El proceso recibió el aval de la Autoridad de Regulación de Abogados, el organismo que supervisa la práctica legal en Inglaterra y Gales.

Un bufete británico que emplea inteligencia artificial para elaborar demandas obtuvo una victoria judicial que podría marcar un antes y un después en la aplicación de esta tecnología en el ámbito legal. El caso llamó la atención porque gran parte del trabajo previo al litigio fue realizado por sistemas de IA desarrollados por Garfield AI, una firma que en 2025 recibió la autorización de la Autoridad de Regulación de Abogados (SRA), el organismo que supervisa la profesión en Inglaterra y Gales.
Durante el proceso, la inteligencia artificial se encargó de elaborar buena parte de la documentación del caso, incluidas las declaraciones de los testigos. La defensa oral, sin embargo, estuvo a cargo de un abogado humano, que presentó los argumentos ante el tribunal. La estrategia resultó exitosa: la demandante, Tamires Camal Taquidir, obtuvo una indemnización de 7.000 libras esterlinas.
Según Philip Young, fundador de Garfield AI, el fallo representa un logro sin precedentes para el sector y demuestra el potencial de estas herramientas para ampliar el acceso a la justicia. La firma se especializa en la recuperación de deudas y asegura haber gestionado más de 600 reclamaciones, con cerca de 500.000 libras esterlinas recuperadas para sus clientes.
“Este es un momento importante, no solo para Garfield AI, sino también para el acceso a la justicia. Durante demasiado tiempo, las empresas se han visto obligadas a dar por perdidas ciertas deudas porque el costo, el tiempo y el estrés de un litigio hacían que reclamarlas no resultara rentable”, afirmó Young en declaraciones al Financial Times. El ejecutivo agregó: “La IA no reemplazó al juez, al abogado litigante ni al sistema judicial. Lo que hizo fue volver el proceso más accesible, más eficiente y más asequible”.
De los fallos falsos de IA a las plataformas exclusivas para abogados
La incorporación de la inteligencia artificial al ámbito jurídico no es nueva, aunque sus primeras aplicaciones estuvieron rodeadas de polémicas. Uno de los casos más conocidos fue el de dos abogados sancionados por presentar en un juicio precedentes judiciales inexistentes generados por ChatGPT.
En Sudamérica también se registraron episodios similares. El Consejo Nacional de Justicia de Brasil investigó a un magistrado por emitir una sentencia que incluía jurisprudencia falsa creada por IA, mientras que en la provincia argentina de Chubut fue anulado un fallo elaborado con información incorrecta generada por esta tecnología.
Ante estos antecedentes, comenzaron a surgir plataformas diseñadas específicamente para profesionales del derecho. A diferencia de los modelos de uso general, estos sistemas son desarrollados y entrenados para trabajar con legislación y jurisprudencia reales, adaptadas a cada país, e incorporan mecanismos destinados a reducir las llamadas «alucinaciones», es decir, la generación de datos o referencias inexistentes por parte de la inteligencia artificial.


