Una nueva ola de drones ucranianos bombardeó por segunda vez en la semana la refinería de petróleo de Moscú, una instalación clave para el suministro de combustible en Rusia. El ataque se produjo en simultáneo con un lanzamiento de misiles balísticos rusos contra Kiev, en un escenario donde el presidente Volodimir Zelensky gestiona respaldo en Estados Unidos y Europa para un acuerdo de paz. Las autoridades moscovitas informaron el derribo de más de 70 aeronaves no tripuladas, pero confirmaron que varios drones impactaron en la planta de refinación del distrito de Kapotnya, agravando los daños a la infraestructura energética y extendiendo la crisis de combustible en territorio ruso. sdn.digital
