Irán reclamó este jueves compensaciones por los daños ambientales provocados por una mancha de petróleo que alcanzó la isla de Qeshm, en el sur del país. Teherán responsabilizó inicialmente a un carguero extranjero por el incidente, aunque una plataforma de seguimiento marítimo sostuvo que el derrame estaría relacionado con un ataque iraní.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baqai, informó sobre la contaminación a través de X y afirmó que los primeros indicios señalaban a un buque extranjero como posible responsable: «Los primeros indicios apuntan a que un carguero extranjero sería el origen» de la contaminación, señaló el funcionario.
Baqai también sostuvo que quienes obtienen beneficios del transporte comercial por el estrecho de Ormuz tienen responsabilidades frente al daño provocado. «Toda parte que obtenga beneficios del transporte marítimo comercial a través del estrecho de Ormuz tiene la obligación, tanto jurídica como moral, de reparar los daños medioambientales», afirmó.
La posición iraní, sin embargo, fue cuestionada por TankerTrackers, un portal especializado en seguimiento de embarcaciones. Según la plataforma, la procedencia del petróleo sería diferente a la señalada por Teherán.
La versión que vincula el derrame con un ataque
De acuerdo con TankerTrackers, «el derrame de petróleo parece provenir del ataque iraní contra el carguero Minoan Pioneer», ocurrido el 3 de agosto en aguas de Omán.
«La marea negra derivó luego a través del estrecho hasta Irán», sostuvo el sitio de seguimiento marítimo. De esta manera, la explicación sobre el origen de la contaminación quedó enfrentada entre la versión oficial iraní y los datos difundidos por la plataforma.
La responsable de la Organización Iraní de Protección del Medio Ambiente, Sheena Ansari, también se refirió al episodio y advirtió sobre sus consecuencias para el ecosistema marino.
«Este es apenas un ejemplo de la amplia contaminación que ha destruido el ecosistema marino de la región en las últimas décadas», escribió en X.
Ansari también planteó quién debería hacerse cargo de las posibles compensaciones. «¿Quién es responsable de indemnizar los daños?», preguntó, antes de cuestionar tanto a los países que consumen las exportaciones energéticas de la región como a quienes realizan operaciones militares allí.
La disputa por el estrecho de Ormuz
El episodio ocurre en un contexto de crecientes tensiones por el control del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte de energía a nivel mundial.
Desde el comienzo de la guerra en Medio Oriente, desencadenada por una ofensiva israelí-estadounidense el 28 de febrero, Irán controla de facto el paso marítimo.
En ese período, Teherán también señaló que pretende establecer tasas de navegación para los buques que atraviesen el estrecho. Entre los servicios incluidos estaría la protección ambiental.
La propuesta iraní es rechazada firmemente por Estados Unidos y varios países de la región, que se oponen a que Teherán cobre por el tránsito de embarcaciones a través de esta vía estratégica.
El derrame suma ahora una nueva dimensión a la disputa: además de las cuestiones vinculadas al comercio y la navegación, la contaminación ambiental se convirtió en otro frente de conflicto alrededor del estrecho de Ormuz.




