La Ultimate Fighting Championship (UFC) confirmó la realización de uno de los combates más esperados por los aficionados de los deportes de contacto a nivel mundial: el regreso del peleador irlandés Conor McGregor a la jaula para enfrentarse ante el estadounidense Max Holloway, en el pleito principal de la cartelera de pago por evento UFC 329. Este emparejamiento representa una revancha histórica dentro de la organización, reeditando el enfrentamiento que ambas figuras protagonizaron en agosto de 2013, cuando un joven McGregor se impuso por decisión unánime antes de convertirse en el primer doble campeón simultáneo de la compañía. El anuncio de la contienda sacudió la estructura de las artes marciales mixtas (MMA) debido al prolongado período de inactividad que arrastraba el nativo de Dublín, tras sufrir una fractura de tibia y peroné en su última aparición profesional. Por su parte, Holloway llega a este compromiso consolidado como uno de los peleadores más respetados y vigentes del circuito, ostentando un destacado registro de volumen de golpes y habiendo portado el cinturón de la división de peso pluma. La organización evalúa que las características estilísticas de ambos competidores, caracterizados por su combate de pie y técnicas de boxeo, garantizarán un espectáculo de alto impacto comercial. La preventa de accesos para el evento y la comercialización de los derechos de transmisión televisiva ya proyectan cifras récord para la actual temporada de la empresa dirigida por Dana White. Los equipos de entrenamiento de ambos atletas iniciarán los campamentos de preparación específicos para delinear las estrategias tácticas en una división de peso que terminará de oficializarse en las próximas semanas, capturando la atención de los principales analistas del deporte de cara al pesaje oficial de la velada.


