir un solo gol en los noventa minutos.

El primer golpe fue el 13 de julio de 2014 en Río de Janeiro. Con Alejandro Sabella al mando, Argentina se paró desde la solidez defensiva y le dejó a Messi la tarea de resolver los partidos en campo rival. Sus cuatro goles en la fase de grupos y la asistencia clave ante Suiza marcaron el nivel del equipo en el torneo, pero el gol de Mario Götze en el minuto 113 de la prórroga cortó la ilusión en el Maracaná. NI haber ganado el Balón de Oro sirvió de consuelo para Messi.

Después llegaron las dos derrotas en las Copas América de 2015 en Chile y 2016 en Estados Unidos. Messi tuvo un nivel bueno en esos torneos, con cinco goles y cuatro asistencias en la Centenario. Sin embargo, la mala suerte se repitió en dos finales calcadas ante Chile: dos empates 0-0 tras 120 minutos y derrotas en los penales.

El amanecer soñado por Lio Messi, junto a la Copa del Mundo conquistada en Qatar 2022.

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Parte de la crítica local bautizó al grupo como la «generación perdedora” y el costo lo sintió sobre todo Messi, que cargaba cada derrota como si fuera una deuda personal.

Esto lo llevó el 26 de junio de 2016 a decir: «Para mí la selección terminó». Sin embargo, el amor fue más fuerte y 47 días más tarde dio marcha atrás y tras una campaña masiva de los hinchas («No te vayas, Lio») volvió a jugar el 1 de septiembre de 2016 frente a Uruguay.

El dolor acumulado resultó parte del proceso que hizo falta para madurar. Esas tres finales perdidas ayudaron a forjar la cabeza del capitán y sentaron las bases para que, años después, la Selección aprendiera a jugar bajo presión. En Lusail, cuando la final del mundo ante Francia exigió aguantar los momentos más duros, el equipo ya sabía lo que era estar al límite; por eso pudo salir adelante, porque ya había aprendido a levantarse de las derrotas más difíciles.

Fue el momento sublime para Lio y para la Selección Argentina que un 18 de diciembre de 2022 le ofrecía al cielo la tercera Copa del Mundo luego de esperar largos 36 años.

Con la historia feliz del Mundial de Qatar y con 35 años Messi declaró que quería jugar unos partidos más con la selección. Si bien nunca afirmó que iba a estar presente en la Copa del Mundo 2026 finalmente bailó su último tango el domingo 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium de Nueva Jerzey.

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Esa tarde en la que Argentina perdió la final ante España 1 a 0 fue el fin de una historia de amor que, si va a terminar bien, necesita de obstáculos. El amor fácil, accesible, no gusta para valorar el beso del final.

Lionel Messi se despidió de la Selección Argentina, pero no es un adiós. Es un hasta luego, porque esta historia de amor, tal vez, tenga aún algunos capítulos por escribirse.

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