El gobierno brasileño salió con los tapones de punta contra las declaraciones del presidente argentino Javier Milei durante su paso por San Pablo. La Cancillería de Lula da Silva calificó los dichos como una intromisión inadmisible en la soberanía del país y elevó la pulseada diplomática a un nivel inédito en las relaciones bilaterales recientes.
## La respuesta de Itamaraty
Mauro Vieira, titular de la cartera de Exteriores brasileña, no se anduvo con vueltas al analizar el discurso que Milei pronunció el sábado en territorio paulista. El canciller definió el episodio como «sumamente grave e inaceptable», aunque dejó entrever que la vía del entendimiento sigue abierta pese a la magnitud del incidente.
«Todo este episodio es sumamente grave e inaceptable. Pero debemos trabajar para lograr el entendimiento entre las naciones, y la diplomacia se basa en eso, en el diálogo», expresó Vieira en diálogo con TV Globo, en una entrevista donde intentó equilibrar la firmeza del reclamo con la necesidad de no romper definitivamente los puentes.
El funcionario detalló que las expresiones del mandatario argentino no solo apuntaron contra Lula como persona, sino que representaron un ataque contra el conjunto del sistema institucional brasileño. «Las declaraciones del presidente de Argentina fueron muy graves y generaron una muy mala recepción. Constituyeron una injerencia en los asuntos internos, en los asuntos nacionales», subrayó el canciller.
## Medidas concretas y llamado a consultas
La reacción del Palacio de Itamaraty no quedó en meras palabras. La diplomacia brasileña tomó dos decisiones operativas de inmediato: por un lado, convocó de urgencia al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para hacerle llegar el repudio oficial y pedirle cuentas sobre la visita de Milei; por el otro, resolvió llamar a consultas a su propio representante en Buenos Aires, Julio Bitelli, en una señal inequívoca de que la situación supera el umbral de lo tolerable.
En un comunicado formal, la Cancillería brasileña destacó la falta de antecedentes para un hecho de estas características. «No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el pueblo brasileño», señaló el texto.
Vieira descartó por el momento medidas de mayor envergadura, como el retiro de embajadores, aunque dejó claro que esa opción no queda totalmente descartada si las explicaciones argentinas no resultan satisfactorias. «La retirada de los embajadores es una medida muy seria. En este contexto de preservación, no vamos a hacer eso ahora. Necesitamos explicaciones del gobierno argentino sobre por qué el presidente de Argentina vino a territorio brasileño para hacer este tipo de declaraciones», advirtió.
## El contexto de la polémica
Milei participó el fin de semana de un acto político en San Pablo donde respaldó la postulación presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro. En ese marco, volvió a arremeter contra Lula con los mismos términos que ya había utilizado en otras oportunidades, calificándolo como «ladrón» y «presidiario», y cuestionó el accionar de la Justicia del país vecino.
Además, el economista lanzó una frase destinada a inquietar a los inversores: «Si en la Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el ‘riesgo kuka’, acá, en Brasil, hoy tienen el ‘riesgo Lula’, que se refleja en las acciones y los mercados. Estoy hablando de ese mismo que mete preso a opositores por el solo hecho de ser opositores».
La escalada verbal pone en jaque una relación bilateral que ya venía atravesando vaivenes desde la asunción de Milei, quien durante la campaña electoral había manifestado abiertamente su preferencia por Bolsonaro y su rechazo hacia el proyecto político del líder del Partido de los Trabajadores. La pregunta que ahora flota en ambas cancillerías es si el diálogo anunciado por Vieira alcanzará para recomponer un vínculo que muestra grietas cada vez más difíciles de sellar.
Redacción SDN
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