Guerra en Irán: el respaldo ciudadano se desploma a mínimos históricos

Una encuesta reveló que el apoyo a la intervención militar cayó a su nivel más bajo desde el inicio del conflicto. Además, la mayoría considera que Donald Trump no explicó con claridad los objetivos de la ofensiva.

El conflicto armado contra Teherán pierde adhesión entre la población norteamericana. Un sondeo de Reuters/Ipsos indica que únicamente el 33% respalda la continuación de las operaciones militares, la cifra más baja desde que se monitorea la opinión pública sobre esta cuestión.

## Un conflicto que cumple cinco meses sin convencer

La contienda, que alcanza su quinto mes este martes, atraviesa su peor momento en términos de aceptación social. La encuesta, divulgada este lunes, arroja cifras preocupantes para la administración republicana, especialmente a escasos días de los comicios de medio término del 3 de noviembre.

El estudio también deja entrever una ligera recuperación en la valoración de Donald Trump, que trepó al 37% de imagen positiva. No obstante, este porcentaje se mantiene entre los más reducidos de su gestión actual. Un dato particularmente llamativo señala que el 69% de los ciudadanos —incluyendo cuatro de cada diez electores del propio partido gobernante— opina que el mandatario no fue transparente al exponer los fines de la intervención.

La justificación oficial sufrió múltiples reformulaciones desde su inicio. En 2024, el gobernante anunció la Operación «Martillo de Medianoche» con el argumento de haber anulado la capacidad iraní para fabricar armamento atómico. Posteriormente, el 28 de febrero de 2026, ordenó una nueva fase de bombardeos para impedir el enriquecimiento de uranio y el avance hacia el desarrollo nuclear.

Con el correr de los meses, los propósitos declarados se expandieron. La Casa Blanca comenzó a sostener que los ataques también perseguían mermar la producción de misiles balísticos y, en última instancia, propiciar una transición en el liderazgo del régimen persa.

## La Casa Blanca desafía los números y ratifica la ofensiva

Olivia Wales, vocera presidencial, minimizó los resultados del sondeo. Aseguró que las decisiones estratégicas del presidente no responderán a «estudios de opinión volátiles». Reafirmó, asimismo, que la meta central continúa siendo evitar que Irán acceda al armamento nuclear. «La ciudadanía valora contar con un jefe de Estado que adopte decisiones contundentes para protegerla», expresó la portavoz.

Más allá de la coyuntura bélica, diversos indicadores revelan un estado anímico extendido entre los habitantes del país. Una investigación del Centro Pew, publicada en mayo, determinó que dos tercios de los encuestados consideran que la época dorada de la nación pertenece al pasado. Esta percepción cobra relevancia en el año del bicentenario cuadragésimo quinto de la Declaración de Independencia.

Un trabajo de la consultora Gallup, difundido en junio, complementa esta tendencia: el 77% de los consultados estima que los padres fundadores se sentirían defraudados con el presente estadounidense. Es la proporción más elevada que registra la firma, superando ampliamente el 71% de 2013 y el 42% de 2001. Apenas uno de cada cinco participantes cree que los próceres aprobarían el derrotero actual.

## Pesimismo que mira hacia el futuro

La desazón trasciende el momento presente. Otro informe de Pew, del mismo mes, establece que el 59% opina que los años de esplendor de Estados Unidos concluyeron. Esta convicción es más pronunciada entre los adherentes al partido demócrata (64%) que entre los republicanos (53%).

Cuando se interroga sobre las próximas cinco décadas, el 44% manifiesta pesimismo, el 28% se muestra esperanzado y el 27% no se decanta. En el electorado azul, la mitad anticipa un panorama adverso y solo uno de cada cuatro conserva expectativas favorables. Entre los seguidores del oficialismo, el 39% prevé un declive, mientras el 33% augura mejoras.

Estos registros evidencian un deterioro progresivo del orgullo nacional que atravesó hitos recientes: la primera presidencia de Trump, la pandemia, la inflación durante el gobierno de Biden y el retorno del magnate a la Casa Blanca con políticas más restrictivas en inmigración y relaciones exteriores.

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