De mansiones a 37 metros cuadrados: el refugio minimalista del hombre más rico del planeta

El empresario dejó atrás varias propiedades y eligió una vivienda prefabricada valuada en u$s50.000 como parte de un estilo de vida más austero.

El magnate tecnológico optó por una vivienda portátil de fabricación industrial que no supera los 50 mil dólares, en marcado contraste con el imperio inmobiliario que supo poseer. La elección responde a una filosofía de despojamiento material que comenzó a gestarse en plena pandemia.

## Del lujo californiano a una caja en Texas

La transición comenzó a gestarse durante 2020, cuando el creador de Tesla y SpaceX comunicó mediante la red social que entonces dirigía su intención de liquidar prácticamente todo su portafolio inmobiliario. La promesa no quedó en letra muerta: en los meses siguientes, desafectó seis propiedades exclusivas en el exclusivo barrio de Bel Air, Los Ángeles. El conjunto de operaciones le reportó cerca de 98 millones de dólares, sin contar una residencia adicional de cuatro millones que ya había transferido en 2019.

El destino elegido para su nueva vida fue Boca Chica, una localidad costera en el extremo sur de Texas. Allí, en las inmediaciones del centro de ensayos de su compañía aeroespacial, instaló una unidad modular marca Boxabl Casita. La estructura, de apenas 37 metros cuadrados, integra en un solo ambiente funcional las áreas esenciales: estar, descanso, preparación de alimentos y aseo personal. Su particularidad constructiva permite el traslado mediante un vehículo eléctrico de la propia firma del empresario, según revelaron especializados en tecnología de movilidad.

El cambio de hábitat coincidió con etapas clave del programa espacial que lidera, particularmente las pruebas del sistema de lanzamiento Super Heavy. En aquel período, compartió el reducido espacio con la artista Claire Boucher —conocida artísticamente como Grimes— y el primogénito de ambos, cuyo nombre inusual generó amplia repercusión mediática.

## Una fortuna que desafía la austeridad

La paradoja resulta evidente: la misma persona que duerme en un espacio comparable al de un estudio modesto acumula riqueza equivalente a la de varias naciones. Tras la reciente apertura de capital de SpaceX en Wall Street, el patrimonio neto del ejecutivo rozó los 1,05 billones de dólares, según mediciones de la agencia financiera especializada Bloomberg. Para dimensionar la cifra: supera holgadamente la suma combinada de los recursos de Bezos, Page y Brin, tres de los nombres que habitualmente encabezan las listas de grandes fortunas globales.

No hay certeza oficial sobre si el empresario mantiene actualmente esa vivienda como domicilio legal o si la utilizó transitoriamente durante aquella etapa de intensa actividad profesional en las instalaciones tejanas. La empresa fabricante de la unidad habitacional, por su parte, capitalizó el vinculo publicitario sin revelar detalles contractuales del arreglo.

Lo que permanece indiscutible es que la imagen del multimillonario reduciendo sus pertenencias personales a lo esencial se convirtió en un caso de estudio sobre las contradicciones de la élite tecnológica contemporánea. Entre la acumulación de capital sin precedentes y el discurso de la simplicidad voluntaria, la residencia de Boca Chica funciona como metáfora material de una era donde los extremos coexisten sin resolverse.

Redacción SDN

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