El primer ministro de Irak, Mohammed Shia al-Sudani, emitió una declaración oficial de condena categórica contra el ataque perpetrado por las fuerzas de la República Islámica de Irán, que emplearon vehículos aéreos no tripulados (drones) para golpear objetivos civiles y de seguridad en las inmediaciones de Erbil, la capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí. El mandatario calificó la ofensiva aérea de Teherán como una agresión injustificable y una violación flagrante a la soberanía del Estado iraquí, en un momento en que la cuenca de Medio Oriente experimenta una de sus peores crisis militares tras la puesta en marcha del cerco marítimo estadounidense en el golfo Pérsico. La incursión de los sistemas no tripulados persas en la provincia de Erbil encendió las alarmas de la diplomacia de Bagdad, que intenta sostener una posición de neutralidad activa ante las hostilidades cruzadas que involucran a Washington, Teherán y las milicias locales de la región. De acuerdo con informes de seguridad provistos por las autoridades kurdas, las detonaciones de los proyectiles autopropulsados afectaron áreas residenciales periféricas y provocaron daños en la infraestructura civil, forzando la intervención de los equipos de rescate de urgencia y del personal de defensa civil. Acciones de protesta y riesgo de una generalización del conflicto
El gobierno central de Irak dispuso una serie de medidas administrativas y diplomáticas tras constatar la gravedad de las detonaciones en suelo norteño: Convocatoria del cuerpo diplomático: La Cancillería iraquí llamó a consultas de urgencia a su embajador en Teherán para manifestar su más enérgico repudio ante la incursión militar no autorizada. Investigación técnica en zona de desastre: Se ordenó la conformación de un comité de seguridad conjunto entre las fuerzas federales de Bagdad y las fuerzas del gobierno autónomo de Erbil para peritar los fragmentos de los drones recuperados y constatar el volumen del daño material. Llamamiento a la calma internacional: Al-Sudani instó a los actores regionales a respetar las fronteras soberanas de las naciones vecinas, advirtiendo que la utilización de territorio iraquí como escenario de represalias o campo de batalla por delegación (proxy) no hará más que profundizar la inestabilidad de la cadena de suministro de energía y acelerar la espiral de violencia bélica global. Este ataque sobre la región del Kurdistán iraquí se suma a las agresiones simultáneas ejecutadas por el régimen persa contra instalaciones militares asociadas a las fuerzas armadas de los Estados Unidos en Jordania, Kuwait y Bahréin, ejecutadas como represalia directa al bloqueo de navegación marítima dispuesto en el estrecho de Ormuz. El primer ministro iraquí ratificó que su administración agotará las vías de protesta en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para denunciar las agresiones transfronterizas y salvaguardar la seguridad de los ciudadanos iraquíes frente a la creciente beligerancia externa.


