
Un volantazo internacional que cambia las reglas del juego. Tras una sorpresiva decisión de la agencia Standard & Poor’s, el país logró su mejor nota crediticia en años y el Riesgo País se desplomó a niveles que no se veían desde 2018. Este movimiento estratégico derriba las barreras legales para que los grandes fondos globales vuelvan a invertir en la Argentina.
El mercado analiza el impacto de la nueva calificación sobre el crédito argentino.
La elevación de la ponderación crediticia del país dictada por parte de Standard & Poor’s dio comienzo a un ciclo diferente para los papeles financieros de la plaza local. Más allá de los incrementos que experimentaron las obligaciones públicas, las participaciones societarias y el indicador de riesgo de la nación, la determinación sumó un factor complementario que acapara las miradas de los agentes de bolsa: la alternativa de ingresar a nuevas corrientes de fondos provenientes del exterior.
La entidad evaluadora de riesgo incrementó la ponderación de las obligaciones soberanas nominadas en moneda extranjera para los compromisos de largo plazo, llevándola desde el nivel CCC+ hasta la escala B-. Esta resolución aconteció a escasas semanas de que se implementara una corrección coincidente por parte de Fitch Ratings y reubicó a la Argentina dentro del conjunto de estados de economías emergentes que integran esa misma escala de confianza junto con Ecuador, Pakistán y El Salvador.
La respuesta de la plaza financiera se evidenció de manera inmediata. Las obligaciones del Estado denominadas en divisa estadounidense mostraron variaciones positivas de entre el 3% y el 4%, al tiempo que el indicador de Riesgo País que confecciona JPMorgan experimentó una retracción que lo ubicó en el área de las 460 unidades básicas, registrando su marca más moderada desde el año 2018.
Qué modificaciones acarrea el posicionamiento en la escala B-
El componente de mayor trascendencia para los especialistas en la materia no se vincula únicamente con la variación en la perspectiva que se posee acerca de la marcha económica de la nación. El factor fundamental radica en las exigencias internas que poseen múltiples carteras de inversión de escala global con el objeto de incorporar obligaciones del Estado en sus fondos utilizables.
El referente de Estrategias de Inversión en IOL, Damián Vlassich, pormenorizó que una porción de gran relevancia de las carteras globales establece como condición que un territorio posea el aval de por lo menos dos de las firmas calificadoras de primera línea en el escalafón B- previo a habilitar las adquisiciones de papeles financieros.
«Al sumarse la nota de S&P a la de Fitch, las puertas institucionales quedaron abiertas para capturar este flujo de capital de portafolio» – Damián Vlassich.
El cambio del mismo modo repercute en el engranaje bancario global. De acuerdo con lo expresado por Vlassich, las exigencias de carácter regulatorio que impone Basilea III con el fin de estructurar operaciones con la plaza argentina experimentaron una merma consecutiva a la optimización de la nota crediticia.
«Al volverse técnicamente menos costoso para los bancos globales prestarle al país, se acelera la viabilidad de créditos y el cierre de eventuales operaciones de REPO», argumentó.
Las razones por las cuales los acuerdos REPO adquieren mayor centralidad
Los pactos de tipo REPO se sitúan entre las alternativas que despiertan una atracción superior en el ámbito de las finanzas.
Se trata de convenios por medio de los cuales entidades bancarias de escala global proveen recursos monetarios bajo la condición de recibir respaldos consistentes en activos del sector financiero. Una aminoración en el peligro percibido por el mercado perfecciona los términos para concretar esa clase de convenios y aminora el valor remanente de la obtención de capitales.
La chance de extender la aplicación de estos instrumentos adquiere significación en una coyuntura en la cual la administración del Estado persigue robustecer los orígenes de divisas del exterior y optimizar la llegada a los recursos financieros sin la obligatoriedad de recurrir a colocaciones tradicionales de pasivos.
Las expectativas del sector financiero: una equiparación en la región
La adopción de la escala inédita de confianza crediticia de igual forma motorizó los paralelismos entre la situación argentina y la de otras naciones que cuentan con ponderaciones coincidentes.
En concordancia con las evaluaciones efectuadas por IOL Inversiones, las diferencias de rendimiento promedio de los estados que se localizan en la escala B- se posicionan en torno a las 350 unidades básicas en lo que respecta a títulos con vencimiento a un decenio. Dicha marca de comparación se presenta en este momento como un objetivo de equiparación para los pasivos argentinos en el supuesto de que se consolide el proceso de ordenamiento de las variables macroeconómicas.
El reporte conjetura que aún se dispone de margen para una reducción extra cercana a las 100 unidades básicas en los rendimientos reclamados por los aportantes de capitales.
El paralelismo al cual los operadores brindan mayor atención es el que se efectúa con Ecuador. En la actualidad, el instrumento Global 2035 de Argentina registra tasas de rendimiento levemente por encima del 9%, en tanto que la estructura de tasas ecuatoriana se coloca en las cercanías del 8,4%.
La brecha existente entre los dos estados experimentó una compresión que la situó cerca de las 50 unidades básicas. Por el contrario, los retornos correspondientes a Pakistán y El Salvador se sostienen más de 100 unidades básicas por sobre los parámetros que presenta la plaza argentina.
Las opciones financieras bajo permanente observación de los colocadores
En el ámbito de las transacciones, los peritos detectan una serie de alternativas como potenciales receptoras de beneficios ante la posibilidad de que continúe la retracción del peligro asociado a las obligaciones estatales.
En el segmento de los papeles privados sobresalen YPF y Grupo Financiero Galicia. Respecto de los instrumentos de renta fija, las opciones de mayor relevancia se centran en el Bonar 2029, el Global 2035 y el Global 2041.
YPF acapara un porcentaje elevado del interés general a raíz de la expansión observada en Vaca Muerta junto con sus características orientadas al mercado externo, mientras que Galicia suele desempeñarse como una de las vías de acceso de mayor utilización por parte de las carteras globales que buscan tener presencia en el mercado de Argentina.
Los agentes de bolsa analizan que estos instrumentos estarían en condiciones de absorber un tramo importante de las utilidades adicionales si el país avanza en el camino de equiparación en el plano financiero con las restantes naciones que exhiben una ponderación crediticia de similar escala.
El próximo hito para los operadores bursátiles se centrará en Moody’s
Luego del respaldo otorgado por Fitch y S&P, los actores del mercado persiguen en esta instancia la obtención de un tercer indicio que brinde solidez a la marcha de normalización en el plano del crédito y otorgue mayor velocidad a la llegada de fondos hacia las opciones de inversión locales.
Moody’s tiene programado llevar a cabo una evaluación de la nota de la economía argentina a lo largo de julio, por lo cual los aportantes de capitales siguen con atención el desenlace de dicha determinación.
Una potencial variación positiva pondría en sintonía a las tres firmas calificadoras más importantes del planeta bajo una misma tendencia. Tal cuadro de situación incrementaría la cantidad de carteras de inversión facultadas para concretar operaciones con acciones y pasivos de origen argentino, consolidando el proceso de disminución del riesgo soberano que tuvo inicio formal con posterioridad a las resoluciones de Fitch y S&P.
Con información de BAE Negocios.
