El sector energético y el agro sostienen la actividad frente a una baja en el consumo privado. Estiman un dólar más inflado para fin de año y una inflación del 28,2%. El encarecimiento de la energía y el estancamiento del consumo interno obligan a los analistas a moderar las expectativas del PBI, aunque el sector exportador ofrece un respiro al tipo de cambio.
El optimismo inicial de 2026 parece haber encontrado su primer gran escollo. Según el último relevamiento de Focus Economics, que agrupa las proyecciones de medio centenar de entidades financieras y consultoras, la economía argentina atraviesa un proceso de recalibración. La combinación de una suba en los costos energéticos globales y una demanda interna que no logra traccionar ha llevado a los especialistas a reducir la
estimación de expansión del PBI del 3,2% al 2,9% para el cierre del año.
A pesar de un inicio de año que mostró señales de estancamiento en sectores clave como la construcción, la industria manufacturera y el comercio minorista, el informe destaca una dualidad marcada en la estructura productiva actual. Mientras que el mercado doméstico (microeconomía) sufre el impacto de la alta inflación y la austeridad fiscal, la macroeconomía encuentra su sostén en el dinamismo del agro y la energía, especialmente impulsada por los rendimientos récord en Vaca Muerta.
Inflación: el desafío que no cede
Las proyecciones de precios han sufrido un ajuste al alza tras el pico registrado en marzo. El consenso de los analistas sitúa ahora la inflación para finales de 2026 en un 28,2%, lo que representa un incremento de 2,4 puntos respecto a la medición anterior. Factores externos, como la volatilidad en el precio internacional de los combustibles, juegan un rol determinante en esta aceleración.

Analistas privados y entidades bancarias revisaron a la baja sus proyecciones de crecimiento económico para el presente año. Según el relevamiento de Focus Economics, la estimación de expansión del Producto Bruto Interno (PBI) pasó del 3,2% al 2,9% debido a una actividad estancada en el primer bimestre.
La construcción, la industria manufacturera y el comercio minorista registran niveles de actividad inferiores a los esperados. Este escenario es parcialmente compensado por el desempeño de la producción agrícola y la extracción de hidrocarburos, con especial énfasis en la actividad de Vaca Muerta.
A pesar de este panorama complejo para el bolsillo de los ciudadanos, destacan que el plan de ajuste del gasto público liderado por el Ministerio de Economía está logrando poner un techo a las presiones inflacionarias más extremas, evitando un desborde mayor en un contexto de flexibilización de controles cambiarios.
Impacto en el sector energético
Se destaca que la producción de energía y el agro son los principales pilares que evitan una mayor caída de los indicadores económicos. No obstante, el aumento en los precios internacionales de la energía se identifica como un factor que presiona la estructura de costos internos y las proyecciones de precios.
Para la región, la dinámica de la producción energética resulta determinante en el flujo de divisas y el sostenimiento de la inversión en capital fijo. Se estima que la inversión en este rubro se ubicará en torno al 3,8%, una cifra menor a las previsiones de meses anteriores.
Dólar y sector externo: el ancla de la estabilidad
La nota positiva del informe reside en el sector externo. Gracias a un aumento previsto en las exportaciones del 10%, se espera un superávit comercial robusto de aproximadamente US$15.600 millones para este año.

Este flujo de divisas permitiría al Banco Central mantener la moneda nacional sin saltos bruscos. Los analistas prevén que el dólar cierre el año en torno a los $1686,70, lo que implicaría una depreciación controlada de apenas el 20% respecto a los niveles actuales, manteniendo una tendencia de ajuste gradual sin devaluaciones bruscas.
Escenario para el empleo
La tasa de desempleo proyectada para 2026 se sitúa en el 7,3%. Aunque representa un ligero incremento respecto a mediciones previas del mismo año, la cifra se mantiene por debajo del 7,5% registrado al cierre del periodo anual anterior.
El cumplimiento de estas metas dependerá de la evolución de la imagen institucional y la estabilidad de los flujos de capitales hacia sectores estratégicos.
En sintonía con el clima de cautela, la consultora Oxford Economics calificó como «decepcionante» el desempeño del primer trimestre. No obstante, coincidió en la fortaleza del sector energético y el impacto positivo de la reducción de impuestos a la exportación.
La firma inglesa advirtió, sin embargo, que el clima político y la caída en la aprobación presidencial podrían generar volatilidad de capitales de cara al ciclo electoral de 2027.
