Una conversación presente en cada encuentro
El tema volvió a tomar centralidad en los últimos días. Ayer, Kicillof reunió en la Gobernación a los diputados y senadores provinciales del Movimiento Derecho al Futuro que integran los bloques de Fuerza Patria en la Legislatura, además de los diputados nacionales Hugo Moyano (h) y Jorge Taiana. Participaron, entre otros, las diputadas Ana Luz Balor, Silvina Nardini y Romina Barreiro, los diputados Alejandro Acerbo, Diego Nanni y José Galván, la senadora Ayelén Durán, el senador Jorge «Pitingo» Paredi, la vicegobernadora Verónica Magario y la Secretaria General de Gobernación, Agustina Vila.
Entre las cuestiones de agenda que se repasaron estuvo, otra vez, la reforma a la ley que pone tope a las reelecciones de los alcaldes. Días atrás, con la flamante «Liga de Intendentes» -el espacio que reúne a once jefes comunales con buenos vínculos con todas las terminales justicialistas- también se había tocado el tema en un encuentro en el despacho del mandatario bonaerense, donde ese grupo le planteó directamente a Kicillof la necesidad de destrabar el límite.

«En las dos reuniones se habló de la re-re como prioridad, hay que resolverlo este año sí o sí», contó a este medio una fuente de peso del axelismo.
Así, la posición de Kicillof no aparece como un gesto aislado hacia sus intendentes, sino como parte de una estrategia más amplia de acumulación de cara a una eventual candidatura presidencial, en la que el peso específico del conurbano bonaerense -y la permanencia de sus intendentes más consolidados- juega un rol central.
La tracción de los municipios
La dimensión de ese poder territorial se observa con nitidez al mirar los principales distritos gobernados por intendentes alcanzados por la ley.
El municipio de mayor peso es, por lejos, La Matanza, donde Fernando Espinoza gobierna desde 2019 (con una gestión previa entre 2005 y 2015) y revalidó su cargo en 2023 con el 53,38% de los votos, sobre un padrón de 1.057.458 electores, el distrito más poblado de todo el país: por sí solo, tiene más electores que provincias enteras como Entre Ríos (1.053.652, según el padrón nacional 2025 de la Cámara Nacional Electoral) y supera también a otras 15 provincias argentinas, entre ellas Santiago del Estero, Corrientes, Misiones, Chaco, Salta y Jujuy.
Le sigue Almirante Brown, donde Mariano Cascallares -ahora diputado provincial- retuvo el municipio con cerca del 49% de los votos, en un distrito de 460.982 electores, lo que es más que el padrón completo de Chubut (453.021). En Merlo, Gustavo Menéndez fue reelecto con el 43,21% sobre un padrón de 434.550 electores, una cifra que también supera a San Luis (399.321).
En General San Martín, Fernando Moreira ganó con el 44% en un distrito de 378.476 electores. En Florencio Varela, Andrés Watson se impuso con el 54% sobre 341.450 electores, y en Tigre, Julio Zamora obtuvo un resultado 2023 del 40% sobre 338.554 electores. En Avellaneda, Jorge Ferraresi, retuvo el distrito con el 56% de los sufragios sobre un padrón de 297.760 electores.
En Esteban Echeverría, Fernando Gray ganó con el 59% sobre 245.355 electores, y en Escobar, Ariel Sujarchuk obtuvo un resultado del 52% sobre 204.417 electores. En Berisso, Fabián Cagliardi retuvo el municipio con alrededor del 41% sobre 83.267 electores; en Presidente Perón, Blanca Cantero fue reelecta con el 48% sobre 84.687 electores; y en San Vicente, Nicolás Mantegazza ganó con el 44% sobre 69.599 electores. En simultáneo, en Ensenada, Mario Secco fue reelecto con alrededor del 71% de los votos sobre un padrón de 59.231 electores, y en Cañuelas, donde Marisa Fassi ganó con el 42% sobre 54.687 electores.
A este grupo se suman Leonardo Nardini en Malvinas Argentinas, quien cosechó el 59% sobre 285.415 electores; Lucas Ghi en Morón, reelecto con el 43% en un padrón de 279.897 personas; Mariel Fernández en Moreno, que ganó con el 57% sobre 372.309 electores; Federico Achával en Pilar, que revalidó con el 57% en un distrito de 287.769 votantes; Juan Andreotti, que en San Fernando fue reelecto con el 57% en un padrón de 137.506 electores; y Mauro García en General Rodríguez, que obtuvo el 54% sobre 99.080 personas habilitadas para sufragar.
La magnitud de ese universo conurbano explica, en buena medida, por qué la discusión legislativa por la reelección no es percibida en el Ejecutivo provincial como un tema ajeno, sino como una pieza central de la estrategia electoral rumbo a 2027. La lectura que baja desde el despacho de Kicillof es que la provincia de Buenos Aires sigue siendo, con enorme diferencia, el distrito de mayor peso electoral del país: en los comicios legislativos de 2025, el padrón nacional ascendió a 36.478.360 personas en todo el territorio argentino, y Buenos Aires concentró 14.376.592 electores, es decir, el 39% del total.
Dentro de la provincia, la Primera sección, que incluye buena parte del Gran Buenos Aires, reunió 5.131.861 electores -casi el 36% del padrón bonaerense-, y la Tercera, con otro tramo clave del conurbano sur, sumó 5.101.177, el 35,5%. Entre ambas concentran más del 70% del electorado de toda la provincia. Muy por detrás quedan la Quinta sección, con 1.336.787 electores (9,3%), la Sexta, con 672.483 (4,7%), la Octava -que incluye a La Plata-, con 639.839 (4,5%), la Segunda, con 661.721 (4%), la Cuarta, con 547.677 (3,8%), y la Séptima, con 285.047.
Qué dicen los jefes comunales
Esa mirada también aparece entre los propios intendentes del peronismo. Un jefe comunal del conurbano que participa de las conversaciones, aunque pidió reserva de identidad, aseguró a Ámbito que la discusión excede los intereses individuales y forma parte de la estrategia electoral para 2027.
«Para que el peronismo saque a Milei, sea quien sea el candidato, hace falta remover el límite de las reelecciones. Ahora que pasó el Mundial y terminaron las vacaciones, el tema empezó a plantearse muy fuerte», sostuvo.
Según ese mismo intendente, hoy conviven dos alternativas para destrabar el conflicto. «Se están explorando dos vías: que se vote el proyecto de Durán o introducir una modificación a la ley que limitó las reelecciones para que sean los concejos deliberantes los que decidan si cada municipio, porque son autónomos, habilita o no una nueva postulación», explicó.
Otro alcalde, también del Gran Buenos Aires, agregó además que la actual legislación que pone topes a los mandatos «es inconstitucional» porque, a su entender, contradice el espíritu de la carta magna bonaerense.
«El que tiene el contacto permanente con el vecino es el intendente. Hay jefes comunales como (el fallecido Juan José) Mussi, Jorge Ferraresi, Mario Secco o Mariano Cascallares que fueron muy exitosos en sus distritos y por eso la gente los sigue votando. Prohibirlo es proscriptivo«, afirmó.
Los pronunciamientos
El gobernador, de hecho, volvió a instalar el tema públicamente la semana pasada, durante una recorrida de gestión por General Alvear, donde planteó que buena parte de los sectores políticos bonaerenses ya se manifestaron a favor de no vedarle a nadie la posibilidad de ser votado.
«Es muy infrecuente que a nivel de gobiernos locales no haya posibilidad de que se presenten todos los candidatos para que el pueblo vote a dirigentes que conoce, que son cercanos», sostuvo, y agregó que si un intendente gestiona mal, «los conoce el pueblo».
La vicegobernadora Magario acompañó ese planteo en sus redes sociales, calificando la postura del gobernador de «absoluta lógica» y apuntando contra la oposición por, a su entender, no terminar de comprender a la provincia. En la misma línea se había expresado meses atrás el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, quien calificó a la norma vigente de «proscriptiva», con el argumento de que la Constitución bonaerense «sólo establece límites para gobernador y vice».
La rosca, en la Legislatura
En el Gobierno, buscarán destrabar el proyecto de la senadora del MDF Durán, hoy empantanado en la Comisión de Legislación General que preside el senador Germán Lago, propio del kicillofismo. Ese texto, que elimina el límite a la reelección de intendentes, concejales, legisladores provinciales y consejeros escolares, es la versión ampliada de una discusión que en 2025 ya había dejado un antecedente incómodo para el oficialismo: el entonces senador Luis Vivona, hoy diputado y dirigente cercano al cristinismo, había presentado un proyecto que habilitaba la reelección indefinida solo para legisladores y concejales, sin incluir a los intendentes, algo que cayó mal entre los jefes comunales del MDF.
La iniciativa de Vivona obtuvo media sanción en el Senado bonaerense gracias al voto de desempate de Magario, pero quedó trabada en Diputados. La de Durán, en cambio, ni siquiera logró esa media sanción: la senadora massista Sofía Vannelli votó en contra y forzó un empate de 22 a 22 que la dejó sin dictamen favorable ese mismo día.
Esa votación expuso una de las principales trabas internas: la resistencia no viene tanto de la oposición como de los propios socios de Kicillof dentro de Fuerza Patria. El nudo pasa por resolver la interna propia: voceros del sector que responde a Cristina Kirchner y a su hijo Máximo Kirchner aclararon que no se oponen al regreso de las reelecciones, pero condicionan avanzar a que se resuelvan antes otros puntos clave.
Entre las principales cuestiones a conversar aparecen la definición sobre una eventual candidatura de la expresidenta Cristina Fernández y el reclamo de que sea el propio gobernador quien convoque a todos los sectores a una mesa de negociación donde se discuta el paquete electoral completo: reelecciones, desdoblamiento o concurrencia con los comicios nacionales, el régimen de PASO y la cobertura de las vacantes pendientes en la Suprema Corte bonaerense, la Subprocuración, la Defensoría General y la Defensoría Adjunta.
Desde el Ejecutivo no descartan sentarse a discutir ese paquete de manera integral, aunque puertas adentro dejan trascender que prefieren mantener afuera de esa mesa la cobertura de los cargos vacantes en el máximo tribunal.
El Frente Renovador de Sergio Massa, por su parte, defiende públicamente la ley de 2016 como una de sus banderas históricas: en el Senado bonaerense, la discusión pasa también por la Comisión de Reforma Política, que preside la senadora massista Malena Galmarini, donde sostienen que ese límite «no se puede cambiar».
Sin embargo, en el entorno de Kicillof relativizan esa posición: «No es que Sergio esté en total desacuerdo. Lo impulsó en su momento, pero no plantaría una bandera si todo el espacio se alineara en torno a esta idea. Incluso, referentes del FR han planteado que sería mejor una salida por la vía judicial en lugar de una reforma legislativa. Pero, para nosotros, sso termina en la Corte y no va a funcionar», planteó.
Del otro lado del arco político tampoco hay consenso. El PRO bonaerense, que conduce el diputado nacional Cristian Ritondo, salió a cruzar las declaraciones de Kicillof y Magario y calificó la iniciativa como un «retroceso para la democracia bonaerense», al tiempo que acusó al gobernador de buscar blindar a su propia tropa de intendentes para sostener su proyección presidencial de cara a 2027. La Libertad Avanza también rechaza de plano la posibilidad de extender los mandatos, mientras que la Unión Cívica Radical exhibe posiciones divididas.
Con todo, en el propio oficialismo remarcan que si el peronismo logra ordenar su interna y consigue los votos a través de sus propios intendentes, la oposición no necesariamente sería un obstáculo insalvable. Con ese punto resuelto, el Gobierno quedaría en mejores condiciones de buscar entendimientos parlamentarios que le permitan reunir los apoyos necesarios.
En ese esquema, en el axelismo incluso especulan con que parte del Frente Renovador podría optar por la abstención, mientras que los votos necesarios podrían completarse con sectores de la UCR y algunos exlegisladores libertarios con posiciones más dialoguistas, aunque por ahora no existen conversaciones cerradas en ese sentido.
Aunque dentro del peronismo admiten que la discusión por las reelecciones ocupa buena parte de las conversaciones, algunos intendentes relativizan el impacto político del debate. «Ganarle a Milei vamos a ganarle igual porque la gente no da más. Cada vez nos vienen a pedir más comida y más remedios al municipio. Hay una tensión social muy grande. La gente está muy mal. Está todo parado, la economía no aguanta. Con o sin reelecciones, ganamos igual«, resumió ante Ámbito un intendente peronista del interior bonaerense.
En esa lógica, las reelecciones aparecen como una herramienta para ordenar la política, pero no como el factor que decidirá la elección. «La gente no te pregunta por la ley de reelecciones cuando golpea la puerta del municipio», resumen, en definitiva, quienes creen que el resultado de 2027 dependerá mucho más de la economía que de la ingeniería electoral.






