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«Si no frenás a tiempo, la enfermedad te hace parar»: La mirada de una especialista del estrés
La médica especialista en estrés brindó una entrevista sobre los principales mecanismos fisiológicos, distinguió entre el distrés y el eustrés y recomendó tomarse micropausas durante el día.
En una nueva sección del programa En Son de Paz, la Dra. Evelin Zamorano, médica clínica y especialista en medicina del estrés, explicó sobre los mecanismos fisiológicos de ese estado. Además, mencionó cómo diferenciar el rendimiento adaptativo del daño crónico y las pautas para recuperar el control biológico cotidiano.
«Si no frenás a tiempo, la enfermedad te hace parar», advirtió Zamorano como consecuencia del ritmo de vida contemporáneo, la sobreexigencia laboral y la hiperconectividad. Estos factores han transformado al estrés en un aspecto común de la rutina diaria.
Sin embargo, detrás de la queja cotidiana existe un funcionamiento biológico preciso que la medicina busca esclarecer. La doctora detalló los efectos que genera mantener el organismo en estado de alerta constante y comentó sobre el peligro de normalizar el malestar físico y emocional.
Zamorano remarcó que el estrés no es intrínsecamente nocivo, sino un mecanismo adaptativo y evolutivo de supervivencia: «No es nuestro enemigo como muchos creen; un estrés agudo mejora nuestro potencial y nos hace más capaces», señaló la especialista. Distinguió entre el eustrés (el nivel funcional y positivo que optimiza recursos ante un desafío puntual) y el distrés o estrés crónico, que sobreviene cuando la alarma no se desactiva.
Al prolongarse en el tiempo, el organismo prioriza la supervivencia inmediata por sobre funciones reparadoras: bombea más sangre al corazón y al cerebro a expensas de deprimir el sistema inmunológico y el tracto digestivo.
Según la médica, los primeros signos de alerta suelen manifestarse en contracturas, dolor mandibular o bruxismo, cefaleas, taquicardias y desórdenes gastrointestinales como acidez, gastritis o cambios en el tránsito intestinal.
Enfatizó la importancia de ocuparse del propio «metro cuadrado biológico» mediante micropausas laborales cada 60 minutos, períodos de desintoxicación digital y atención a hábitos básicos como no comer a las apuradas.
Asimismo, subrayó el rol del entorno familiar y social para ayudar a reconocer el desgaste antes de que derive en patologías severas.



