Opinión
SIN TRABAJO NO HAY PRESENTE (MUCHO MENOS FUTURO) | EDITORIAL FRANCISCO «CHUECO» PAZ en #ENSONDEPAZ
Francisco «Chueco» Paz expone, en su programa En Son de Paz, un detallado y crítico análisis sobre la realidad del mercado laboral argentino, tomando como base las últimas cifras oficiales publicadas por el INDEC.
El periodista Francisco Paz analizó el reciente informe del INDEC que, detrás de los datos generales de desocupación, oculta una problemática más profunda. La crítica apunta contra la estructura de la sociedad, como es la creciente precarización, el avance de la informalidad y el impacto desproporcionado de la falta de empleo formal en los sectores más jóvenes.
Los principales indicadores revelan el deterioro de la calidad del empleo:
Si bien el desempleo general se ubica en torno al 7,9%, la situación se agrava drásticamente en la población de hasta 29 años, donde la desocupación trepa al 17,1% en mujeres jóvenes y al 14,1% en varones, consolidando una tendencia al alza respecto a años anteriores.
El informe señala que 1 de cada 4 trabajadores (25%) se desempeña por cuenta propia —un registro similar al de la etapa pandémica—. De ese total, un alarmante 65,8% trabaja en la total informalidad, careciendo de aportes jubilatorios, cobertura de salud y estabilidad laboral básica.
Paralelamente, la proporción de trabajadores con empleo formal y aportes ha caído a mínimos históricos de la serie reciente, obligando a miles de personas a refugiarse en changas o tareas no registradas para subsistir.
Asimismo, se cuestiona la eficacia de medidas paliativas como las leyes de desendeudamiento si no van acompañadas de ingresos reales, enfatizando que las deudas solo pueden cancelarse de manera sustentable a través de una remuneración digna proveniente del trabajo.
Concluye con una fuerte advertencia a los gobiernos nacional y provinciales sobre su responsabilidad indelegable de diseñar políticas activas que fomenten la industria, el consumo interno y la generación de puestos de trabajo genuinos. Sin un mercado laboral formal e inclusivo, se hipoteca no solo el bienestar de las nuevas generaciones, sino también el desarrollo económico del país, remarcando la premisa central: sin trabajo de calidad no existe un presente viable y mucho menos un futuro posible.





